6 de noviembre de 2011
LAURO PEDRO CASTORINO
Lauro Pedro Castorino nació el 30 de junio de 1926 en la ciudad de Adrogué, Prov. de Bs. As., su padre, también Lauro Pedro, de profesión ferroviario, se destacó y fue galardonado como Mejor Jefe de Estación del Ferrocarril Sud, y su madre Irma Lassalle, fue docente jubilándose como Directora de Escuela. Ambos desde su nacimiento le inculcaron sus convicciones religiosas y su perseverancia por el trabajo y el esfuerzo para progresar, y ya aparecía como vemos, el germen de su vocación docente. Con su familia formada además por sus hermanas Chela e Irma Susana –quien vivió sólo algunos pocos meses--, residió en diversos lugares de la Provincia en virtud de los trabajos de sus padres, siendo sus lugares que con más cariño recordaba de su infancia y adolescencia las estaciones de Azopardo, Guaminí, Puán, Bahía Blanca (donde estudió en el colegio salesiano de Don Bosco) La Plata y Necochea, donde pasó su adolescencia estudiando en el Colegio Nacional hasta su ingreso al Colegio Militar de la Nación del Palomar donde se graduó como Subteniente, logrando posteriormente el título de Oficial de Estado Mayor e ingresando ya al mundo de la docencia como Profesor de Historia en la Escuela Superior de Guerra, para retirarse en el año 1961 con el grado de Mayor del Ejército Argentino.-
En el año 1963 decidió instalarse con su familia integrada por su esposa Raquel –con quien había contraído matrimonio en la ciudad de Mar del Plata el 20 de enero de 1954--, y sus hijos Alejandro Lauro y María Adriana, en nuestra ciudad de Tandil, a la que eligió como el lugar de su vida para desarrollar –ahora radicado en forma definitiva--, su pasión: la docencia, en especial por la Historia Argentina. Dictó cátedras de Historia, Instrucción Cívica, Legislación Agraria y Geografía en los siguientes establecimientos de nuestra ciudad: Escuela Normal, Escuela Nacional de Comercio Nocturna, Escuela de Educación Profesional y luego Técnica Nー 2 de Villa Italia, Colegio San José, Escuela Agrotécnica Ramon Santamarina y el ISER (Instituto Superior de Educación Rural) luego Instituto Superior de Formación Docente. Un elemento común une a todos estos destinos: su vocación docente y su relación humana con sus alumnos de todos los establecimientos en los que dictó cátedra. Ello le permitió cosechar una sólida amistad con todos sus exalumnos y sus familias, gozando del privilegio de educar a varias generaciones y recibir siempre el afecto de esos exalumnos que a veces eran hijos o nietos de sus primeros alumnos pero que –pese a las diferencias de edades--, siempre hallaban en “Pedro Lauro”, --como lo llamaban porque Lauro les parecía raro--, el referente que los aglutinaba. Es indudable que por su profunda convicción cristiana, que recibió desde la cuna y transmitió a su familia, y su dedicación a vivir y contagiar el carisma del Hno. Gabriel Taborin, se identificó plenamente con el Colegio San José de Tandil y la Congregación de los Hnos. de la Sagrada Familia, colegio donde ingresó como profesor en 1964 (invitado por el Hno. Director Valentín Benedited), desarrollando ininterrumpidamente hasta su jubilación en el año 2005 el dictado de horas cátedras –que era su mayor pasión, pues allí desarrollaba el contacto con los jóvenes, que tanto le fascinaba y le permitía cumplir con su vocación educadora--, actuando conjuntamente en los últimos años como 1er. Director Laico del Nivel Secundario, y luego, hasta su retiro, como 1er. Director General Laico del Colegio San José. Su dedicación y compromiso hicieron que fuera premiado en el año 2004 por el Consejo de Educación Católica (CONSUDEC) con el Premio “Divino Maestro”. Uno de sus últimos logros fue reflotar el inactivo Centro de Exalumnos que con el entusiasmo y colaboración de todo el que se sintiera exalumno y parte del espíritu del Colegio San José, cualquiera fuera su edad o generación, e integrando a los jóvenes y a las jóvenes que se agregaron al volverse mixto, se consolidó para siempre y hoy tiene una fecha anual –el asado del 1er sábado de diciembre--, de reunión infaltable, declarado Día del Exalumno del Colegio San José.
