15 de marzo de 2011

Locales

Locales. Los policías no dejaron grietas sobre su accionar frente al mega operativo Movediza blanca

En lo que resulta una causa sin precedentes en la ciudad y no sin antes sortear varios entuertos jurisdiccionales, comenzó el juicio por la una megacausa por la cantidad de imputados involucrados como la logística utilizada para lograr detener a los sospechosos. Se trata de una instrucción que tuvo se corolario el 11 de marzo de 2008, cuando un espectacular operativo policial dependiente de la Fiscalía Nº 14 a cargo del doctor Luis María Surget, derivó en varios allanamientos y un importante secuestro de estupefacientes.

Más precisamente el procedimiento se lo conoció como “Movediza blanca”, del cual primeramente habían quedado una docena de personas aprehendidas, luego dos resolvieron su situación procesal en juicio abreviado y, finalmente, quedaron ocho en el banquillo de los acusados, entre ellos el presunto líder de la organización, de nacionalidad paraguaya y oriundo de Ingeniero Budge.

Precisamente ayer a la mañana los ocho ayer fueron ubicados en uno de los laterales de la Sala de Acuerdos, fuertemente custodiados por policías y, a sus costados, familiares y allegados de quienes están acusados de formar una organización dedicada a la venta de estupefacientes en dosis fraccionada.

La hipótesis acusatoria, formalizada por el ministerio público a cargo del doctor Surge, es que desde Ingeniero Budge, Partido de Lomas de Zamora, se transportaban los estupefacientes semana a semana hacia Tandil, donde se ponía en funcionamiento la red de distribución y venta”.

El balance final de los allanamientos dieron como resultado la incautación de “280 tizas de cocaína de máxima pureza lista para la venta”, así como bagullos y dos armas de guerra: una escopeta y una pistola.

La investigación había comenzado a gestarse un año antes y se fueron reuniendo elementos para ir dándole forma al operativo. Con el dato bien acreditado sobre la llegada del cabecilla de la banda con el importante cargamento, se reforzó la presencia de policías, más otros que actuaron como agentes encubiertos.

A las 17 de aquel 11 de marzo estaba todo preparado. El responsable de la banda y sus principales colaboradores habían alquilado un departamento en Moreno al 600.

La policía pudo haber ejecutado el procedimiento en ese momento e incautar los estupefacientes. No obstante esperaron que el sospechoso se comunicara con los distribuidores locales. Una vez chequeados los contactos, se puso en marcha el operativo “Movediza blanca”, con el resultado conocido que ahora se ventilaba frente el tribunal integrado por los jueces Gustavo Echevarría, Pablo Galli y Guillermo Arecha.

En los lineamientos de la acusación, el fiscal adelantó que quedaría acreditado que entre los meses de mayor de 2007 y marzo de 2008, los imputados en forma organizada comercializaron estupefacientes fraccionados en dosis -tizas, huevitos, etc.- destinados directamente al consumidor, siendo uno de los hombres detenidos quien realizaba tareas organizativas.


LAS DEFENSAS

A su turno, el defensor oficial Diego Araujo, en representación de los imputados Espínola, Gazzola y Schletter, presentó una cuestión preliminar por los testigos que terminaron incriminando a los hoy acusados, asunto que se comprometió a analizar el Tribunal en los días sucesivos. Más luego, alegó que en el juicio no se iba a acreditar la responsabilidad de sus representados.

Lo propio haría el doctor Ariel Pellegrino (defensor del acusado Romero), entendiendo que su defendido debía ser absuelto frente a la orfandad probatoria presentada en el juicio.

El doctor Ricardo Leiva, abogado de los acusados Temudio y Navarro, adelantó un requerimiento de cambio de carátula, entendiendo que se trataba de tenencia de estupefacientes.

El doctor Luciano Tumini, en representación del acusado Velez, afirmó que no existe el delito endilgado, además de adelantar que en la pesquisa hubo irregularidades que llevarán a la nulidad del acto procesal, por lo que peticionará así la absolución de su defendido.

Finalmente Gustavo Ballent, en defensa del detenido Angel Ríos, también su opondría a la acusación, aduciendo que no había pruebas suficientes. De lo contrario, plantearía subsidiariamente que se baje la calificación penal.


LOS TESTIGOS

El desfile de testigos ayer se centró en los policías que intervinieron en los distintos allanamientos realizados que derivó en los secuestros y consiguientes detenciones. Bajo los distintos roles que les tocó emprender, los efectivos fueron relatando a sus modos y sus formas cómo desplegaron su accionar, bajo las ordenes de los superiores que, recién hoy podrían develar cómo se motorizó la pesquisa.

