31 de mayo de 2011
Tras la difusión de los casos de acoso laboral y sexual, así como el nuevo faltante de morfina en el Hospital "Ramón Santamarina", el intendente Miguel Lunghi prometió ayer ir a fondo con las investigaciones.
Ambos asuntos, que cobraron notoriedad pública por LA VOZ, fueron abordados por el jefe comunal ayer en Iraola, cuando presentó las nuevas obras del centro de salud.
Sobre las anomalías con la droga hospitalaria, el pediatra aseveró: "pedí por favor que separen, hagan sumarios y controles". Y en declaraciones a este Multimedios expuso que "el hospital hoy está colmado en internación, son 650 personas trabajando, no es fácil solucionar este problema".
Sin embargo, expresó su voluntad política al indicar que "de mi parte tienen todo mi apoyo para esclarecerlo".
Sorprendió Lunghi al pronosticar que casos como el de la morfina "serán recurrentes, no es fácil controlar un movimiento tan grande como el del hospital, donde por año se atienden alrededor de 160.000 pacientes".
"Pueden faltar los controles, puede suceder que cuando hay cuadros serios y de mucho dolor, te piden una o dos ampollas de más que no se anotan en el registro, hay que vivir en un hospital con mucho movimiento", describió.
El médico radical adujo que "cuando hay emergencias, el médico, en un estado de adrenalina importante, empieza a pedir las ampollas, la enfermera va tirando las abiertas a una palangana, para después hacer un recuento".
Diferenció esta irregularidad con el acoso laboral que pone en la mira a un jefe de área. "Eso sí es controlable totalmente, con las pruebas se puede apartar a la persona y exonerarla. El caso de la morfina puede pasar accidentalmente o intencionadamente. Lo otro no debe suceder nunca", sentenció.
Y desde la localidad rural, el intendente detalló que "se abrió un sumario, di la orden de separar a las personas involucradas, y correrlas para que se le tome declaración a todo el mundo. La parte legal pasará a una Junta de Disciplina, que me aconsejará sobre los días de suspensión o la exoneración, entonces deberé tomar una determinación".
LAS 5 AMPOLLAS
El viernes a la mañana, la directora asociada del hospital recibió la notificación del Jefe de Enfermeros sobre el faltante de morfina en una sala, anomalía que se constata al verificar el "report" donde constan por escrito las entradas y salidas de la droga.
"Ante una situación como esta, acudimos directamente a la Justicia, y la decisión es poner a disposición de Fiscalía toda la documentación sobre el tema", asumió la doctora Adriana Clemente.
La cúpula hospitalaria entiende que "la morfina es una droga importante que no puede faltar, y si así sucede, eso debe estar notificado".
Sobre la mecánica de manipulación hospitalaria de la sustancia, la profesional citó la "indicación médica de los pacientes que reciben tratamiento de morfina, y el tratamiento denominado de エrescateエ, la ampolla post operatoria cuando se dan cuadros muy dolorosos".
De este modo, el stock en cada sala "es muy pequeño". También están las ampollas que el médico ordena en casos -por ejemplo- de cáncer terminal o patologías donde el dolor resulta insoportable.
Cada vez que se indica la aplicación de morfina, se requiere una receta triplicada. Ergo, la directora señaló que "no es tan fácil sacar morfina sin un justificativo, pero desconocemos qué paso con esas 5 dosis que no fueron declaradas como colocadas ni rotas".
Clemente rescató el rol de los enfermeros que "son muy estrictos en los controles, los cuales dejan plasmado en un cuaderno -report-, para informar todo lo que sucede en el turno, cama por cama, el paciente que recibe la morfina, y las novedades de importancia".
De todos modos, la autoridad del "Ramón Santamarina" negó la existencia de un clima de "descontrol" en la institución al reiterarse dos casos. "Si hubiese descontrol no hubiésemos detectado el faltante en 24 horas. En el caso anterior, se detectó la no denuncia por los controles", aseveró la entrevistada.
Y añadió que "el deber que nos toca desde la Dirección es hacer la denuncia en forma inmediata, no puedo esperar que las ampollas, si salieron del hospital, sean utilizadas en otro lado".
Asimismo, definió a la morfina como "un medicamento que produce adicción, por ende se utiliza para drogarse" en el exterior del nosocomio, lugar donde sí se usa para el tratamiento médico. "Es una de las drogas más peligrosas, por eso va con receta triplicada, no es un psicofármaco cualquiera", subrayó Clemente.
En el mercado ilegal no resulta sencillo obtener morfina, "no tanto por el precio, sino porque sin las recetas triplicadas no se consiguen", especificó. "Cada farmacéutico privado descarga la venta de morfina en un libro que luego es elevado al Ministerio de Salud, pues el control se da a todo nivel, no sólo en el hospital", culminó.
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