20 de febrero de 2011
El padre de un joven denunció que su hijo fue agredido en la zona de Pinto y 9 de Julio y sufrió vejámenes por parte de efectivos policiales en un hecho ocurrido el jueves último a la madrugada y los propios efectivos trasladaron a la víctima al Hospital por las lesiones que le provocaron, al tiempo que le advirtieron que no dijera nada de lo ocurrido.
El progenitor de la víctima destacó que fue realizada la denuncia en el Juzgado Local y al mismo tiempo tomó cartas en el hecho, Asuntos Internos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, estimándose que al menos dos uniformados de la Seccional Primera serían sumariados.
El hombre que pidió mantener en reserva su identidad mencionó que el jueves último su hijo “se dirigió a un boliche bailable con dos amigos más. El boliche en cuestión está en la calle Pinto casi 9 de Julio. Al salir del mismo había una batalla campal de piedras de unos 15 chicos contra ellos 3 más 2 personas grandes, como ellos; los 15 no superaban el promedio de edad de 15 años y mi hijo y sus amigos 20 años”.
“Llega la policía, que, como todos sabemos está para proteger y servir a los ciudadanos trabajadores como nosotros, que pagamos los impuestos correctamente, para que de esta manera estos señores puedan cobrar el sueldo y de esa manera alimentar a su familia y sus hijos”, destacó el hombre.
Añadió que “por lo visto la policía no debe tenerlos dado el trato que le propinaron a mi hijo. Lo llevan en un patrullero y de movida le parten la cabeza contra el parante del móvil. Lo llevan esposado y le van pegando uno de cada lado. Al bajarlos en el aguantadero que tiene esta patota en en la calle Fuerte Independencia a sus dos amigos los llevan al calabozo y a mi hijo a un cuarto aparte y entre 2 o 3 H d P o la ley le empiezan a pegar”.
“Pero como son tan vivos como para darse cuenta que mi hijo prende el celular y llama a mi señora, la cual escucha toda la paliza que le dan en la cabeza a mi hijo. Les pide por favor que no le peguen más en la cabeza dado que lloraba lagrimas de sangre. Cuando descargan toda su furia y su saña estos H de P o la ley como quieran llamarlos se dan cuenta que lo habían lastimado mucho”, continuó con su relato.
Seguidamente “lo vuelven a cargar en el móvil y lo llevan al hospital. Durante todo el camino esposado lo iban castigando duramente y diciéndole en todo momento que no hablara, que no dijiera nada. Gracias a Dios en la guardia del hospital trabaja una amiga de mi señora y se calmaron un poco. Llego yo al ratito y mi esposa y los mismos que lastimaron a mi hijo nos hablaban como unos angelitos, solo les faltaba la aureola en la cabeza”.
Manifestó “le repito yo y mi esposa somos gente común. Trabajamos los dos para poder vivir mejor y darles el bienestar a mi hijos. Siempre les inculqué el respeto a la ley en general. A partir de este momento ni a mi me quedan ganas de creer en la ley, si la que nos ampara y nos protege hace todo lo contrario y nos castiga duramente”.
“Gracias a Dios hay testigos mayores de edad que vieron cuando a mi hijo lo llevaron ya golpeándolo salvajemente y con saña inusitada para con una persona la cual no puede oponer resistencia alguna, dado que estaba esposado”, agregó el padre de la víctima.
Sostuvo que “ya hicimos la denuncia en el Juzgado local y también me comuniqué con el responsable directo de Asuntos Internos en La Plata. El me dió el numero de teléfono particular para que lo llame en cualquier momento que sea necesario”.
“Yo quiero crear un precedente con lo de mi hijo, para que los padres tomen conciencia y tengan cuidado cuando aconsejamos a nuestros hijos con los disturbios y las patotas. Ahora también hay que decirles que si ven un milico huyan, porque puede ser peor que si los agarra una patota. Al menos si te agarra la patota podés defenderte un poco, con suerte; con estos no, porque son muy malos amparados por la ley”.
“Queremos verlos sin el uniforme”
En tanto la madre del joven agredido dijo que van a seguir el caso. “Queremos verlos sin el uniforme, por lo menos al que más le pegó a mi hijo”.
Asimismo sostuvo que los uniformados negaban que le hubieran causado las lesiones al joven y explicaban que se había lastimado en el cordón de la vereda, al tiempo que le pedían que buscara testigos.
En la misma dependencia policial, otra mujer que estaba realizando un trámite, le indicó que había observado como los golpeaban.
Sostuvo que su hijo pudo comunicarse con ella como pudo, porque no veía de la sangre que perdía por el corte que le provocaron en la cabeza al golpearlo contra la puerta del patrullero.
La mujer alcanzó a escuchar a través del teléfono “paren no me peguen más, no veo”. “Me hicieron goma los milicos”, alcanzó a balbucear para alertar a la madre sobre lo que estaba padeciendo.
La madre de la víctima sostuvo que su hijo no protagonizó la pelea, ya que un grupo de menores estaba arrojando baldozones y él procuró evitar que se llevaran detenido a un amigo.
Cabe mencionar que uno de los amigos tiene marcado un “machetazo” en la espalda, en tanto otro presenta un hematoma considerable a la altura de la tetilla y en la zona de los testículos.
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