17 de junio de 2011
¿Qué bien les quedan las pilchas, no? Y que buenos pingos suelen salir, son para el gaucho argentino, junto a su recado de dominguear un verdadero lujo campero.
Fueron muy requeridos en la vasta historia que escribieron nuestros hombres de campo, por su vistosidad y condiciones y han sido preferidos a pesar de aparecer el overismo en casi todos los pelajes, los overos negros, muy del gusto para el recado del patrón (se ven profusamente reflejados en antiguos grabados de patrones de estancia montados en ellos con sus lujosos recados) y también entre pampas y ranqueles, que como ya se ha historiado, Juan Manuel de Rosas le llevo allá por 1840 de regalo a el cacique Ramón lugarteniente de Calfucurá, y padre de su ahijado Mariano Rosas, una tropilla de overos negros, con la madrina de pelo oscuro tapado o el caso que relata el coronel Lucio V. Mansilla cuando en el año 1870 incursionó en la nación ranquelina y fue recibido en una de las tantas recepciones de rigor que le ofrecieron en su honor, por el cacique Bustos cuñado del ya nombrado cacique Ramón, montado en un soberbio overo negro, lujosamente aperado con un chapeado de plata, tal cual lo representa el gran Eleodoro Marenco en su magnífica interpretación pictórica, de la escena del encuentro en pleno desierto pampeano, entre él y Mansilla (ilustración que acompaña la nota).
Como verán, siempre fueron animales con pelo de preferencia en el lucimiento de jefes y caudillos que han visto en los overos un algo especial que indudablemente no termina en el color del pelo.
La denominación overo, deriva del término “hobero”, puesto que en la antigüedad a los bayos acebrados (rayas transversales en manos y patas) por ser de color amarillentos parecido al del huevo “hobo” en portugués, asociando las referidas rayas a todos los animales manchados acebrados o no.
Por lo que se sabe, desde siempre se considero overos a todos los yeguarizos de capa manchada, tobianos y los overos propiamente dichos, pero el pelo que conocemos como “chorreado” es el verdadero que nos ocupa, tanto el tobiano como el manchado llevan manchas de forma generalmente redondeadas y bien demarcadas contra el fondo blanco del pelo.
El overo puede ser: calzado, bien calzado, castaño, fajado, marlo blanco, alazán, un, dos, tres y cuatro albo, galán, azulejo, azulejo negro, media res, poroto, colorado, botas con delantal, medias botas, pico blanco, rabicano, gargantilla, pampa, patas blancas, rosillo, con fiador, salpicado, chiquizuela blanca, mascarilla, doradillo, tostado, gateado, lobuno, Árgel, negro cruzado, bayo, tordillo, rosado, trabado, cebruno, zaino, testerilla, zarco , etc., etc.
El pelo overo en las manadas, es netamente recesivo (tiende a perderse) de ahí lo difícil de obtener animales de esa capa, al contrario de tobianos y manchados mas “fijadores” de su pelaje en los planteles. El overo suele nacer de padres no overos en forma caprichosa y signos de “overismo” son alguna mancha en la panza o el sobaco del animal como es el caso del picaso overo, tan buscado para lucir las pilchas.
Hay infinidad de ejemplos de cómo overos (padre y madre) han dado mas pelos hoscos o uniformes en todas sus crías, lo que demuestra la uniformidad que si presentan otras capas, capaces de reproducirse por la sola aparición de padre o madre en el pelo requerido.
Hoy entre los criollistas, no es muy popular, la búsqueda incesante de caballos funcionales traídos del otro lado de la cordillera, para reforzar el instinto vaquero ya natural en el criollo y mejorar las performances en las pruebas de rodeo, nos hace ver en mayoría abrumadora los pelos lobunos, gateados, colorados, bayos y alguno que otro moro o rosillo ¿no nos estaremos olvidando de algo? La morfología (belleza y armonía) de los criollos argentinos, fue siempre superior a la de otros a la de otros países vecinos y si es cierto que la Asociación de Criadores de Caballos Criollos esta tratando de mejorar la uniformidad entre morfología y función (cosa que aplaudo) seria bueno volver a ver en las pistas a nuestros hermosos overos.
Y como cierre de esta nota, les dejo la hermosa primera estrofa del comienzo de la magnifica obra literaria de Estanislao del Campo “Fausto” en la que se puede apreciar en su descripción la preferencia del gaucho por este pelaje, a mi parecer la mas difundida mención existente
en la bibliografía gauchesca.
“En un overo rosao
Flete nuevo y parejito
Caiba al bajo al trotecito
Y lindamente sentao
Un paisano del Bragao
De apelativo Laguna
Mozo jinetazo ahijuna
Como creo que no hay otro
Capaz de montar un potro
Y sofrenarlo en la luna.”
Bueno amigos, espero les haya gustado la nota, un saludo y hasta la próxima. rincóntradicionalista@hotmail.com
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