28 de febrero de 2011
BUENOS AIRES.- El 2011 puede ser el año de la recuperación del oficialismo en el Senado, con lo que acentuará el papel de freno de proyectos opositores triunfantes de la Cámara de Diputados que ya cumplió en 2010. En esta perspectiva, sólo podrán ser aprobadas en el Congreso las iniciativas que cuenten con el apoyo del kirchnerismo.
Este rol de inmovilizador de las propuestas contrarias al gobierno lo inauguró a fines del año pasado, cuando consiguió derrotar en un solo día, el 24 de noviembre, tres iniciativas opositoras que le habían costado medio año aprobarlas en Diputados: limitaciones a los DNU, reforma del Consejo de la Magistratura y eliminación de los superpoderes.
El oficialismo pudo cumplir con esta misión en el Senado, después que la muerte del ex presidente Néstor Kirchner abrió una etapa de expectativa sobre el rumbo que podía tomar el gobierno nacional, en manos de Cristina Fernández.
Al finalizar 2010, el Frente para la Victoria contaba 31 senadores propios y tres aliados permanentes (dos fueguinos y un neuquino), ahora la ilusión oficialista está en ampliar a cinco los legisladores con compromiso establecido.
De concretarse esta alternativa, los votos kirchneristas pasaría de 34 a 36 y quedarían a uno de la mayoría propia que en el Senado, se ubica en 37. Vale recordar que ese número es la llave de todo en la cámara: ganar votaciones, constituir quórum para sesionar o impedir que se debata cuando las iniciativas son de la oposición.
La mirada oficialista está puesta en las decisiones de dos legisladoras: la santafesina Roxana Latorre y la rionegrina María José Bongiorno.
En el caso de la primera, la oposición ya dejó de contarla como propia, desde marzo del año pasado tras votar reiteradamente con el oficialismo y después compartir actos y almuerzos con la presidenta Cristina Fernández.
Latorre fue reelegida senadora en una lista que encabezó el ex gobernador Carlos Reutemann en 2009, quien fundó su campaña en la oposición cerrada a la política agraria de la Presidenta y pasó a militar entre los principales referentes del Peronismo Federal.
Bongiorno, dirigente del Frente Grande rionegrino, conformó dupla en 2007 con el titular del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Pichetto, pero tras la derrota del 28 de junio de 2009 se alejó de la bancada y formó su propio bloque.
En el Senado, Bongiorno continuará con su bloque personal, aunque en la dirección política general dependerá del desarrollo de las negociaciones de su sector en la provincia que es comandado por el diputado nacional Julio Arriaga, actualmente en conversaciones con candidatos del justicialismo y de la UCR. Del resultado final de los acuerdos dependerá la posición de la legisladora, según dicen quienes la conocen.
Si el oficialismo llega a 31+5 quedará en ventaja clara respecto de la oposición que ya no lo podrá alcanzarlo: en 2010 cuando se afirmó que la oposición tenía 37, habían contado a Latorre, Bongiorno y Menem, aunque luego se sumó la formoseña Adriana Bortolozzi. Ahora, en el mejor caso y contando con asistencia perfecta y buena voluntad política llegarían a 35 legisladores.
Puede pensarse que 36 a 35 no es diferencia importante, pero la diferencia puede transformarse en una valla infranqueable para una oposición que no cuenta con brindar incentivos especiales para legisladores, como el oficialismo que maneja los fondos del estado Nacional, los programas sociales y los planes de obras públicas.
Si la oposición no puede imponer sus proyectos, porque no tiene número, y el oficialismo no quiere regalarle un escenario institucional para que expongan sus críticas y sus ideas, el año parlamentario puede quedarse sin temas para tratar ni legisladores para debatir.
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