29 de marzo de 2011

Locales

Locales. Detectan el faltante de medio millón de pesos de sucursal del Banco Provincia

Otro notable faltante de dinero en una entidad bancaria está siendo investigada por la justicia penal, a partir de una denuncia de la propia casa crediticia que, a priori, advirtió una cuantiosa cantidad de dinero faltante de sus arcas.

Si bien las primeras diligencias apuntan a establecer la responsabilidad penal de quien era el responsable del manejo del dinero que ahora falta, no se descarta una cadena de responsabilidades sin solución de continuidad para las autoridades crediticias.

Mientras que por éstas horas sobrevuela la sensación de inseguridad a partir de hechos delictivos de alto impacto, poniendo en el blanco de todas las miradas la fragilidad bancaria por el espectacular asalto al Banco Industrial, otros sucesos delictivos que hasta ayer no trascendieron ponen nuevamente en jaque a las entidades monetarias.

Ayer fue un ardid delictivo a mano armada, ahora, la calle habla de otro escándalo delictivo que inscribe a los protagonistas de guante blanco.

Otra vez un banco, otra vez el banco Provincia, que, por éstas horas, está siendo investigado por la Justicia a partir de lo que resultaría un desfalco sin precedentes, cuyo desenlace nadie se anima a presagiar frente a la cadena de responsabilidades que podría implicar.

La especie fue ventilada por el programa matinal de FM Voz, y con el paso de las horas la propia Justicia confirmó a este Diario, brindado pormenores de un ardid altamente llamativo frente al monto del dinero que se alude como de la fragilidad en materia de controles administrativos que la propia institución desnudó.

En efecto, en el mismo día que el Banco Industrial era blanco de un asalto a mano armada, el Banco Provincia presentaba una denuncia en sede fiscal por el faltante de al menos medio millón de pesos.

De inmediato y al unísono que se buscaban pistas sobre elementos de prueba y eventuales sospechosos por el millonario atraco al banco de calle San Martín al 600, otros agentes judiciales comenzaban a tomar declaración al personal de la sucursal del Banco Provincia de 9 de Julio esquina Pinto.

La celeridad obedecía a la necesidad de contar con documentación que acreditase el movimiento de dinero que, en efecto, constatara precisamente los dineros que ahora faltan, pero a priori se alude a que la última transacción habría ocurrido 10 días antes a la detección.

EL HECHO

Según se confió, el hecho fue detectado por la confesión de quien sería el responsable precisamente de la grave anomalía, quien llamativamente se jubiló.

Cuando un subgerente de la sucursal advirtió que el agente bancario ya se había jubilado y seguía trabajando, se preguntó por qué lo hacía y allí surgió la confesión.

A saber, el empleado era el responsable de cargar los cajeros de las sucursales emplazadas en María Ignacia (Vela), Gardey y Fulton. El protocolo marca que dicha operatoria la debía realizar con otras dos personas, entre ellas un agente policial. Empero, en tren de confianza tras tantos años de trabajo, las últimas operatorias (en verdad no se puede aún acreditar desde cuándo lo hacía) las realizó solo, sin cumplir con aquellos requisitos administrativos.

Así fue que sin mayores controles, el hombre sindicado operaba a su antojo, incluso él mismo era el encargado de realizar los respectivos arqueos del dinero que supuestamente depositaba en los cajeros.

Cuando se advirtió sobre su continuidad laboral, fue que el hombre dijo que hacía unos nueve meses le habían robado. Se presume que su versión se fundó en que no realizó la denuncia para no involucrar a sus superiores que, a todas luces, resultaban cómplices por dejarlo operar sin los requisitos que señala el protocolo, aquello de ir con dos personas más a la hora de depositar el dinero.

Frente a la grave anomalía, se notificó a la casa central y recientemente se realizó una auditoría que, en principio, constató el faltante de 500 mil pesos.

LA PESQUISA

En lo respecta a la investigación penal, la instrucción recayó en el fiscal Damián Borean (también a cargo del asalto al Banco Industrial), quien reconoció sobre la apertura de la causa y que se han tomado las primeras diligencias, entre ellas el recogimiento de algunas declaraciones testimoniales del personal involucrado. Asimismo, ya tomó intervención el instructor contador pericial de Azul.

Si bien se apunta a la responsabilidad del ex empleado devenido en jubilado, no se descarta otros actores involucrados a partir de la posible complicidad u omisión frente al desfalco detectado.

En el plano administrativo, pocas precisiones surgieron. Se alude a la suspensión por 180 días del contador y el tesorero, hasta tanto en la faz administrativa como penal se esclarezca el delito que podría ir desde un simple hurto (millonario por cierto) a la defraudación a la administración pública.

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