19 de septiembre de 2011
Mañana se retomará un debate oral y público en que se busca dilucidar la responsabilidad penal de un hombre acusado de violar y luego robarle a una mujer en plena vía pública. Ya por la sala de acuerdos presidido por el juez Guillermo Arecha y secundado por sus pares Pablo Galli y Gustavo Echevarría, desfilaron los testigos citados. Puntualmente el médico que oportunamente que atendió a la víctima tras el presunto ataque sexual como aquellos que la encontraron gritando desnuda en la calle tras haber sido ultrajada.
El testimonio más esperado versó sobre la propia víctima, quien con algunos detalles modificados a lo que fueron sus relatos anteriores (frente a la policía y la fiscalía) ratificó la aberrante historia, reconociendo a escasos metros de ella a quien había sido su abusador.
Mañana, será el turno de los alegatos, para los cuales el ministerio público, a cargo del doctor Gustavo Morey, prevé insistir en la acusación por el abuso como así también por el robo (hecho que no está en discusión por la defensa), en tanto que el defensor oficial, Carlos Kolbl, por su parte, buscará desacreditar la validez del relato de la mujer para así pedir la absolución por la presunta violación acusada.
Sería el médico de policía interviniente en el caso el que prestara su testimonio frente a los jueces y respondiera las consultadas de las partes, ratificando el golpe que la mujer presentó en su rostro una vez atendida, pero a su vez, recordó no evidenciar signos de lesiones en las partes íntimas de la mujer que aludieran a una relación sexual forzada.
De todas formas, cabe consignar, que el caso reviste singulares particularidades. Por caso, realizados los hisopados se hallaron rastros de semen, pero de otra persona. A saber, la mujer había mantenido relaciones con su pareja horas previas a lo que luego habría sido víctima. Además, según su denuncia y lo que funda la acusación el fiscal, la eyaculación del presunto violador no se produjo dentro del cuerpo de la víctima.
EL CASO
El hecho que no cobró trascendencia mediática cuando ocurrió pero que ahora se ventila en el Tribunal Criminal Nコ 1, se remonta al 27 de febrero de 2010, pasadas las 4, horas en la que la mujer salió del local bailable Sol Disco y cuando se disponía a ascender a un remís fue abordada detrás por Mario Alberto Negrete, quien le solicitó que lo acerque hasta su domicilio.
Si bien la mujer se negó, el imputado haciendo uso de la fuerza accedió al interior del coche, solicitando al remisero que se conduzca por calle Figueroa. Una dos cuadras antes de llegar a calle Buenos Aires, Negrete extrajo de entre sus prendas un cuchillo al que apoyó en la cintura de la víctima con el cual la obligó a descender del auto en la esquina de calles Figueroa y Buenos Aires.
Una vez descendidos del rodado y ya solos, el acusado le pegó una trompada en el rostro a la mujer, y ante la reacción de ésta para saber por qué le pegó, Negreti asestó con otra trompada provocando que la mujer cayera al piso, más precisamente en una zanja con barro.
Allí, el imputado se posó encima de la mujer, le quitó la ropa hasta dejarla desnuda. El se bajaría los pantalones y tras tocamientos abusaría de la mujer.
Tras violarla, el abusador se retiró del lugar no sin antes robarle a la indefensa mujer un par de zapatillas, la billetera con unos 300 pesos y el teléfono celular. Alguno de esos elementos luego serían secuestrados por la policía horas luego que la mujer hiciera la denuncia tras ser socorrida por vecinos del lugar, incluso efectivos del Ejército y personal sanitario que la trasladó hasta el Hospital.
Es que precisamente una vez consumado el hecho, la mujer desnuda comenzó a gritar, pidiendo socorro y así fue que fue socorrida por circunstanciales testigos que luego ratificarían ante la justicia en el estado que habían encontrado a la víctima.
EL RELATO
Resultó conmovedor escuchar en primera persona a esa mujer que dijo ser abusada sexualmente por ese hombre que apenas a unos metros, secundado por el defensor oficial, la escuchaba atentamente y hasta incluso ensayaba una sonrisa, como dando cuenta de que aquel relato de la mujer era toda una patraña.
Empero, la mujer, dentro de su congoja por tener que ventilar una vez más lo vivido ahora frente a los jueces, las partes y algunos estudiantes de derecho que presenciaban el debate, ratificó su denuncia, incluso protagonizando algunos momentos de tensión ante las preguntas de la Defensa que intentó marcar sus contradicciones y así desestabilizar la credibilidad de sus dichos. “Lo único que quiero es que este degenerado no ande por la calle y la haga lo mismo a otra chica”, respondió la mujer que ya es abuela frente al acoso que sintió frente a la insistencia de la defensa por subrayarle algunas contradicciones que incurrió a la hora de recordar lo vivido frente a lo que consta en el expediente cuando fue su denuncia.
Es que Kolbl buscó descifrar por qué la mujer dejó subir al hombre al remís y luego calló hasta llegar a la presunta consumación del abuso. La mujer respondió que sintió temor porque el sujeto le apoyó un cuchillo en la espalda sin que el remisero lo advirtiera, como así también temía porque el chofer sufriera una agresión.
Asimismo, la defensa se detuvo en algunos detalles, por ejemplo, cuando la mujer habló de dos golpes y ahora, frente a los jueces, habló de uno sólo, que al verse sangre se desvaneció y al recobrar el conocimiento ya tenía al hombre encima suyo, obligándole a hacerle sexo oral.
Dichas dudas y otras que surgieron al entender del defensor, seguramente serán parte de los argumentos de su alegato que se conocerá mañana, tras escuchar la acusación del fiscal, quien insistirá en lo que oportunamente se esgrimió en la requisitoria a juicio, en la firme convicción de la credibilidad del relato de la víctima y las pruebas que avalan sus dichos.
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