28 de marzo de 2011
A 8 meses del accidente que le cambió la vida para siempre, Marcela Jeanmart (44) puede mantener un diálogo fluido con sus 3 hijos, algo que resultaba harto dificultoso en los días posteriores al alta, después de estar un mes en coma, perder el lóbulo izquierdo y sufrir afasia, un serio daño neurológico.
Hoy, camina con fuerza en un duro proceso de recuperación, acompañada por su mamá, Eloisa Carrizo, quien tiene bajo su tutela tanto a la víctima como a los 3 nietos.
El hecho, que tuvo difusión en estas páginas, ocurrió pasado el mediodía del miércoles 28 de julio de 2010. Marcela iba en bicicleta por Marconi al 1.500 cuando, según lo investiga la Justicia por testimonios incorporados a la causa, el chofer de un camión le abrió la puerta, lo que le hizo perder la vertical, cayó al pavimento y sufrió un grave impacto.
La unidad de transporte pertenece a una empresa tercerizada de la Usina Popular y Municipal, incluso en su carrocería tendría un logo de la distribuidora de energía eléctrica.
En nuestros días, Jeanmart busca salir adelante, pero su madre, cada mes afronta una verdadera odisea para cubrir los gastos que implica la manutención de toda la familia -4 personas-, sólo con media jubilación, unos 2.000 pesos. A penas recibe como ayuda una pequeña pensión municipal para cubrir los gastos del tratamiento terapéutico de Marcela.
Así lo relató a LA VOZ el doctor Mauricio Bascougnet, abogado de la damnificada. Cabe señalar que la causa penal todavía se encuentra en la etapa de instrucción, y con optimismo, puede vaticinarse que el expediente se eleve a juicio “en abril o mayo”.
Y recién con una condena penal, la familia podría reclamar “daños y perjuicios” en el fuero civil, con lo que resta aún mucho tiempo y sendero judicial por andar antes de conseguir un resarcimiento económico.
“Los tiempos lentos de la Justicia son lentos, y no son los tiempos que marcan las necesidades de la víctima”, evidencia el letrado.
LA PARADOJA
Lo cierto es que, transcurridos más de un semestre del episodio, “nunca nadie de la Usina mostró interés alguno en acercarse para dar una mano, lo que no implicaría reconocer responsabilidad alguna”, se queja Bascougnet.
Incluso, como si se tratara de una triste paradoja, a Carrizo, que como se dijo anteriormente padece serios problemas económicos, le llegó hace algunos días un aviso de corte de la Usina. “Encima que mostraron un total desinterés, amenazan con interrumpir el servicio de energía eléctrica porque mi cliente no está en condiciones de pagar una factura de 70 pesos”, lamentó el asesor legal.
Con todo, la mujer procura salir adelante. “Tuvo una mejoría, pero sigue estando delicada, porque perdió parte del hueso parietal, y ahora, tras dos intervenciones quirúrgicas, debe someterse a otra operación para la colocación de una prótesis de titanio”, explicó Bascougnet sobre la situación sanitaria de Marcela.
Mientras la recuperación psicológica avanza en buenos términos, “sigue llevando un drama familiar importante, además del impedimento total a trabajar”.
“Eloisa, la madre de Marcela, está manteniendo a sus nietos y su hija, con la mitad de su jubilación y la ayuda de la gente que la quiere y la aprecia”, reiteró el entrevistado.
Posteriormente, el abogado se refirió a la causa, que obra en poder del fiscal Marcelo Fernández. Para la parte denunciante, “la declaración del chofer es un escándalo, tiene contradicciones acreditadas y testigos directos que declararon ver el momento en que abrió la puerta del camión”.
Sin embargo, “ni la compañía de seguros, ni la Usina, ni la contratista se hacen cargo de nada”, arremetió el letrado.
Mientras se espera una última pericia accidentológica para abril, Bascougnet considera que están dadas las condiciones para “ir a juicio seguro”.
“Marcela tiene muchas lagunas y necesita asistencia, por momentos cae en bajones anímicos, estuvo más de un mes en coma y es muy compleja la incorporación después de un trauma psicológico y físico tan tremendo”, agregó.
Cabe reseñar que los facultativos declararon a Jeanmart “incapaz, por lo que se le extendió un certificado de discapacidad. Hoy tiene una vida totalmente distinta a la que tenía antes del accidente”, explicó el asesor de la damnificada.
Por lo pronto, Bascougnet aseveró que, según su percepción, la cadena de responsabilidades en el hecho atañen “al chofer, la empresa contratada por la Usina, el seguro de la contratista, la Usina y el seguro de la Usina”, en ese orden.
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