20 de noviembre de 2011
CARIMI ADAD DE ALAK
1921 -2011
Nacida en Siria; el 12 de agosto de 1951 llegó a la Argentina junto a su esposo y compañero, Don Anís Alak y cuatro de sus seis hijos, Julia, Suad, Issa y Sadi, naciendo más tarde Jorge Mario y María del Carmen.
Cuidó y protegió a todos ellos dándoles el mejor ejemplo desde el amor, recurso inagotable de su noble corazón.
En sus años de vida pudo ver crecer a su descendencia; dejándonos a sus 89 años el más importante legado, el del amor incondicional a la familia.
Hoy y siempre, hijos políticos, nietos y bisnietos unidos por el ejemplo de ese amor la recordaran en sus corazones y en el de los que vendrán.-
TE AMAMOS ETERNAMENTE, TU FAMILA.-
ISABEL ESTHER LAMAS
El 22 de octubre falleció en nuestra ciudad Isabel Esther Lamas, una querida mujer que contaba con 50 años de edad.
Isabel era nativa de esta ciudad, era viuda, una excelente ama de casa y madre de sus hijos: Ariel, Ana, Marcelo, Pablo, Petín y Gaby (f). Su partida de este mundo, también es lamentada por sus padres Alberto Lamas y Josefa Rodríguez; su hermano Raúl Alberto; su cuñada María Galavert; su nuera Liliana Peralta; sus nietos Nicolás, Rocío, Kevin y Axel; sus tíos Rosa Rodríguez y Jorge Paz, al igual que sobrinos y demás familiares.
ELSA LUCIA GOICOCHEA DE BUSCAGLIA
El primero de noviembre dejó de existir en nuestra ciudad Elsa Lucía Goicochea de Buscaglia, una querida y apreciada mujer que contaba con 74 años de edad.
Lucía nació el 26 de abril de 1937 en Cerro Leones; era hija de Zacarías y Rosa, conformando una familia con tres hermanos: Antonia (f), María del Carmen y Jorge.
Vivió su infancia y juventud en ese lugar, cursó sus estudios primarios en la Escuela Nコ 4, y donde conoció a su compañero de toda la vida: Domingo Juan Buscaglia, se casaron el 11 de noviembre de 1956 y tuvieron dos hijos: Walter Daniel y María del Rosario; que después le dieron la alegría de disfrutar del cariño de sus cuatro nietos: María Guillermina, María Fernanda y Gonzalo Daniel Domínguez y Juan Ignacio Buscaglia. Sus últimos cinco meses se vieron iluminados por la presencia de su bisnieto Lautaro Domínguez.
En 1973 se afincaron en Irigoyen y Las Heras, donde atendían un comercio de despensa y fiambrería; en el エ78 se radicaron en Napaleofú realizando tareas rurales; en el エ80 y durante 14 años tuvieron a su cargo la sección tambo de la Escuela Agrotécnica Ramón Santamarina. El los エ90 volvieron a la ciudad, para instalarse en forma definitiva en lo que fue su último domicilio: Vivot al 1.100.
ANDRES CORREA
A los 76 años, el 7 noviembre se produjo el fallecimiento de Andrés Correa, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Andrés nació en Rauch el 16 de febrero de 1935; su juventud y hasta los 55 años vivió en Ayacucho, donde desempeñó su actividad laboral en el Instituto Geográfico Militar y luego, por espacio de 30 años en la firma Manaza Hermanos.
En el エ90 se radican en esta ciudad, donde fue tesorero del Partido Socialista entre el エ98 y el 2002. Hacía diez años que estaba ciego – inválido.
Su partida es lamentada por su único hijo: César Correa; su nuera María Hebe Gatti y sus nietos: Braulio, Fanny y Lautaro Correa.
FRANCISCO MARTOS
A los 72 años, el 7 de noviembre falleció en nuestra ciudad Francisco Martos, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades-
Francisco nació en Lobería el 1 de agosto de 1939, de joven vivió en Napaleofú; desempeñando su actividad laboral en Rodríguez García durante muchos años, para luego ser empleado municipal hasta alcanzar su jubilación.
