30 de octubre de 2011
La familia Sanllorenti de nuestra ciudad, pudo cerrar un tremendo capítulo de dolor que incluyó la pérdida de una hija, aunque encontró la tranquilidad y la paz espiritual de saber que los restos de María Eugenia Sanllorenti, están en un nicho del Cementerio Municipal de Tandil.
Fueron 35 años de angustia, de búsqueda, de llantos, de dolor y que merced al trabajo del equipo de Antropología Forense, ahora saben los deudos donde poder llevarle una flor en su memoria.
María Eugenia, fue una de los tantos miles de argentinos que creyeron en un proyecto de país y que lucharon por esos ideales, aunque en esa lucha, su vida haya quedado en el camino a manos de asesinos que asaltaron el poder e impusieron como premisas el odio y el genocidio.
Ayer en una pequeña urna, sus restos, fueron colocados en un nicho de la familia y asi se cerró una historia de dolor.
La historia de esta mujer de 23 años, da cuenta que militaba en la Juventud Universitaria Peronista de La Plata, donde cursaba sus estudios universitarios y desapareció el primero de diciembre de 1976.
A casi 35 años de aquella jornada, hoy sus restos descansan en Tandil, con nombre y apellido para la tranquilidad espiritual de los suyos y no como NN, como la encontraron los responsables del equipo de Antropología en un cementerio de Olivos, donde había sido dejada luego de ser ultimada en el Norte del Gran Buenos Aires.
Eva tiene 86 años y la fortaleza de una roca, para sobrellevar ese tremendo calvario que la vida le puso en el camino, que le arrancaran a su hija María Eugenia “Maru”, cuando apenas contaba con 23 años.
“Todavía me parece que estoy soñando, el momento deseado”, expresó ante la consulta periodística de lo que signficaba poder enterrar a su hija.
Sostuvo que la lucha comenzó en 1976 y dijo haber tenido hasta ese momento una vida muy feliz junto a su esposo y sus hijos. “Y ahí vino todo”, expresó para referirse a la fecha en que no tuvo más noticias de su hija hasta que hace dos años le informaron que había sido identificada “a través de nuestros datos de sangre y ADN”. Eva destacó el acompañamiento que tuvo del Grupo Memoria en la búsqueda de su hija.
“La recuerdo como la recordé todos los días de mi vida, siempre conmigo, querido. Siempre estuvo conmigo, nunca faltó” respondió afectuosamente a la pregunta sobre la forma en que tenía presente a “Maru” en su memoria.
Dijo que como hija “era un sol, un amor, generosa, amorosa, cariñosa para los demás, siempre pensando en los demás”.
Una cantidad importante de gente se hizo presente para darle el último adiós a esta militante que regó con su sangre, el sueño de una Patria más justa y soberana y que seguramente debe encontrar algo de alivio desde alguna estrella, al ver que un juez condenó recientemente a uno de los símbolos más tenebrosos de la más oscura etapa que vivieron los argentinos, el capitán de Navío, Alfredo Astiz.
Hubo lágrimas de dolor, hubo lágrimas de impotencia, hubo lágrimas de paz, hubo lágrimas de tristeza y hubo lágrimas de tranquilidad, porque quienes fueron víctimas del accionar represivo, hasta se han tenido que conformar con eso, sólo eso, poder enterrar dignamente a sus seres queridos.
Hubo compañeros de la infancia, compañeros de escuela, compañeros de la vida, compañeros de la militancia y hubo compañeros.
Tandil fue testigo ayer de un acto de justicia, de reparación del dolor y por eso se pudo ver como lloró el ex intendente Nicolás Pizzorno y como se le caían las lágrimas a Cristina Aquino. No hubo colores políticos, hubo colores de esperanza y de justicia.
Alicia Martignoni
La docente Alicia Martignoni señaló que “la presencia es doble, estamos para dar testimonio de lo que pensamos. Para dar apoyo a las madres, a las abuelas y a los hijos, y al trabajo al equipo de Antropología Forense”.
