24 de febrero de 2011

Locales

Locales. Dura polémica entre académicos y Ejecutivo por el uso del agua

Un grupo de licenciados en Gestión Ambiental y el Gobierno de Miguel Lunghi se cruzaron en una inesperada controversia pública sobre los efectos de la construcción de un importante hotel sobre avenida Santamarina al 300.

Los académicos responsabilizaron a la comuna por "no controlar" el derroche continuo de agua en la obra, y el Ejecutivo retrucó minimizando la denuncia porque "está plagada de inexactitudes".

Para la asociación civil, integrada por profesionales en gestión, desde diciembre de 2010 la empresa que ejecuta el proyecto arquitectónico, valuado en 32 millones de pesos, está desperdiciando agua que bombea de las napas freáticas, cuando en el verano el municipio difundió por donde pudo la necesidad de cuidar el consumo.

Según los especialistas, el agua bombeada "puede verse a simple vista y aforarse (medirse) cuando sale del predio por medio de dos caños de PVC. El agua corre libremente por Santamarina hasta entrar en la boca de tormenta y seguir su curso por el Arroyo del Fuerte entubado".

Las cifras de los graduados universitarios resultan contundentes luego de realizar mediciones en el lugar: se derrochan 85 metros cúbicos por hora, esto equivale a 2.040 m3 en un día y en un mes 61.200 m3". Y agregan que "si pensamos que normalmente se estima por día un consumo por persona de 0,25 m3, se está derrochando cada 24 horas el agua que podrían consumir 8.160 habitantes, y en 15 días el volumen de agua que consumirían por día los 123.343 habitantes registrados en Tandil, en el caso que todos tuvieran acceso al agua de red". Amparados en fotos, los licenciados alzaron la voz y pusieron en dudas los controles de la Municipalidad sobre la obra.

CIVALLERI: "ES UNA TONTERIA"

Mario Civalleri, secretario de Obras Públicas, salió a replicar a la ONG y calificó las declaraciones como "plagadas de inexactitudes", propias de personas que "por su formación" desconocen las cuestiones técnicas en materia de ingeniería.

"En Tandil y todo el mundo, una excavación para la fundación de un edificio, se deprime la napa por bombeo, y se vuelca al arroyo", replicó el funcionario al desmentir el presunto derroche, porque "no es agua tratada ni de consumo".

Según Civalleri, "la primera napa es lo mismo que un arroyo, nada más que en vez de correr en superficie lo hace por debajo del nivel del suelo. Al volver al arroyo, no se afecta ni el ciclo ni se agota el acuífero", destacó al sostener que "confundir esto con derroche es una grave inexactitud".

También fue duro con la asociación al definir como "tontería plantear cuentas matemáticas ridículas" para cuantificar el desperdicio.

"Es una exageración", redundó el funcionario para ratificar que la obra continuará su curso. Y se molestó, en contacto con el programa "Cada Mañana" -AM 1560-, por la "situación de alerta" generada por los profesionales.

Sin embargo, reconoció Civalleri que en la construcción de este hotel "no se hizo un estudio de impacto ambiental".

LA CONTRAOFENSIVA

Al escuchar los dichos de Civalleri, Rosario Barranquero, integrante de la agrupación denunciante, pidió su derecho a réplica al negar que "el espíritu del informe sea despertar un alerta, porque nunca dijimos que es una catástrofe". "El informe presenta una realidad muy clara, con datos concretos", para sostener que "no nos metimos en la cuestión técnica en materia de ingeniería. Sólo hablamos del derroche del recuso", reiteró Barranquero. La licenciada, además, fue categórica al desmentir a Civalleri: "cuando él se refiere al bombeo de una primera napa del acuífero es incorrecto, porque las aguas subterráneas en Tandil se concentran en un sólo acuífero, que es de tipo libre, y sólo está limitado por la parte inferior (basamento)".

Por eso para la entrevistada, el agua que sale de la obra "tranquilamente podría ser suministrada a la población haciendo un clorado, lo decimos con conocimiento de causa, porque trabajamos con Obras Sanitarias". Civalleri -añadió la profesional- "de ninguna manera puede comparar el agua que se está bombeando con un arroyo, porque el agua del arroyo -superficial- es completamente diferente al agua subterránea. Es decir, el agua bombeada ahí sólo necesita cloración -inversión mínima- para evitar la presencia de bacterias, pero no necesita ningún otro proceso".

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