11 de julio de 2011

Policiales

Policiales. Confesión del boquetero que intentó robar en el Banco Francés en el 2008

Días pasados, la Justicia en lo Criminal ventiló un fallo condenatorio contra Pablo Daniel Alvarez, a la pena de dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional, como autor penalmente responsable del delito de “robo agravado por perforación y escalamiento en grado de tentativa”, hecho cometido el 20 de enero de 2008, en perjuicio del Banco Francés.

Se trata de uno de los boqueteros que intentara robar en la entidad bancaria hasta que se activó la alarma y se fugó, no sin dejar todas las herramientas y anotaciones en el lugar de los cajeros. Tiempo más tarde, sería detenido por otro hecho y se lo reconocería por las huellas dactilares.

En la Sala de Acuerdos del Tribunal en lo Criminal, el juez Guillermo Alberto Arecha sentenció que quedó suficientemente acreditado que el 20 de enero de 2008, antes de las 9, al menos el imputado Pablo Daniel Alvarez, previo superar la pared perimetral de cuatro metros de altura que separa el estacionamiento del Hotel Roma con la Escuela Media N° 10 –ex Centro Polivalente de Arte-, con ingreso por calle Alem 474, ingresó al patio interno del centro educativo y accedió al aula de cuyas paredes una limita con la sucursal Banco Francés que tiene frente sobre calle Pinto a la altura del 775; con la utilización de herramientas apropiadas que llevaba practicó un boquete que permitió al acusado ingresar en la parte posterior del sector de cajeros automáticos -recinto de reposición-, anuló el sensor de movimiento al que cubrió con un cartón que aseguró con cinta adhesiva de embalar y con una bolsa plástica el sensor de humo.

En momentos en que se aprestaba a violentar uno de los dos cajeros para tomar los dispensadores de dinero y así apoderarse ilegítimamente de su contenido, se activó la alarma por otros sensores lo cual determinó que sin consumar el ilícito se diera a la fuga en razón de que la policía que acudió por la alarma, abandonando en el lugar además de otras herramientas, máquinas y elementos específicos para el corte y vulneración de los cajeros.


LA DECLARACION



Al inicio de la audiencia el imputado prestó declaración con asesoramiento de su letrado defensor que dijo haber recibido previamente y en conocimiento de sus derechos e implicancias del acto.

Así Alvarez detallaría los pormenores del atraco frustrado. Comenzando su relato confesó que su especialidad es ser “boquetero”, que para ingresar al “comercio” con la finalidad de violentar los cajeros automáticos hizo un boquete, que no lo “agarraron” en el transcurso del hecho, sino que estando detenido en otra causa que tramita en el Departamento Judicial Dolores le llegó la notificación y ahí tomó conocimiento de la imputación que pesaba sobre él en la causa que tramitaba en Tandil.

En referencia al ilícito, Alvarez refirió que, con anterioridad, en dos o tres oportunidades en el transcurso de los meses anteriores, se trasladó desde su lugar de residencia (Chascomús) a la ciudad de Tandil, por el día, a fin de realizar la “inteligencia del caso” y obtener información de la entidad bancaria para planificar el hecho.

Aseguró que fue él y no otra persona quien realizó la inteligencia para llevar adelante el hecho, obtuvo conocimiento de los movimientos de la entidad y planificó el modo de llegar hasta los cajeros del Banco. Siguió contando que desde Mar del Plata vino con otras dos personas para realizar el hecho. Que dos días antes se hospedaron en el Hotel que se encuentra lindero al Colegio. Aprovecharon el fin de semana para desde el estacionamiento del Hotel ingresar al colegio y que allí “dieron” con el aula que daba a la parte posterior del lugar en que se encontraban los cajeros automáticos.

Recordó que habían traído de Mar del Plata las herramientas, equipos de corte y otros elementos, que los trabajos los realizaron en dos noches, del sábado y domingo, trabajando cuando podían.