Pero esta actuación preponderante en el San José, no le impidió brindarse de lleno a los alumnos a los que educó en otros establecimientos y es de destacar su especial cariño por la Escuela Granja (en la que actuó también en la Cooperadora), la Escuela Técnica Nー 2 de Villa Italia (en la que luchó para obtener un edificio propio lográndolo con la ayuda de docentes y el apoyo de vecinos) y por el ISER que funcionaba en el predio Sans Souci al que modernizó y administró exitosamente sin descuidar la actividad docente elevándolo a Instituto Terciario y ampliando la oferta de carreras para el alumnado, con el acompañamiento y el esfuerzo del Dr. Osvaldo Zarini, Ministro de Educación de la Provincia de Bs. As. en aquella época, con el que colaboró también para el nacimiento de la Universidad, cuando era privada y funcionaba en la calle Rodriguez al 1000, obviamente como todos aquellos pioneros en forma “ad honorem.-
Pero su vocación de servicio y su amor hacia Tandil --su terruño por elección--, en el que transcurrieron 48 años de su vida, también se manifestó en otras actividades. Entre las más destacadas podemos nombrar su intervención en la Asociación Sanmartiniana de la que fue Presidente, su actuación –como socio fundador--, del Rotary Club Norte de Tandil, como así también su desempeño como Director de Cultura de la Municipalidad de Tandil, marcando hitos tales como el impulso al Museo de Bellas Artes (con el recordado Maestro Valor), a las escuelas municipales de Música, Danza y Cerámica, la organización de Jornadas Nacionales de Plástica, Literatura y Cine Argentino, de espectáculos musicales de todos los rubros que permitieron a los tandilenses de disfrutar de la presencia, entre muchos otros, de Jorge Luis Borges, Ulyses Petit de Murat, Roberto Airaldi, Julián Centeya, Maruja Gil Quesada, Las Voces Blancas, Juan de los Santos Amores, Beatriz Scraiber, Antonio de Raco, Josefine Parker, Los Arroyeños con su Evangelio Criollo, y por supuesto, el ahínco con que se esforzó por realzar las Escenas de la Pasión de Semana Santa.-
Pero también vale acotar que toda esta pródiga actividad no le hizo olvidar ni descuidar por un solo instante a su familia, que fundó junto a Raquel –con quien compartió más de 58 años de casados--, esforzándose y brindándose junto con ella, a pleno por sus hijos a quienes apoyó e incentivó para que lograran una carrera independiente que les permitiera elegir sus destinos con absoluta libertad, por lo que fue una gran satisfacción y deber cumplido para él que sus hijos se graduaran como abogado y médica psiquiatra respectivamente.
Y en la última etapa de su vida disfrutó de sus nietos Pilar, Rosario (que se le adelantó en diciembre de 2010 para esperarlo en el cielo), Joaquín, Angeles y Lucía, a los que amó –y sin dudas sigue amando desde arriba--, estando siempre alerta de sus necesidades y pronto e infaltable para ayudarlos en lo que precisaran, compartiendo todas su vivencias, gozando de sus logros que lo enorgullecían y que premiaba con gran satisfacción.-
Fue un luchador incansable, su capacidad de trabajo era asombrosa. Gran orador - nunca leyó un discurso- supo enseñar con su palabra, pero mucho más con su ejemplo. Vivió su vida en consonancia con sus creencias, y dejó lo mejor que puede dejar un hombre, su legado: su pasión por su vocación, su compromiso, sus valores éticos y religiosos, y por sobre todo ello, el amor incondicional por los suyos. Una vida que no se apaga con la muerte, que trasciende en cada enseñanza, en cada recuerdo de su paso por las aulas. Y parafraseando al poeta Ricardo Palma acostumbraba a finalizar sus discursos con la siguiente estrofa “Hay hombres que viven en el mundo muertos y muertos que en el mundo viven”, Lauro es uno de éstos últimos.-
EDUARDO GUILLERMO HORACIO KILLIAN
Eduardo Guillermo Horacio Killian, dejó de existir en nuestra ciudad el pasado 25 de octubre causando un profundo dolor entre quienes lo conocieron.
