20 de diciembre de 2011

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. Emotivo homenaje se le tributó a don Esneldo Vagnola

Un merecido homenaje le fue tributado en el salón confitería del Casino de Tandil al conocido trabajador gráfico don Esneldo Vagnola. El acto tuvo lugar en el salón confitería del Casino de Tandil y contó con la presencia de gran cantidad de amigos, familiares, compañeros de tarea del agasajado, en particular de los medios gráficos locales El Eco y Nueva Era, donde se desempeña desde hace varias décadas. El Intendente Miguel Lunghi también se hizo presente y le entregó a título personal y partidario una placa recordatoria.
Vagnola recibió la clásica estatuilla Küme Che (Buena gente), una escultura diseñada por el artista tandilense Alberto Vinsennau. En el comienzo del acto tuvo lugar una recepción musical a cargo de Jorge Bertrand y Sergio Pantuso. Luego se proyectó un video con testimonios de su hija, Mónica Vagnola, y de dos ex compañeros gráficos, Gil Carballo y Pedro Lappano.
Posteriormente el gerente del casino Carlos Esquivel y el Intendente Miguel Lunghi con cálidas palabras se refirieron a la personalidad de Vagnola y a la importancia de homenajear en vida a estas personas que han luchado y lo siguen haciendo, en este caso particular a los 84 años de edad. El primero de ellos le hizo entrega del original del video mencionado y del trofeo. Lunghi destacó su asistencia al acto no como intendente sino como vecino y amigo, para homenajear a un militante del radicalismo de la primera hora.
A continuación hubo más música, brindis, abrazos y muchas emociones.
SU PERSONALIDAD
Con 14 años, a fines de 1941, Esneldo Vagnola llegó a Tandil acompañado por su mamá y otros tres hermanos, desde la localidad de Teodelina, provincia de Santa Fe. Dice que en esa zona y en otros países latinoamericanos, dicho nombre de pila es bastante más común que por estas tierras del sur.
Rápidamente, en los primeros días de 1942, consiguió trabajo como cadete en Nueva Era. Pero fue siempre un muchacho curioso y ávido de aprender un poquito más cada día. Observaba con atención a sus compañeros, algo mayores que él, mientras escribían en el inmenso teclado de aquellas legendarias linotipos. Y fue aprendiendo el oficio de trabajador gráfico, que recién abandonó cuando las nuevas tecnologías para la confección de los periódicos reemplazaron a aquella técnica conocida como “impresión en caliente”, por el calor intenso que el plomo de las linotipos transmitía. Durante mucho tiempo realizó también con eficiencia la labor de linotipista en El Eco de Tandil. Salía del vespertino, cruzaba la plaza y se instalaba en el matutino.
En Nueva Era Vagnola ejerció incluso el periodismo a través de las páginas de deportes. Y es el día de hoy, que a los 84 de edad sigue vinculado a ambos diarios, aunque con otras ocupaciones, en especial la de cobrador de publicidades.

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