24 de marzo de 2011

Locales

Locales. Los primeros resultados periciales no ayudarían a reconocer a los asaltantes

Las primeras confirmaciones científicas sobre pericias practicadas en la escena del espectacular atraco resultaron desalentadoras para los investigadores, quienes de todas maneras no bajan los brazos para contar con elementos que aporten para dar con la identidad y consecuente paradero de los integrantes de la osada banda que protagonizó el atraco más importante que la historia vernácula conozca en materia de botín robado.

A medida que pasan las horas y el denominador común redunda en la vulnerabilidad que evidencian las entidades crediticias en materia de seguridad por éstas horas estaría arribando una comitiva policial de Seguridad Bancaria del Ministerio provincial), este Diario accedió a detalles exclusivos de una investigación archicompleja, habida cuenta del “profesionalismo” que ostentarían los protagonistas de un asalto sinigual, cuyo desparpajo desplegado hizo las veces de provocación para las fuerzas de seguridad local.

La principal hipótesis investigativa alude a la sospecha que se trató de un asalto al “boleo”, que incluso los propios asaltantes se vieron sorprendidos del millonario botín que estaban guardando en un bolso de textura tipo tela de avión (en las imágenes fílmicas no se evidencia el bolso y sí en la retirada), que cargaron sin más saliendo del local crediticio.

Los cuatro sujetos, a cara descubierta y a mano limpia, con total normalidad fueron ingresando al banco de uno por vez. Primero el vestido de policía, luego otros dos arropados de riguroso saco y camisa, en tanto el cuarto, caracterizado del estereotipo de gaucho (con boina y pelo largo o peluca). La mujer policía apostada en el subsuelo, donde se ubican las cajas de seguridad recibió al “colega” y se vio sorprendida (poca experiencia, traba en la comisaría de la Mujer, con otro tipo de problemáticas) por el accionar terminó siendo maniatada y amordazada, no sin antes tener la pistola apuntándole en la sien y recibiendo un mensaje del “policía trucho” tranquilizador que, por éstas horas, paradójicamente intranquiliza a las autoridades policiales.

Bajo la prudencia del testimonio en cuestión que requiere la investigación, trascendió que el asaltante tenía conocimiento al menos de algún nombre de efectivos policiales del pago.

Así luego devendría el rápido accionar (alrededor de siete minutos) para forzar los cofres de una docena de cajas de seguridad (las de mayores dimensiones) al azar. Cargaron todo el dinero y joyas sustraídas al bolso, mientras se reducía al resto de las víctimas del banco, entre empleados y circunstanciales clientes. A priori, por las imágenes, sólo se advierte uno solo de los cuatro portando una pistola.
Luego se retirarían bajo la misma modalidad de la entidad crediticia. De a uno, con total naturalidad.

Tal vez dicho desparpajo intrínsecamente ligado al estado de impunidad con que se movieron, responda a las primeras malas nuevas para los investigadores, que alude a que de los rastros recogidos en el banco los resultaron fueron negativos.

Más precisamente, las primeras informaciones infieren a que del cotejo realizado en el sistema Afis (padrón de huelas dactilares de personas con antecedentes) no encuentran coincidencia con las personas allí identificadas.


EL AUTO

Por éstas horas también se aguardan datos que reviertan la escasa probanza que aquí se cuenta, a partir de los elementos hallados en el auto Toyota Corolla, color negro, abandonado en la esquina de 14 de Julio y Sarmiento.

Además de los rastros recogidos por los peritos, también se extendieron investigaciones sobre otros elementos encontrados, como tarjetas de estacionamiento, un ticket de un cajero automático del Gran Buenos Aires y otro del suministro de combustible en una estación de servicio de Monte Grande.

Sobre el ticket que evidencia una extracción en un cajero, se habría corroborado que se trató de una tarjeta robada el 13 de marzo también en el gran Buenos Aires y a los ocho horas el propietario hizo la denuncia.

Cabe reseñar que el auto en cuestión fue robado al ex futbolista Perico Pérez en el partido de Avellaneda, un resonante hecho delictivo que, a pesar de la repercusión, evidentemente los maleantes no se preocuparon mucho por esconder el rodado (estaba intacto, con la patente original) que, claramente, transitaron las rutas de la provincia sin la menor sospecha.

Sobre el otro presunto vehículo utilizado, se especula que habría sido estacionado en pleno San Martín, a metros de la entidad bancaria, casi esquina 9 de Julio. Sin embargo, sospechan que ingresaron al local caminando desde Rodríguez hacia el inmueble.


IDENTICKIT

Tal lo anticipado en éstas páginas, los investigadores ya cuentan con un identickit de los cuatro sujetos involucrados en el atraco, a partir del testimonio de las víctimas. Empero, se aguarda la digitalización de las imágenes que registraron las filmaciones del propio local, donde claramente se advierten las respectivas fisonomías de los asaltantes. Dichas imágenes -según se comprometió- serán oportunamente remitidas a los medios de prensa para su difusión, en tanto y en cuanto sirvan para los propósitos de la pesquisa.

Trascendió que se trata de cuatro hombres cuyo perfil habla de una franja etaria mayor a los 30 años, uno tiene la particularidad de ser calvo y otro tenía barba, quien llevaba un maletín cuando ingresó al banco y vestía saco.

De todas maneras se aclara que, como las huellas periciadas en el banco, el aporte de reconocer los rostros resulta relativo. Se recuerda al respecto que del asalto perpetrado en la tarjeta de crédito Primicia de calle Yrigoyen al 500, están claramente reconocibles los rostros de los asaltantes y, sin embargo a la fecha nada se conoce sobre sus identidades y mucho menos sus paraderos.

Más precisamente se remonta a un asalto perpetrado el 18 de julio de 2008, cuando el local comercial de la tarjeta de crédito Primicia, sito en Yrigoyen 555, fue nuevamente escenario de un robo a plena luz del día. Los malhechores, actuando con coordinación y velocidad, irrumpieron en el comercio, intimaron a los empleados y se alzaron con la recaudación de la caja habilitada. La suma sustraída en aquel suceso alcanzó los 10 mil pesos.

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