29 de julio de 2011
Ayer se hizo presente en la redacción de LA VOZ, Alicia Sánchez, para aclarar que no hizo desaparecer la garrafa que ella había vendido y explotó, causándole quemaduras a una pareja e inclusive a su propio nieto.
Admitió que su nieto, quien resultó con quemaduras al auxiliar a una adolescente que estaba encerrada en la casa de Marzorati 1.691, fue quien le vendió la garrafa a Diana Gómez, quien resultó afectada junto a su pareja.
No obstante Alicia Sánchez, de amplia participación comunitaria en el barrio de Villa Gaucho, desestimó que ella haya obrado de mala fe para tapar algo, con respecto al envase que explotó.
Detalló la mujer que la garrafa fue sacada a la calle, por un hijo suyo y detalló que un hombre que circulaba en auto se detuvo, descendió del rodado y con un matafuego apagó la garrafa.
La vendedora expuso que su hijo retiró el envase que había explotado y lo dejó en la casa donde tiene las garrafas para la venta y que tras comunicarle la novedad al distribuidor, éste retiró el envase dañado, entregándole otro.
Dijo que estaba en cama y la atendió un nieto a Diana Gómez y le vendió la garrafa. “Yo vendo garrafas. Hace 35 años que estoy en el barrio de Villa Gaucho. Todo el mundo me conoce”.
Aseguró que se encontraba en cama por un estado gripal.
Sostuvo que atiende a los vecinos a cualquier hora, desde las 7 de la mañana a las 11 de la noche. También dijo que no tenía problemas en dar una garrafa cuando han ido vecinos sin dinero. Aclaró que tiene una extensa participación comunitaria, mencionando su presencia en la cooperadora de la Escuela 32; en la fundación de la Peña El Trébol, Guardería San Francisco de Asís. Siendo tesorera hasta hace algunos años, colaborando además en deportes y participando en política, “sin comprometerme y siguiendo mis ideales, y lo único que me ha importado siempre es la verdad”.
Dijo que no estaba al tanto de las declaraciones que había efectuado la mujer, enterándose del hecho un tiempo después a través de la edición digital de LA VOZ, por lo que pidió efectuar la aclaración correspondiente.
“Después que hicieron las denuncias en bomberos, policía y vieron abogado me fueron a preguntar si me preocupaba que hicieran la denuncia, les dije que a mi no.Yo las garrafas las vendo cerradas. Me preguntaron quien era el distribuidor. Para esa empresa he vendido hace unos años y después para la que trabaja mi hijo. Mi hijo hace 30 años que está en este trabajo. Hace dos meses empecé a vender de esta empresa porque me dejaba un poquito más de margen de ganancia”, aclaró Sánchez.
Seguidamente narró “yo no creo que me perjudique, la denuncia la hizo la hermana. Yo estoy vendiendo, no estoy haciendo algo fuera de la ley. Si vamos al caso, hay siete u ocho lugares que pueden vender gar. Después el resto está en la misma situación que yo”.
“Me dijeron que en bomberos no podían actuar porque no habían recibido la denuncia y la abogada le pidió el número del distribuidor, a que agencia pertenecía. Si te soy sincera, el número del distribuidor no lo se, te puedo decir el nombre de pila, que se lo dije, es tal chico, que viene acá. Hace dos o tres meses que vendo para esta empresa. Jamás tuve problemas, a veces tienen problemas en la rosca y las cambiamos con el distribuidor”, sostuvo más adelante.
“A mi me indigna que dicen que nosotros hicimos desaparecer la garrafa. La garrafa quedó en el medio de la calle. Le dije a mi nieto que le indicara que sacara la garrafa y se lleve otra”, explicó la vendedora de la garrafa.
Al referirse a las afirmaciones sobre que “se pasan la pelota entre la distribuidora y la mujer que nos vendió la garrafa”, manifestó “ yo en ningún momento dije yo no le vendí la garrafa. La garrafa quedó en el medio de la calle, la trajo mi hijo y la tiró en casa por arriba del paredón. Ellos llevaron otra garrafa que la colocó mi hijo”.
“Cuando llamo al distribuidor al otro día, le hablé por teléfono y me dijo que no me hiciera problemas que iba a hablar con el encargado. El chico me bajó más garrafas. Le dije mirá lo que me pasó, yo no voy a perder el envase. La carga no me importa. Si me hubiera querido sacar la pelota, digo que la garrafa no era mía. El chico me dijo la llevo a la empresa y voy a hablar con el encargado, y me cambió el envase. Tiene que reclamar arriba, a la fábrica, la garrafa viene precintada, yo no la manipulé”, aseguró.
Dijo “me duele la parte donde dan a entender como que escondí la garrafa. Yo se la di al distribuidor, el distribuidor la llevó a la planta, pero a la señora no le saqué ninguna garrafa como para tapar algo. Creo que desde la empresa, vinieron por el tema del seguro”.
Asimismo explicó que su nuera, su hija y ella reunieron útiles escolares y un guardapolvo para que el hijo de la pareja afectada no faltara a clases.
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