4 de septiembre de 2011
Más allá de las repercusiones que han alcanzado las marchas y abrazos a la entidad, y los reclamos al poder político, la decisión del cierre del Hogar de Niñas suena a una historia cuyo final no será modificado.
La notificación de la Congregación de las Hijas de Nuestra Señora de La Misericordia para el traslado de las hermanas, entre ellas la emblemática hermana Danila, constituye una señal inequívoca de una decisión en firme.
La reubicación de los doce agentes municipales que cumplían diferentes tareas en el Hogar de Niñas, suman otro ingrediente sobre algo claramente definido y finiquitado.
Esta noticia se conoció a pocos días que la institución que daba resguardo a una decena de niñas cumpla el 114 aniversario de su creación.
LA HISTORIA
El informe elaborado por la Unicen detalla que fue inaugurado el 8 de septiembre de 1897 bajo la denominación de “Asilo de Huérfanas”.
La ciudad, que para la época albergaba una población de siete mil habitantes, vivía un clima de tranquilidad debido al fin de los malones indígenas y, en el marco de una economía en expansión, se había convertido en centro de atracción para miles de inmigrantes europeos que arribaban a puertos argentinos, recibía con entusiasmo el nacimiento de la institución asistencial.
Resultado de la activa labora de la Sociedad Damas de Caridad, creada por iniciativa del entonces cura párroco local Presbítero José María Cruces en 1888, nace el asilo que reconocía como antecedente inmediato la existencia del pionero Hospital de Caridad.
La Congregación de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, convocada también por el párroco designaron a la primera Hermana Superiora Sor María Desiderata Bonzi en 1897, quienes continuaron su benemérita labor en el Asilo recientemente inaugurado. También allí se apoyaba la formación de los niños a través de una escuela abierta a la comunidad del barrio y a través de la enseñanza de labores y manualidades, con cuya venta se mantenía la obra. Muchos hogares tandilenses recuerdan los ajuares y manteles bordados en aquel asilo. La obra fue apadrinada por el doctor José Santamarina y por la señora Sara Gómez de Figueroa, en momentos en que presidía la asociación benéfica la señora Carmen Villamayor de Valenzuela.
Así, la atención de la salud de los sectores populares, dejaba paso a la necesaria protección de la niñez desamparada. Bajo la tutela de las hermanas de la Misericordia, quienes padecían las consecuencias de la orfandad tuvieron oportunidad de recibir afecto, contención, apoyo espiritual y educación, desde hace un siglo.
La invalorable colaboración de la comunidad de Tandil ha sido una constante en el historia de la institución que contó con la tarea entre otras de las hermanas Elisa Portela, Calixta, Danila, Amalia y Carolina, y sostiene como en sus comienzos, la Sociedad Damas de Caridad del Sagrado Corazón de Jesús.
Cientos de niñas que encontraron en el Hogar la esperanza de una vida mejor, constituyen el inequívoco testimonio de la tarea cumplida.
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