“Hay toda una dimensión política, ideológica, de alguna manera una cierta reparación histórica. Ni olvido ni perdón, sino Justicia”, reflexionó esta amiga de Maru.
Sostuvo además que “por otro lado mi madre y su madre fueron muy amigas. Hoy hace 7 años que murió mi madre, un hecho bastante significativo para mi. Además le contaba a algunos compñaeros que estaba mirando fotos, estamos en los cumpleaños con los moños en las cabezas, cuando eramos chicas, Ana, “Maru” y yo. Hay toda una vida, que también se hace presente hoy, asi que la emoción es fuerte y cada vez más fuerte también son las convicciones que nos llevan adelante”.
Enrique Ghezzan
Enrique Ghezzan, tampoco ocultaba su emoción y mientras esperaba la llegada de los restos de “Maru”, indicó “estamos con mucha emoción acompañando a la familia y desde una visión de tristeza y también compartiendo la posibilidad de poderla enterrar a Maru. Esto es muy emotivo”.
Con la misma pasión y el mismo compromiso, Enrique militaba en Mar del Plata y ella lo hacía en la ciudad de La Plata, compartiendo el mismo espacio la Juventud Universitaria Peronista.
María Rosa Toncovich
María Rosa Toncovich de Memoria por la Vida en Democracia indicó “esto es empezar a cerrar el duelo, tanto para la familia como para nosotros también. Una espera tan larga, ni más ni menos que 35 años y también bregando para que todos podamos pasar por esto y por sobre todo acompañar a Eva, fíjense la edad que tiene y puede lograr enterrar cristianamente a su hija”.
María Rosa acompañó desde que llegó a Tandil a Eva, por lo que sabe como era Maru, a la que definió como “una chica alegre, jovial, comprometida y se merece descansar en paz. Por supuesto que nadie merecía este final que hemos tenido y esta eterna espera. Son sentimientos verdaderamente encontrados, porque por un lado se sabe que va a descansar en paz, pero en realidad hubieramos querido que esto nunca pase y que todos estemos vivos, luchando ahora por el proyecto que tenemos en marcha”.
Asimismo al referirse al fallo de la causa ESMA, sostuvo que “fue apoteótico, y como siempre digo no fue casual. Fue el 26, un día antes del aniversario de la muerte de Néstor Kirchner. Las cosas no son casuales en la vida. Cuando uno celebraba la condena a esta gente, Astiz, el Tigre Acosta y conmemoraba el aniversario de Néstor, pero gracias a la política de ellos, a la política de Derechos Humanos podemos ver a todas estas bestias genocidas presas.
Ya se han identificado 750 víctimas de la represión
Los restos de María Eugenia Sanllorenti, fueron identificados hace dos años por el Equipo de Antropología Forense, uno de cuyos integrantes trasladó la urna a Tandil y destacó que “este es el resultado de un trabajo que se viene realizando hace mucho tiempo y fue posible gracias a contar con la posibilidad de hacer comparaciones masivas de ADN con muestras que han dado los familiares y las muestras óseas que se obtuvieron de esqueletos enterrados como NN en distintos lugares del país”.
A María Eugenia “la mataron en la zona norte del Gran Buenos Aires y la enterraron en el cementerio de Olivos como NN y del cementerio de Olivos fue exhumada en 1984 y la llevaron al Prepericial de La Plata, ahí es donde la podemos recuperar y pudimos obtener una muestra para hacer la comparación que permitió conocer su identidad y la de las otras personas que habían sido asesinadas junto a ella”.
Inicialmente el equipo estuvo conformado por 8 integrantes, aunque en la actualidad llega su número a 30, “porque afortunadamente se están haciendo muchas identificaciones”.
Desde el comienzo del trabajo en 1984 se logró identificar a 500 personas que fueron víctimas del terrorismo de Estado y en los últimos tres años, se pudo reconstruir la historia de otras 250 personas, “a partir de la posibilidad de hacer comparaciones masivas”.
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