29 de diciembre de 2011
Aunque probablemente hayan sido más los lamentos que las alegrías, María Irigoyen terminó cerrando un año con sensaciones -tal vez- ambiguas.
Distinguida con su inclusión en la terna para la entrega de los premios Olimpia en inédita presencia simultánea de dos valores de la ciudad (Juan Martín Del Potro se quedó -como en 2009, año en que aparte se llevó el oro- con la estatuilla de plata) la zurda nacida en Tandil en 1987 encontró tributo a la constancia y a una mentalidad que apunta a multiplicar esfuerzos en el afán de no decaer.
En la revisión de la temporada podrán efectuarse diferentes análisis y en todos, seguramente, se coincidirá en que ha sido ciertamente irregular por los altibajos en sus rendimientos. Alternó picos muy significativos y tramos algo complicados, sin poder estabilizarse en un nivel que redundara en éxitos continuados.
RANKING
Las situaciones transitadas por María Irigoyen a lo largo de los últimos doce meses, finalmente quedaron reflejadas en el escalafón que confecciona la WTA, donde hoy figura en la 295º posición.
En el mismo se observará al detalle, los vaivenes que caracterizaron sus actuaciones durante 2011, año en el que largó situada entre las top 200 (170º) y constituyéndose por entonces en la escolta inmediata de la mejor raqueta nacional, la tigrense Gisela Dulko que se encuentra ubicada en el 67º lugar del mundo.
Lamentablemente, Irigoyen, perdió esa condición y pasó al cuarto puesto entre las argentinas, por detrás de Dulko, la rafaelina Florencia Molinero (179º) y la oriunda de Sunchales, Paula Ormaechea (193º).
TOMO RIESGOS
En nota exclusiva con LA VOZ DE TANDIL, en diciembre de 2010, Irigoyen anticipaba un cambio en el cronograma de competencias. Aseveraba, entre otras cosas, su anhelo de ser top 100 y sabía que para concretarlo era menester tomar riesgos, jugando certámenes diferentes. Exigiéndose en los niveles de la máxima elite internacional y por eso largó bien temprano en la gira de Oceanía, previa al Abierto de Australia.
Los resultados -más allá de la valiosa experiencia- no fueron los esperados, aunque en febrero se dio el gusto de celebrar con el equipo argentino que capitaneado por Bettina Fulco, se adjudicó la Zona Americana de la Fed Cup.
Dejó los torneos grandes yt en su vuelta los Challenger consiguió cuartos de fina en Irapuato, México y en Buenos Aires, pero posteriormente tuvo una seguidilla adversa y fue cediendo posiciones en el ranking, no habiendo podido defender el título de Campobasso en 2010.
Para colmo un esguince en la rodilla izquierda durante la clasificación de Roland Garros, la obligó a para por varias semanas y ya en agosto, volvió al circuito pero compitiendo en torneos menores, como los Future por diez mil.
Ahí marcó claras diferencias y se consagró campeona en Bolivia (Santa Cruz de la Sierra) y después dos veces en Brasil (San Jose y San Pablo); concluyendo el recorrido con tres arribos a cuartos de final de Challenger: Asunción, Rosario y Santiago.
RESUMEN EN NUMEROS
Como singlista, María Irigoyen, disputó un total de 63 partidos en el año, triunfando en 43 de ellos. Una marca que arroja un registro de efectividad que se eleva al 68,25%.
Si se pretende comparar, se podrá observar una superación respecto a 2010 que -por la calidad de torneos no se refleja en la clasificación internacional- donde estableció una marca del 56,86%.
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