25 de noviembre de 2011

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. El Baqueano y el Rastreador

Hace ya unos cuantos años atrás, cuando mi pasión por la caza y sobre todo por la caza mayor, me llevaba a diversos puntos del país en busca del preciado tesoro que luego adornaría la pared de mi casa, satisfaciendo mi ego y los sentimientos de pavo real, que creo atacan a todos los hombres en diversas épocas de su vida, siempre destaque la figura del baqueano.
Y digo esto, porque conociendo la capacidad de estos personajes, verdaderos responsables de que el tan mentado cazador obtenga el triunfo final y que luego rara vez aparezca en la foto, son sin duda alguna los que han llevado a buen termino las empresas mas audaces encaradas por conquistadores, colonos o ejércitos al internarse cada cual con sus metas diversas en los territorios mas inhóspitos e inexplorados.
Es el baqueano, como llamamos nosotros al hombre conocedor de todos los secretos de la tierra, caminos aguadas y todo accidente geográfico que ayude al mejor desplazamiento del hombre en tierras extrañas, la columna vertebral de todos los movimientos militares y en todo tipo de búsqueda y exploraciones, teniendo vaya a saber uno porque, finísimos órganos de orientación, pareciendo haber tomado de la tierra los secretos a que obedecen sus formas y colores. Cualquier accidente o trozo de paisaje es comprendido por el y grabado en su inimitable memoria de hechos y objetos. Las formas de los llanos, selvas, montañas y esteros la proximidad del agua de la cual se depende es hallada gracias a su intuición la que se orienta por indicios apenas visibles y sin saber cual es el camino que hay que seguir en la noche , lleva en sus pies la seguridad de un sonámbulo.
En las guerras de la independencia y en las civiles fue táctico y tipógrafo y su palabra era ley sin discusión alguna, generales como Rivera, Quiroga, López, Güemes o Paz, tenían que entregarse a baqueanos de las regiones, pues sin planos en zonas despobladas, la estrategia quedaba subordinada al conocimiento de estos sabios de la tierra. Se ganaban o perdían batallas gracias a estos hombres capaces de hacer perder un ejército en un guadal o llevarlo a la victoria por el mejor camino, pudiendo encontrar a tiempo jagüeles o tropillas de repuesto.
Sin haber pasado muchas veces por un lugar, recuerda el tipo de pasto o el color de la tierra, descubre huellas de animales o personas en la más dura piedra por los indicios solo visibles a sus ojos y percepción como las del rastreador que pareciera tener antenas en sus nervios ópticos. Sarmiento describe a Calibar, como al más grande de todos, asociándolo hasta con la capacidad de realizar milagros, palpar, oler, pensar, escuchar en forma diferente de los demás. En la huella percibe si la bestia va cansada, satisfecha o hambrienta, si cargada o de tiro, si es macho o hembra, si era guiada por mano experta o insegura y si era guiada con o sin apuro. Descubrirá en las ramas el paso de alguien por las partículas impalpables de las manos que la rozaron dejando para el, solo para él, indicios de la alteración de la naturaleza que el conoce de memoria. Todo es claro y lógico para el baqueano y el rastreador, como ya dije estos personajes que ven donde los demás no ven, seres sin duda superdotados y con poderes que la madre naturaleza solo extiende o confiere a unos pocos, los que por su condición de “especiales”, participaron en forma decisiva en el desarrollo de los acontecimientos que formaron a nuestra patria y sus inmensos territorios.
En la ilustración que acompaña la nota, vemos la interpretación del genial Eleodoro Marenco de “Mora”, guía, baqueano y lenguaraz (interprete) del General Lucio V. Mansilla en su inolvidable “Una Excursión a los Indios Ranqueles”.
Bueno amigos espero les haya gustado la nota, les mando un saludo y hasta la próxima. rincontradicionalista@hotmail.com


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