Nació el 17 de enero de 1927 en Chascomús y se radicó en nuestra ciudad en 1960. Trabajó en el Ferrocarril durante 38 años desempeñándose como capataz de la cuadrilla volante.
Con su esposa, Margarita, tuvo tres hijos: Claudia, Silvina y Jorge. Junto a su familia vivió en Machado al 1600.
Eduardo fue un hombre vital, bueno y honesto. Colaboraba con todo aquel que necesitaba una mano. Le gustaba tomar mate en la puerta de su casa y escuchar la radio, acompañado de Matute, su perro fiel.
Lo recordaremos por siempre, esposa, hijos, nietos, hijos políticos, hermanos y todos aquellos que lo conocieron.
“Don Killian” como le decían sus amigos, siempre de pie aunque se sintiera mal, perdurará en la memoria de todos sus seres queridos.
Su sepelio se llevó a cabo en el Cementerio Municipal y el hogar de duelo fue Machado 1968
AMELIA VELOZ DE ALI
A los 80 años el 17 de octubre se apagó la luz de Amelia Veloz de Alí, un ser muy querido y respetado por todos sus familiares y amistades.
Amelia nació el 22 de abril de 1931 en María Ignacia (Vela), conformando una familia con trece hermanos; muy joven, en Tedín Uriburu conoció a su gran amor y compañero de casi cincuenta años: José Alí, donde decidieron contraer matrimonio y tuvieron dos hijos: Gustavo José y Marcos Fabián, quienes más tarde le permitieron disfrutar de sus siete nietos, quienes recordarán con amor y llevarán a “la Abu” por siempre en su corazón.
Tuvo una vida muy responsable a sus actividades laborales. Toda su familia y amistades siempre la recordarán y amarán.
“Nos dejas un inmenso dolor con tu partida, pero a la vez un hermoso recuerdo de una gran persona llena de honestidad, responsabilidad y mucho amor.
Nunca te vamos a olvidar. Que descanses en paz junto a “Coco”, la persona que te amó y amaste en tu vida”.
Dedicatoria:
“Abu: que triste es saber que ya no te tengo más aca conmigo, pero lo que me hace sentir bien es saber que estás con “Coco”, y que allá arriba hay dos estrellitas juntas que jamás van a dejar de brillar.
Sabes que te amo con toda mi vida y que fuiste una gran persona para mi, fuiste mi abuela pero una mamá a la vez, me cuidaste, me enseñaste, me diste todo y siempre estuviste conmigo 。Gracia por todo eso Abu!
Voy a extrañar pasar tardes con vos. Pero así es la vida, tiene su principio y su fin… me hubiera gustado que llegues a conocer a tu bisnieto, pero sé que desde donde estás lo vas a cuidar siempre.
Como le dije a “Coco”, esto no es un hasta nunca, es un hasta luego. 。Te amo con todo mi corazón Abu! Siempre te voy a llevar conmigo. 。Un beso grandote! Por siempre. Tu nieta Eli.A”
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“Abu: que dolor tan grande es el no tenerte 。un dolor inexplicable! Es impresionante la falta que me haces, ya que estuviste 19 años acompañándome y amándome, siendo como una madre.
Es muy difícil seguir la vida sin vos, ya que nunca imaginé tu partida, Ahora estás en el Cielo junto a “Coco” y son las estrellitas que más brillan, y se que me van a guiar y dar aliento para que sea fuerte el resto de mi vida.
Tengo que agradecerte por todo lo hermoso que me brindaste, por haberme ayudado siempre y ser de alguna forma mi compinche.
Te amo Abu, no tengo más palabras que decirte, ya lo sabías todo, sos lo más lindo que guardo en mi corazón junto a Coco, lo más importante, mi luz, mi vida, mis fuerzas, mi debilidad. Siempre te voy a llevar conmigo 。siempre vas a ser mi Angelito! Te voy amar siempre.
