23 de diciembre de 2011
Más de 150 vecinos que se capacitaron en los Talleres de Panificados y Pastelería, que se dictaron en el segundo semestre de este año en el marco del proyecto de la Escuela Santa Rita de Cassia, recibieron sus certificados de estudio en un encuentro que se realizó este miércoles por la mañana en el Teatro de la Confraternidad.
La iniciativa comunitaria es llevada adelante de manera conjunta por la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio de Tandil, Cáritas del Santísimo Sacramento, y Reynaldo Heredia, empresario patrocinante del proyecto.
A partir del trabajo del Municipio con las organizaciones de la sociedad civil, se aportan diversos recursos económicos, humanos, materiales e infraestructura para el desarrollo de las actividades de la Escuela de Panadería y Pastelería Santa Rita de Cassia. El proyecto apunta mejorar la calidad en la alimentación, capacitación y autoproducción de los vecinos.
En esta ocasión 163 personas finalizaron los cursos, por lo cual recibieron los certificados de estudio, compartiendo un encuentro que contó con la presencia del secretario de Desarrollo Social de la comuna, Oscar Teruggi, y María Marino en representación de Cáritas del Santísimo.
Durante el acto, se proyectó un video que recopiló la experiencia de trabajo y formación en los talleres, se entregaron souvenirs a los participantes y posteriormente se realizó un brindis y degustación de parte de la producción de los alumnos de la Escuela Santa Rita.
Además, se celebraron los diez años del proyecto, ya que tuvo su origen en la crisis de 2001 cuando la situación social local reflejaba amplios grupos poblacionales con necesidades básicas insatisfechas y, en particular, en condición de déficit alimentario.
El secretario de Desarrollo Social, Oscar Teruggi, agradeció a “Reynaldo Heredia, al área de política alimentaria del Municipio, a las capacitadoras de la escuela y a todas las organizaciones que cedieron sus instalaciones para el progreso de esta propuesta”.
Las acciones que se desarrollan incluyen la capacitación, con la enseñanza de panificados sencillos, con ingredientes accesibles y posibles de ser realizados en contextos de escasos recursos alimentarios. Además, se promueve la incorporación de verduras y aromáticas de las huertas familiares y comunitarias, al mismo tiempo que se considera el tipo de combustible utilizado para cocinar, básicamente gas envasado.
También, se apunta a mejorar la cantidad y calidad alimentaria, considerando la situación socio-económica de los alumnos concurrentes a la escuela, por lo cual el proyecto no solo capacita sino que también prevé la producción para que cada alumno retire panificados para compartir con su familia.
Otro de los aspectos destacados es la auto producción alimentaria, por lo que se incentiva la formación de recursos humanos para que alcancen un grado mayor de autonomía, desarrollando la posibilidad de elaborar panificados en su hogar a menor costo.
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