Fue una persona que se caracterizó por ser bondadoso, ayudaba a todo el que lo necesitaba. Sus seres queridos lo recordarán eternamente y lo llevarán por siempre en su corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
ALICIA MABEL KIEFL DE PUGNI
El 6 de noviembre, luego de atravesar una prolongada dolencia, falleció en nuestra ciudad Alicia Mabel Kiefl de Pugni, una querida y respetada mujer de sólo 56 años de edad, causando un inmenso dolor en sus familiares y amigos.
Mabel nació en esta ciudad, el 14 de noviembre de 1954, vivió dedicada a su madre Pilar Ruiz y sus tres hijos: Damián, Ezequiel y Erica.
Fue una luchadora incansable, al igual que su madre que hoy cuenta con 76 años de edad. Mabel fue una madre ejemplar, la vida le dio cinco nietos: Matías y Sofía Pugni, Agustina, Nicolás y Guadalupe Salla, a los cuales adoraba y cuidaba diariamente, siendo cómplice de sus travesuras.
Nunca bajó los brazos, inculcando a sus hijos políticos Natalia Gonnet y Maximiliano Salla, los mismos valores de unión familiar y lucha diaria como a sus propios hijos.
“Mabel: estás en nuestro corazón y los mejores recuerdos de vos como ser humano. Tu ángel nos guiará siempre”.
Como fuera su deseo, su velatorio fue en privado y previa cremación en parque Las Acacias, de Necochea, hoy descansa en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE MARIA LOPEZ
A los 89 años, el 8 de noviembre falleció en nuestra ciudad, José María López, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
José María nació en 17 de enero de 1922 en esta ciudad; a los 25 años se casó con Anunciada Distéfano, compañera fiel e inseparable, con quien tuvo dos hijos: Elsa y José María, a los que les brindó todo su apoyo y cariño.
Siendo muy joven ingresó a trabajar en el ferrocarril, donde se desempeñó hasta llegar a maquinista. Su actividad lo llevó por distintos destinos en las provincias de Neuquén y La Pampa.
Asimismo, ocupó distintos cargos en el gremio de La Fraternidad, luchando siempre por los derechos de sus compañeros y defendiendo sus ideales.
Cuando llegó el momento de retirarse, no bajó los brazos y continuó trabajando por unos cuantos años en Librería Tandil. Su pasión eran el fútbol y la lectura, el club de sus amores Ferrocarril Sud.
Pasó sus últimos años acompañado de sus afectos, de su esposa, hijos y nietos, con los que compartía largas charlas y anécdotas de su juventud.
ANGELA MARINI DE ZEBALLOS
Con férrea perseverancia, logró Lita lo que siempre anhelaba: llegar lúcida y con la memoria intacta hasta el final, y así fue, nomás. Era la mayor de una gran familia de cuatro hijas mujeres, y también la última de ellas que quedaba. Su infancia y adolescencia transcurrieron en el campo, herencia de sus abuelos Copes, y eso marcó su vida, su amor por lo rural, las plantas y las flores. En época de clases se trasladaba a la vieja casa de Sarmiento 1087, para cursar sus estudios en el Colegio de Hermanas, como buen hogar católico de la época. Recordaba al detalle a sus compañeras y monjas docentes, y las travesuras de entonces, en un Tandil tan pueblerino pero entrañable, donde todos se conocían, todos se vinculaban, se saludaban y nadie trancaba la puerta de calle.
Pero hay que decirlo, Lita era una mujer especial: lectora voraz, se quedaba de niña en su cuarto del campo hasta el último resplandor de la vela leyendo a Tolstoi, Balzac, José Ingenieros o Selecciones de Riders Digest, lo que fuere. Esta costumbre le dio una sólida formación y una facilidad notable para, por caso, hablar y leer en inglés e italiano como autodidacta. Poseía un notable oído musical. A los 21 años, se unió en matrimonio para toda la vida con Toto Zeballos, con quien tuvo varios hijos. Tal vez, si algo ensombreció en parte su sonrisa, para siempre, fue la pérdida tan chiquito de su segundo varón, Pablito.
Como todos, tuvo alegrías, sinsabores y tristezas, pero siempre se ocupó de salir adelante como fuere y a todo trance. Lo siento Lita, pero también lo diremos: a veces eras empecinada y terca, e irónica. Había que aguantarla en ocasiones, pero todo quedaba rápidamente atrás, porque se sabía de su afecto y cariño incondicional y siempre en oferta.