Estoy feliz de haber tenido a la mejor abuela y estoy más feliz porque allá arriba estás con la personita que más te amó en tu vida. Te amo con toda mi alma, nunca dejes de iluminarme. Tu nietita Bezita.A
MARヘA DORA LAZARTE DE GOMEZ
María Dora Lazarte de Gómez falleció días atrás en nuestra ciudad dejando un profundo dolor entre quienes la conocieron.
Hoy su familia la recuerda así:
“Má...ya no estás más con nosotros hace unos días se durmió, pero abrió los ojos en el cielo donde una nueva forma de vida comenzó para ella. Solo será por poco tiempo ya que nos volveremos a ver. Fue una excelente esposa y madre, siempre pensando en su familia, pendiente de todos desde la mañana a la noche”.
Es difícil describir a quien amamos
Cuando día a día forjó razones para que lo hagamos
Es difícil describir a quien nunca estuvo ausente
Y hoy paso a ser solo eterna en nuestro corazón y nuestra mente
Gracias a Dios que pudimos decirle que la amamos.
Y que caricias, besos y abrazos compartimos tiernamente.
La sensación de su piel entre nuestras manos el sonido de su risa y su suave voz al despertarnos será la vida que nos mantendrá en contacto.
Hasta el eterno amanecer que volvamos a alegrarnos
Y riamos de la corta visión de ser humano
Que se entristece en la pérdida de lo que amamos
Sin advertir que es eterna la existencia
Si...má la vida eterna que dios nos ha regalado.
Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.
Con amor: tu esposo Alberto Gómez, tu hijo Mauricio Gómez, tu nuera Marcela Valenzuela y tus nietas Priscila, Giuliana y Frida.
DARIO ERNESTO SACCHETTI
A los 100 años, en Necochea donde residía actualmente, falleció Darío Ernesto Sacchetti, un hombre ampliamente relacionado con nuestro medio, por vínculos familiares y de amistad, en razón de sus tantos años de residencia en esta ciudad.
Darío nació en Las Flores, radicándose con su familia en Tandil durante su infancia; cursando sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San José.
Desde muy joven trabajó en la escribanía de Juan Zerillo; más tarde fue administrador del Diario Tribuna –propiedad por entonces del mencionado profesional-; seguidamente estuvo como administrativo del almacén de Ramos Generales y Frigorífico Las Colinas; hasta que por último, ingresó a trabajar en la sucursal local del Banco Hipotecario Nacional, institución en la que realizó toda su carrera bancaria, jubilándose como gerente en la sede de Necochea, a la cual fue trasladado en 1958 y consideró siempre, algo así como “su lugar en el mundo”.
En 1938 contrajo matrimonio con Elisa P. Rave, quien sería su compañera en la vida, y quien tuvieron dos hijos: Jorge Osvaldo y Alicia Susana.
La vida lo golpeó duramente, pues en 1973 perdió a su esposa y dos años después, en plena juventud, a su hija Alicia, de los que pudo sobreponerse merced a su gran fortaleza espiritual que lo caracterizó siempre.
Amante de la buena lectura, toda su vida, fue uno de los socios fundadores de la Biblioteca Rivadavia de esta ciudad, a la que frecuentó desde niño, y en una de cuyas últimas celebraciones tuvo el privilegio de estar presente, rubricando con su firma una de las más significativas actas, poco antes del propio centenario de la institución, a cuyo festejo pudo asistir.
En sus años de juventud, fue un entusiasta socio del Club de Planeadores de aquí, ya que este tipo de vuelos sin motor lo apasionaban, como ningún otro deporte.
Siempre afable y memorioso, supo cultivar amistades de toda índole, tanto en nuestra ciudad como en Necochea, dado su natural sencillo y muy servicial.
Indudablemente, una salud casi perfecta lo llevó a lograr su asombrosa longevidad. En sus últimos años sufrió algunos problemas en sus desplazamientos, lo obligaron a retraer sus salidas del hogar,, las que, estando en Tandil, por ejemplo, estaban encaminadas a visitar cada mañana su querida Biblioteca Rivadavia, donde permanecía largas horas leyendo diarios y haciendo tertulias con amigos y conocidos.