Sobre lo realizado por los efectivos ayer citados, fue Yubisa el que se dedicó a filmar durante un tiempo relativamente precisado (entre dos y tres meses) durante abril de 2007. primeramente en un domicilio de calle Garibaldi, entre Alem y Paz, donde constataron que Temudio y Angel vendían droga, bajo la modalidad de distintas visitas que se hacían en la casa como en la esquina de la cuadra bajo lo que se conoce como el pasamanos. También se encargó de otras vigilancias en un domicilio de calle Chienno, donde también se registró habitando a Temudio y quien en esos días era su pareja, Gazzola.

Posteriormente, llegaría el tiempo de otros efectivos foráneos de la ciudad que vinieron especialmente destinados para los operativos. Tanto de La Plata, Chascomús, Zárate Campana, Pergamino y de Olavarría, además de la departamental de Azul.

Todos, algunos con más memoria que otros, dieron precisiones sobre sus respectivos accionares en los allanamientos conferidos, en los que se incautó una importante cantidad de estupefacientes, entre cocaína en tizas, bagullos, “huevitos peruanos”, además de elementos considerados utiles para el fraccionamiento, además de teléfonos celulares que, a la postre, serían requisados para corroborar las conexiones entre los implicados y las respectivas escuchas telefónicas.


ALLANAMIENTOS

Más precisamente, en uno de los allanamientos en calle Moreno 666, se detuvo a cuatro de los acusados, a quienes en el departamento interno se le secuestró cinco paquetes formados con cinta de embalar marrón con un total de 99 tizas de cocaína cuyo peso ascendió a un total de 1.015 gramos, además de una suma de dinero que rondaba los 3 mil pesos.

En la casa de calle Chienno 1167, en tanto, fue detenida la mujer juntamente con uno de los punteros con quien mantenía una relación amorosa, a quien se le secuestró un total de 55,7 gramos de cocaína fraccionada en variadas formas (tizas, bochitas, pulverizadas, cintas de embalar y pastillas aptas para realizar el “corte” de los estupefacientes y una abultada suma de dinero. Así también en el domicilio de Liniers 174, otro de los sujetos acusados se le secuestró un envoltorio con 24 tizas y otro con 7 huevos que arrojaron un peso total de 287 gramos de cocaína.

En el domicilio de Brandsen 1039, departamento del fondo, otro de los implicados tenía 47 tizas de cocaína que se hallaban ocultas en el interior de una lata de pintura, que arrojó en peso aproximado de 500 gramos de cocaína.

En la casa de calle Paz 1351, a otro de los implicados se le encontró una tiza y media y fracción, dos huevitos y un total de 26,9 gramos de cocaína. En calle Ituzango 371, otro de los presuntos integrantes de la organización se la halló una tiza de 10.2 gramos de cocaína y dinero en efectivo en billetes de diversa dominación.

Pasadas las 16.30, tras la docena de efectivos policiales testigos al debate, el Tribunal dispuso un cuarto intermedio para dar por culminada la primera jornada, retomando hoy a las 9 con más testimonios de uniformados que intervinieron en los casos citados, especialmente quienes resultaron los líderes del operativo y los peritos químicos que analizaron las sustancias ilegales secuestradas. La expectativa también quedaba para hoy respecto a la declaración de los testigos civiles, que resultaron clave en la pesquisa, aunque primero el Tribunal debía resolver el planteo que abrió el fuego del debate, acerca de aceptar o no a ambos vecinos como testigos.

Uno de ellos resultó amigo de uno del detenidos Temudio, quien terminó confiando los pormenores de cómo era la organización y que roles emprendían los respectivos implicados. Claramente esta declaración (que podría ser incorporada por lectura de no asistir el citado) ofició las veces de infiltrado y terminó de cerrar la hipótesis acusatoria para dar con los detenidos.

El restante testigo resultó el remisero que trasladaba a Temudio a repartir la “mercadería”. En la causa, el testigo confesaría que al tomar conocimiento que Temudio podría estar relacionado con la venta de estupefacientes, lo consultó qué era lo que hacía en esos viajes, a lo que Temudio le respondió que sí, efectivamente vendía droga. “estoy moviendo un poco de merca, pero quedate tranquilo que no pasa nada”, le dijo.

El remisero añadió que siguió haciendo los recorridos ya que su situación económica no era la más favorable y realmente necesitaba tener un cliente como él, que abonaba todos los viajes en efectivo, gastando aproximadamente unos 70 pesos promedio diarios en los respectivos viajes.


El delito y los acusados

Para el magistrado, la calificación legal que corresponde otorgar al hecho ventilado es la de “Comercialización de estupefacientes fraccionados en dosis destinadas directamente al consumidor, agravado por la intervención de tres o más personas organizadas para cometerlo”.

Según el ministerio público, hay elementos suficientes para sostener que Gustavo Alberto Temudio,Claudio Daniel Espínola, Patricio Ricardo Vélez,Wanda Yamila Gazzola, Juan Marcelo Romero, Walter Enrique Schletter, Sergio Agustín Navarro y Alfredo Amilcar Angel Ríos, son autores penalmente responsables de los hechos que ayer comenzaron a ventilarse.

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