9 de marzo de 2011
Un reconocido comerciante de Tandil protagonizó un violento hecho de sangre en Olavarría, cuando según investiga la Justicia, utilizó un revólver de grueso calibre para asesinar a su empleada y quitarse la vida, en una casa del barrio Provincias Unidades de la ciudad del cemento.
El fiscal Martín Pizzolo, titular de la Unidad Funcional de Instrucción Nコ 5, confirmó ayer al programa "Cada Mañana", de AM 1560, que el victimario poseía un local dedicado a la venta de parabrisas en Rodríguez al 1.500 de nuestra ciudad.
Sobre el episodio perpetrado por el ex propietario de "Parabrisas Díaz", el funcionario judicial olavarriense destacó que "el sábado a la tarde fui anoticiado por la Policía y acudí al domicilio de calle Antártida Argentina entre Pellegrino y Del Valle. Y nos encontramos con un hecho teñido de sangre, al constatar la presencia de dos cadáveres con impactos de arma de fuego".
Precisamente, el doctor Pizzolo ratificó que Díaz vivía durante los días de semana en nuestro medio, donde llevaba las riendas del negocio sito en Rodríguez al 1.590. En tanto sábados y domingos retornaba a su ciudad de origen, Olavarría.
Además, Díaz es padre del abogado del Sindicato de Trabajadores Municipales de Olavarría, Claudio Díaz.
Tras recopilar testimonios en el barrio donde se perpetró el crimen y suicidio, Pizzolo destacó que "los comentarios recavados indican que había una relación laboral de vieja data entre la víctima -María Rodríguez, de 44 años- y el autor del hecho.
Y subrayó que las pistas de la pesquisa se dirigen hacia la hipótesis del "móvil pasional y que, a raíz del vínculo laboral entre ambas personas, el victimario pudo haber reaccionado con algún dejo de ira contra la mujer", señaló para aclarar que "no se presume por esto ninguna relación sentimental".
En la vivienda, la Policía halló dos armas de fuego, pero los investigadores aseguran que Díaz habría utilizado una de ellas para matar y quitarse la vida. Se trata de un revólver Magnun 357.
Además, en la causa, caratulada "Homicidio seguido de Suicidio", se averigua si la señora Rodríguez tenía intenciones de dejar el trabajo que la mantenía en relación de dependencia con Díaz.
El sábado, en medio de una conmoción generalizada en el barrio olavarriense, llegó hasta el lugar el hijo del matador, y fue repelido por allegados a Rodríguez, en medio de escenas de desconsuelo y bronca.
Según el Diario "El Popular" de Olavarría, "algunos vecinos aseguraban que alguien los había oído discutir, algo que otros, por consideración hacia los muertos o porque no lo sabían, se negaban a confirmar. Sí había más coincidencias en señalar que alrededor de las 5 de la tarde se oyeron estampidos de armas de fuego".
De acuerdo al mencionado medio, Rubén Díaz era apodado "Chamaco" o simplemente "el loco Díaz", y vecinos aseveran que "solía disparar en el patio de su casa".
María Rodríguez, su empleada "desde hacía más de veinte años" le llevaba los libros del negocio, contaban.
Al parecer, "la esposa de Díaz está internada en un geriátrico, aseguraron también varios vecinos".
El hermano de María Rodríguez habría sido quien se alarmó al no poder comunicarse telefónicamente con la mujer.
Pasadas las 21, el abogado Claudio Díaz y la Policía abrieron el portón y entraron. Rubén Díaz y María Rodríguez estaban en el piso, boca arriba, enfrentados, con las suelas de los zapatos mirando hacia el otro.
Debajo de cada uno de los cuerpos había una gran mancha de sangre. "Algunos de quienes vieron la escena macabra no advirtieron salpicaduras o goteo. El dibujo que formó la sangre al derramarse sobre el piso les dirá mucho a los peritos que deben reconstruir aproximadamente la historia", indica la crónica policial.
Todos sabían -de acuerdo a los trascendidos- que "en diciembre María Rodríguez le había dicho a Rubén Díaz que renunciaba a su empleo y que él se negaba a aceptarlo. Ambos se conocían desde hacía muchos años, ella era casi una adolescente cuando comenzó a trabajar con Díaz, dicen que también cuidó mucho a la esposa de su patrón".
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