12 de octubre de 2011
Aunque la reunión nadó por las aguas del aspecto técnico-legal, y los límites de competencia que tienen los concejales a la hora de responder a un reclamo salarial y denuncia por fallas de infraestructura, los autoconvocados de la Salud pública celebraron ayer que "alguien nos escuchó" tras diversas notas a las direcciones.
Duró 45 minutos la audiencia en la biblioteca del deliberativo, donde la Comisión de Salud recibió a la comitiva de agentes que pelean por una recomposición en forma independiente a la estructura sindical.
Los ediles Néstor Muller, María Bedascarrabure, Juan López (UCR), Graciela Ubach (PJ-FPV) y Mario Bracciale (Unión PRO) fueron los anfitriones del planteo que encarnaron, en representación de todos los agentes sanitarios movilizados por el 50 % de aumento.
Una decena de trabajadores fueron al HCD con vistas a profundizar cara a cara los conceptos enunciados en la nota que se conoció el viernes, en la concentración dentro de los pasillos del Hospital "Ramón Santamarina".
Soraya Ceschinelli, enfermera de Atención Primaria presente en el encuentro, indicó a LA VOZ que "el logro es que nos atienda alguien, ahora seguimos en estado de alerta y asamblea todos los días a las 9", sintetizó.
Al parecer, el diálogo comenzó con la lectura de la nota, y una explicación de las normativas municipales vigentes por parte de Muller, presidente de la Comisión.
En resumidas cuentas, el lunghistas exteriorizó los límites que tienen los ediles en la intervención de temas como las partidas salariales y las denuncias en materia de condiciones laborales, resortes ambos del Departamento Ejecutivo.
Y también reiteraron que el Sindicato de Trabajadores Municipales es quien tiene la potestad de representación legal a la hora de pelear por estas reivindicaciones.
Sin embargo, los autoconvocados dejaron en claro que "estamos en este reclamo porque no nos sentimos escuchados ni representados" por el gremio, aseguró Ceschinelli para descartar cualquier intención de formar un sindicato paralelo como sugirió el gremio.
"Lo bueno es que alguien nos atendió, se marcó un precedente después de tantas notas", rescató la entrevistada como aspecto positivo.
Ahora el objetivo es llegar al Gobierno y al STMT, en tanto se "abrió una puerta", dijo esperanzada la enfermera.
También le reclamaron a los concejales que vayan a recorrer las áreas de la salud donde ocurren a diario múltiples irregularidades. Hasta divulgaron que una de las ambulancias no cuenta con los papeles reglamentarios.
Sobre las anomalías, Ceschinelli aseguró que "tenemos pruebas y está todo documentado", por lo que están dispuestas a presentarlas si alguna autoridad lo solicita.
Por último, graficó que los bajos salarios del personal constituyen un flagelo de la salud pública toda. Y ejemplificaron el caso de una enfermera con 33 años de antigüedad, que actualmente cobra 2.420 pesos de básico, con la categoría 14, máxima a la que puede ascender sin concurso.
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