Familiera y amiga a muerte con sus amigos, formaba con sus hermanas un frente singular: “la tribu”, le decían con crítico humor su cuñado, ムeco Speroni, y Toto, pero era así realmente: cada una de ellas consideraba a los hijos de las otras como propio, y así lo hacían sentir.
Al enviudar, siguió sus días con sus flores y plantas, sus películas de los años 40 y 50 que la retrotraían a la juventud y el cariño de la familia de quienes la cuidaron hasta el fin. Una noche, terminó de cenar, volcó la cabeza hacia un costado de la almohada, y simplemente se fue, como queriendo no molestar.
La despedimos una soleada y hermosa mañana, pero de pronto, fugazmente, una idea cruzó el lugar, sobre la inutilidad de la ceremonia: Lita ya no estaba allí, hacía rato que se había ido. Donde, sino, a su amada “La Invernada”, allí, camino a Ayacucho, legua y media antes que El Solcito, a algún celestial encuentro con quienes partieron antes. Risas juveniles, arrullo de las torcazas en el monte, y el sonido del tiraje del molino, cortando el silencio de la siesta. Por allí andarás, con Pablito de la mano, cantando alguna hermosa canción, “...ay mi morena, morena clara...”, tal vez. Si es así, hay que celebrarlo para mitigar esa congoja que nos atenaza el pecho, porque te amamos, te quisimos y te extrañamos, Lita, mamá.
MARTA PAULINA MANERA DE EGUIBEGUI
Días atrás falleció en nuestra ciudad Marta Paulina Manera viuda de Eguibegui, causando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.
Marta nació en nuestra ciudad un 21 de mayo de 1937 y curso sus estudios primarios y secundarios en la Escuela Normal Mixta General José de San Martín, egresando con el título de Maestra en 1956. Luego prosiguió con sus estudios en la Escuela Superior Agraria Femenina “Eduardo Olivero” de Tandil.
A partir de la graduación en 1957, trabajó como maestra rural en La Numancia, el Paraje “El 43” y otros establecimientos de la zona.
En la ciudad de Tandil se desempeñó como maestra y bibliotecaria en la Escuela Nコ 5, hasta su jubilación.
Fue madre de dos hijos y abuela de tres nietos. Falleció en Tandil a los 74 años y hoy todos aquellos que la conocieron la recuerdan con mucho amor y cariño.
EULOGIO ALVAREZ ARENA
Días atrás falleció en nuestra ciudad Eulogio Alvarez, la noticia fue recibida con muestras de pesar y tristeza ya que fue un querido y respetado hombre que contaba con 88 años de edad.
Don Eulogio nació en Castrillo de Valdelomar, Santander (España) el 26 de enero de 1923; era hijo de Antonina y Daniel, era el segundo de nueve hermanos.
En su juventud, al ver que no había lugar en el trabajo familiar, decidió irse a Torrelavega, donde conoció al amor de su vida: Isabel Pelaez. Trabajó en una fábrica hasta que tuvo de buscar nuevos horizontes, en una época en la que todavía quedaban resabios de la guerra civil y las dificultades económicas no permitían el progreso de las familias humildes.
El 26 de agosto de 1951 embarcó rumbo a la Argentina. Viajó solo, sin su prometida, en busca de un trabajo que genere los cimientos necesarios para formar una familia. Pero claro, ellos sabían iba más allá de la distancia y que pronto se volverían a juntar. Aquí fue recibido por la familia Jauregui, que le dio trabajo en el campo que tenían en María Ignacia (Vela).
Justamente dos años después, el 26 de agosto de 1953 se casó con Isabel y concretaron una alianza que perduraría por espacio de 58 años.
Trabajó durante 25 años en el campo de sol a sol; resignó cualquier disfrute propio (nunca tuvo vacaciones) para brindarle todo a su familia, cuando llegaron sus hijos Miguel Angel y María del Carmen.
Luego de mucho esfuerzo y sacrificios, en 1972 pudo comprarse su casa en Tandil y recién cuatro años más tarde, tomaría la determinación de abandonar el campo y volver junto a sus hijos, que estaban estudiando en la ciudad.
