11 de febrero de 2011
El 13 de diciembre del año pasado, Mariano Gonzalo era detenido por policía de Interpol en Santa Catalina, Brasil. A las pocas horas, mientras él quedaba alojado en una penitenciaria, Sofía, la pequeña hija que se llevó del país por no creer en la Justicia argentina e insistir en el abuso que había sufrido la niña de parte de su madre y su pareja, era restituida a sus tutores provisorios aquí en nuestra ciudad, donde hoy sigue transitando el proceso nada fácil de readaptación.
El delicado como controvertido caso que trascendió las fronteras de la privacidad de dos familias como así también las fronteras serranas desde lo mediático, sigue su curso en los estrados judiciales, pero ya no de Tandil, Argentina, sino de Brasil, donde Mariano Gonzalo deberá afrontar graves causas en su contra.
Su caso de extradición quedó bajo la órbita del Supremo Tribunal, quien ya ha ordenado algunas medidas tendientes a comenzar a definir la nada sencilla situación procesal del detenido en una unidad penitenciaria de Itanema, municipio de Santa Catalina.
La compleja situación Gonzalo no reviste precedentes en el pago local, habida cuenta que no sólo sus abogados (por éstas horas la familia del imputado ha demandado la intervención de algún letrado tandilense) deben trabajar por el complejo y dilatado entramado que representa un juicio de extradición, sino también que cuenta en su haber otra causa por falsificación de documentos. Vale reseñar que cuando fue detenido se le secuestró documentación apócrifa tanto de él como de la menor, delitos graves.
De lo que trascendió del expediente del Supremo Tribunal brasilero, se habría dado traslado para que interrogue a “Mariano Gonzalo Gonzalo Cuesta o Mariano Mariano o Gonzalo”, según textualmente reza en una de las carillas del documento.
Asimismo, se desprende de lo que se informa desde el portal de internet de la justicia brasileña que resta aún definir el pedido de asilo político que la Defensa planteó.
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