6 de abril de 2011

Deportes

Deportes. Le soltaron la mano

Por Guillermo Fernández

No merecía Mario Gambini un final así, pero el fútbol es por lo general muy cruel. Aquellos que fueron a buscarlo como la salvación, dado que no confiaban en Daguerre, no lo sostuvieron hasta el final porque tienen miedo que el barco se hunda definitivamente y asumir el costo político que tendría esa situación en caso de concretarse, sería muy complicado.

La decisión tomada ahora es tardía. Quienes integran la comisión directiva no tuvieron agallas de hacer el cambio mucho antes, cuando hablaron con algunos entrenadores.

Llegó el día esperado. Pésimo partido ante Villa Mitre y la excusa perfecta para echar a uno y no a 20 jugadores de opaco rendimiento en lo que va del año.

Los futbolistas, que no lo defendieron a Gambini en la cancha, también deberán hacer una profunda autocrítica. Santamarina se está jugando el descenso y no muestran reacción ante la adversidad.

A Gambini lo fueron a buscar porque era la solución. Lo recibieron con todos los honores, pero se terminó alejando tras una breve charla con quienes ayer le soltaron la mano, y disimulando el dolor que le provoca esta partida.

Lo que muchos no entienden, entre los que me incluyo, es cuales eran las pretensiones de esta dirigencia encabezada por Raúl Escudero, con una plantilla limitada, con jugadores que no conocían la categoría y escasa jerarquía. No se podía tener otro objetivo que no fuera el de sostenerse en el Argentino A. Los números hablan por sí solos.

Habrá gente que dirá que el cambio era necesario, principalmente por lo mal que jugó el equipo el pasado fin de semana. Están en su derecho de pensarlo, pero deberán tener en cuenta que en la cancha los rendimientos fueron muy pobres y que en el banco no hay nada como para cambiar la historia. El que llegue encontrará el mismo panorama y pocas semanas para que todo concluya.

Duilio Botella es el elegido, el mismo que echó hace poco tiempo atrás Omar Onzari y que vuelve al club con el empresario de Rauch no tan metido en la institución, pero habiendo sido una parte importante en la construcción de este escaso plantel.

Además de mentalizar y darle su estilo de juego a sus dirigidos, Botella deberá limar asperezas con Leandro García, jugador que integra el equipo y que habló de más cuando se le preguntó porque estaba enojado con el DT.

Quedan pocas fechas para el final y Santamarina necesita mejorar considerablemente, sumar puntos en cada cancha que se presente, para evitar no caer en una temporada muy mala en Promoción o lo que es peor descender. Con la soga al cuello y sin margen para el error transcurrirán los próximos capítulos en la vida del Aurinegro.

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