10 de febrero de 2011
Un resonante caso de homicidio en Bahía Blanca se ventila en un juicio oral, y los implicados también habrían cometido un asalto en nuestra ciudad.
Se trata de los hermanos Víctor Hugo y Cristian Fabián Albornoz, que el 22 de marzo de 2009 habrían perpetrado un robo -no está claro si fue simple o calificado- en la vía pública de Tandil, en perjuicio de una pareja de novios que fue despojada de un teléfono celular y 70 pesos, tras recibir violencia.
Pues la Justicia ahora intenta probar que estos mismo sujetos, el 8 de julio, asesinaron en Bahía Blanca a Gustavo Ariel Bugallo, un chico de 22 años.
Según el diario "La Nueva Provincia", el juicio comenzó el lunes para esclarecer el robo perpetrado en Tandil, donde los Albornoz están imputados.
Pero al mismo tiempo, lo más trascendente transcurre en la sala con vistas a dilucidar la autoría del crimen de Bugallo.
En la víspera, la madre del joven asesinado pidió prisión perpetua para los implicados, mientras el Tribunal en lo Criminal Nro 2 evalúa la situación de los tres imputados.
Víctor Hugo Albornoz, de 29 años, figura como presunto ejecutor del homicidio, mientras que a él y a su hermano Cristian Fabián (30) y César Esteban Roche (33) le endilgan la tentativa de homicidio de César Candia, quien sufrió heridas graves en el mismo suceso.
La madrugada de aquel día, víctimas y procesados aguardaban un micro, para participar de un piquete en la zona del Polo Petroquímico, a raíz de un conflicto gremial, cuando se produjo el fatal desenlace.
Una discusión trivial, que se habría originado por motivos futbolísticos, derivó en el ataque, aunque tanto Mellán como el fiscal, Christian Long, aseguraron que Bugallo no había tenido intervención en la pelea inicial, sino que lo atacaron sin ningún motivo.
"Yo quiero cadena perpetua, porque la pena de muerte en la Argentina no existe, pero, realmente, ellos la merecen, no merecen otra cosa los tres. Dijeron del tema ese (del fútbol), pero el asunto no era con mi hijo, sino con otra persona que se lavó las manos y se fue y estos asesinos se la agarraron con mi hijo", explicó la mujer, mientras exhibía una remera con el rostro de Ariel y la leyenda "por siempre en mi corazón".
Mellán dijo que creía que su hijo no conocía a los Albornoz y a Roche, pese a que "lamentablemente viven a dos o tres cuadras de mi casa. Nunca tuve relación con esta gente y, por suerte, después del hecho, nunca nos molestaron".
"Siento bronca e impotencia de no poderles hacer nada, porque ellos le hicieron muchísimo daño a mi hijo y el dolor que le produjeron a mis nietas, a mi nuera, a todos, es un dolor irreparable", afirmó.
Respecto del tema del piquete, reconoció que su hijo había ido a "ganarse unos pesos, porque en ese momento estaba desocupado, pero no iba a hacer lío. Nadie pensó que podía pasar esto".
Antes de ingresar en la sala de audiencias --que está a cargo de los jueces Alejandro Salvador Cantaro, María Eloísa Errea de Watkins y Claudia Cecilia Fortunatti--, la madre del joven fallecido aseguró que "Ariel trabajaba, era albañil, tenía dos nenas chiquitas, su esposa, a nosotros. Era una persona buena, humilde, nunca j...a nadie. Nada que ver a estos".
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