12 de abril de 2011
Otro dato llamativo se sucedió en la Sala cuando ingresó como testigo de la defensa Diego Sosa, ex amigo del menor condenado y quien iba a testiguar a favor de Sánchez.
Empero, a medida que transcurrió su alocución, terminaría endilgándole al entorno del imputado Sánchez, amenazas y medidas de coacción para condicionar sus dichos, involucrando incluso a la propia abogada, quien la había citado la noche anterior por motivos poco claros.
Denunció que le mandaron mensajes de texto telefónico con amenazas, papeles con leyendas en el mismo tenor y hasta la amenaza velada de que iba a sufrir el siniestro de su auto si no decía lo que tenía que decir y así darle una mano a Sánchez.
Los dichos de Sosa no harían más que complicar aún más la defensa de un Sánchez que a esas alturas esbozó una sonrisa irónica, como descreyendo de lo que aquel testigo estaba expresando frente a sus narices.
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