Tras un breve lapso de tiempo trabajando en el mantenimiento del Estadio “General San Martín”, consiguió un empleo fijo como repartidor en Panadería “Argentina”, cuando comenzaron a llegar sus nietos: Lorena, Paola y Juan Miguel.
En 1988, a cuarenta años de la partida, pudieron regresar con su esposa al país que los vio nacer, para reencontrarse con su familia. A su retorno, ya jubilado, trabajó durante casi doce años en “Su Agronomía”, para después volver por segunda vez a España y a su vuelta pudo conocer a su pequeña nieta María Belén.
En el 2001, la crisis económica hizo que Eulogio e Isabel tomaran la decisión de volver a la madre patria.
Allí estuvieron tres años y medio, hasta que sintieron que su lugar en el mundo seguía siendo Argentina, junto a sus hijos y nietos. Volvieron y pudieron conocer y ver crecer a Thiago, su bisnieto, que le robaba una sonrisa con cada visita.
Eulogio fue un hombre de pocas palabras, pero de un corazón muy grande, pues no necesitaba hablar demasiado para transmitir sus valores: la sencillez, la humildad, el respeto, la educación, el trabajo y el amor por el prójimo, que lo representaban de cuerpo entero.
El domingo 30 de octubre su corazón dijo basta, demasiado brindó durante sus 88 años de vida 。Que Dios lo tenga en la gloria!
“Siempre estarás en el corazón de tu esposa Isabel, de tus hijos Miguel Angel y María del Carmen; tus hijos políticos Nancy y Rubén; tus nietos Lorena, Paola, Juan Miguel y Belén, Celeste y Mario; y tu bisnieto Thiago”.
ADA ELIDA CARRASCO DE PRAT
A los 82 años, el 25 de octubre falleció en nuestra ciudad Ada Elida Carrasco de Prat, causando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Adita” nació en Río Colorado (prov. de Río Negro) el 5 de junio de 1929; siendo la mayor de tres hermanos: Coca y Dante.
En plena juventud contrajo matrimonio con Arturo Prat, conformando su familia junto a su hija Silvia, que más tarde sumó a su hijo político Tarcisio Maddaleno; sus nietas María del Rosario y Marina, además de disfrutar del amor de sus bisnietos: Florencia, Jeremías y Victoriana.
En 1974, Silvia, su esposo y sus pequeñas hijas se radican en Tandil; Ada y Arturo extrañan ese afecto y se vienen a vivir aca en 1977.
“Mami: todos te recordaremos con mucho cariño 。te extrañamos!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
RENEE ANGELICA TORZILLO
El 28 de octubre se apagó la vida de Reneé Angélica Torzillo, una querida y apreciada mujer, que contaba con 82 años de edad.
Reneé nació en esta ciudad el 26 de abril de 1929, cursó sus estudios primarios en la Escuela Nコ 1 y en la Escuela Normal recibió el título de docente; además estudio teneduría de libros.
Parte de su juventud transcurrió en esta ciudad, para luego en 1965 radicarse en Capital Federal, al ser contratada por la Compañía de Seguros “El Centinela”, que abría una sucursal en aquel lugar.
Viajaba periódicamente a su terruño, continuando su relación con familiares, amigos y por su trabajo en la empresa en que prestaba servicios.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente por su hermana María Teresa, sobrinos, sobrinos nietos y demás familiares.
ELIZABETH ADELAIDA ROCCA
A los 87 años, tras soportar los procesos de una breve dolencia, se produjo el fallecimiento de Elizabeth Adelaida Rocca, una querida y respetada vecina del barrio de calle 14 de julio al 800.
“Betty” Rocca nació en Ayacucho el 22 de enero de 1924, desde muy joven vivió en Burzaco; luego atendió con su pareja un restaurante en Laboulaye (Córdoba) y hacía muchos años que estaba radicada en esta ciudad, donde tuvo el negocio “Lía”, en Galería San Martín, era parapsicóloga y últimamente fue dama de compañía.
Su partida es lamentada profundamente por sus sobrinos radicados en Las Toninas y sus innumerables amigas, que elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
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