Detalló que el ingreso al banco lo hizo él solo, alrededor de las dos de la madrugada con la finalidad de anular el sistema de alarma.

Afirmó que él tapó los sensores con cartón y cinta de embalar que habían llevado, reseñando que en el lugar donde se encuentran los cajeros estuvo un “ratito”, que se disparó la alarma, después vino la policía y huyeron del lugar.

Refirió que no tenían conocimiento de cuanto dinero había en los cajeros, que ello no se ve de atrás, es imposible. Que salieron por la puerta de la escuela que tiene dos hojas, sacaron los pasadores interiores y así la destrabaron ya que estaba cerrada con llave.

A preguntas del fiscal, Alvarez dijo que la pared medianera del hotel con la escuela tiene cuatro metros de alto, que no sabe por qué razón salieron por la puerta de la escuela a las 8 de la mañana, porque la policía estaba en la puerta del banco.

Afirmó al juez no tener conocimiento de sistemas de alarma, que se le ocurrió tapar el sensor con un cartón y que ello no lo había hecho con anterioridad. Explicó que en una primera instancia cortó tres líneas de teléfono pensando que con ello se desactivaba la alarma, para luego cubrir los sensores, dijo no recordar haber utilizado guantes, que sí los llevaba, no recuerda que hizo con los mismos cuando entró en el cajero; tenían previsto violentar el cajero con un equipo de corte, ya que en la parte posterior los cajeros son como una caja fuerte.

Aclaró que desconocía que los cajeros tuvieran un sensor de movimiento, pensó que únicamente lo protegía el que intentó anular, a igual que el sensor de humo, que lo tapó con una bolsa, afirmó “yo lo anulé”. Que dado el tiempo transcurrido, más de tres años, no recuerda otros detalles, sí que la cinta de embalar utilizada para colocar el cartón en el sensor la manipuló él.

Preguntado sobre los distintos efectos incautados en el lugar Alvarez refirió que la totalidad de las herramientas las trajeron de Mar del Plata.

En cuando a la documentación encontrada dentro del bolso hallado a nombre de Sergio Leonel Fernández, dijo que se correspondía a un amigo suyo, oriundo de la provincia de Tucumán, quien perdió la vida en un penal, que él tenía dicha documentación porque había concurrido al velatorio, desconociendo en qué circunstancia la misma quedó dentro del bolso.

Agregó sobre su amigo que había formado parte de la banda que la policía llamaba “los caimanes”, él la conocía por haber delinquido con ellos, eran “boqueteros”, “boquetes de banco”.

En relación al hecho, dijo que no confesó antes porque no tenía conocimiento, no sabía si declarar o no, no sabía si iba a quedar detenido o no, por eso pasó todo este tiempo. Después al quedar detenido en Santa Rosa, Provincia de La Pampa, “dieron conmigo y " acá ahora estoy" .

A la vez contó que estaba detenido por un delito de Robo calificado por escalamiento y en banda, que está condenado a la pena 3 años y 5 meses de prisión, con condena firme y cómputo de tiempo de detención, cumpliendo la misma en Santa Rosa en la Unidad 4, interviniendo el Tribunal 1 de la provincia de La Pampa.

Para el juez Arecha, la declaración escuchada del imputado encuentra suficiente respaldo en los elementos de juicio incorporados por lectura para atribuir a sus manifestaciones credibilidad y veracidad.

La versión proporcionada por Alvarez encuentra además respaldo en otras circunstancias que, de modo independiente corroboran sus dichos.

Además, y como elemento de convicción indubitable que acredita la participación de Alvarez en el ilícito concurren los informes periciales de rastros, por los cuales queda acreditado que los rastros dactilares recogidos en la caja de cartón confeccionada con cinta de embalar, -utilizada para cubrir el sensor de movimiento en el recinto de carga de los cajeros- y el levantado en el rollo de cinta de embalar abandonado en el lugar junto con las herramientas, se corresponden a él.

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