Una dolencia muy rápida –afortunadamente- se lo llevó de esta vida. Estando internado, el viernes de la semana pasada, sintiéndose un poco mejor, y con la promesa de los médicos que lo atendían, de tal vez tener su alta el día lunes siguiente… siendo las 22 horas, cerró sus ojos para dormir. Y a poco, encaró sin más, el otro Sueño. Sin sufrimiento, sin dolor. Sólo el que dejó en los demás, al perder para siempre su presencia física.
HECTOR ABEL PELLIZZARI
“Viejo: a pocos días de que te fuiste de esta vida, con 69 años de edad… esa enfermedad que te tocó tener apagó tu vida en tan solo cuatro meses 。No sabes cómo te extraño!
Como todos te recuerdan, eras un hombre muy servicial, siempre pendiente de todo aquel que necesitaba de vos, lo lamentan, pero yo mucho más, por ser tu hija y por haber compartido la casa con vos desde hace tiempo y en este último tramo de tu vida.
Me sirve de consuelo saber que quizás te vas a reencontrar con mamá. Ella te habrá estado esperando.
Me pone muy triste pensar que no vas a estar con nosotros, con Samira, tu nieta y conmigo que soy tu hija. Vos sufrías mucho porque Mamá ya no estaba, eso habrá acelerado tu malestar y pronto te marchaste con ella.
Te voy a recordar siempre エPa, siempre, siempre, Todos tus hijos: Patricia, Carina, Marcela, Raúl y Adriana; tus nietos: Flavia, Pamela, Selene, Tamara. Yasmina, Norella, Gastón, Agustina, Solange, Lucía, Lautaro, Maité y Samiza.
Te quiero mucho y algún día nos encontraremos. Quiero que sepas que sos muy especial para mí y que toda la vida te recordaré como lo que fuiste… Mi Papá”.
BLANCA ESTHER COTINI DE HANSEN
A los 80 años de edad, el 5 de septiembre, se apagó la vida de Blanca Esther Cotini de Hansen, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Blanca nació en esta ciudad, vivió su infancia junto a su familia en calle Saavedra al 1800. Allí conoció y se casó con Anselmo Bernardo Hansen; más tarde se trasladaron a la zona rural, trabajando en el campo de Mendiverri.
Pasados los años se instalaron en el campo “La Tosquera”, cercana a la Base Aérea, durante 45 años trabajaron en ese campito criando animales, hasta que enviudó.
Luego se radicó en el barrio de la Base Aérea, donde vivió junto a su sobrina Mónica, quien cuidó de ella hasta sus últimos momentos.
“Siempre te recordaremos Mónica. Tu hija del corazón y familia, hermanos, sobrinos, nietos y cuñados”.
JUAN CARLOS SUCURADO (02-04-1931/26-10-2011)
Días atrás falleció en nuestra ciudad Juan Carlos Sucurado, dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.
Juan Carlos nació un 2 de abril de 1931 en la ciudad de Las Flores, sus años de la primera infancia transcurrieron en el ámbito rural, en la estancia “La buena suerte”, de su abuelo paterno. Cuando tenía 8 años ingresó a la escuela primaria en dicha localidad, demostrando desde entonces una gran capacidad intelectual ya que mediante una evaluación ingresó directamente a tercer grado (había sido instruido previamente por su familia). Se graduó en 1948 en la Escuela Normal también de ese distrito con el título de Maestro, que optó por no ejercer, ya que se dedicó al mismo oficio que su padre (bobinador, electromecánico).
Desde su juventud abrazó la participación activa en la política como compromiso con la vida y lo hizo en las filas de la UCR y posteriormente en la UCRI.
A los 24 años se casó con Elsa Emilia Mogni el 12 de septiembre 1953, con la que caminó todo el trayecto de su vida en la armonía y felicidad. De esa unión nacieron tres hijos: Celia, Luis y Adriana.
A finales del año 1958 se trasladó con su familia a Villa Cacique para trabajar en el kilómetro 404 para trabajar como operario en el taller eléctrico de la fábrica de cemento propiedad por entonces de Alfredo Fortabat. Allí continuó participando activamente en la organización sindical, en la Cooperativa de consumo que formaron los trabajadores y la UCRI, desempeñándose como concejal en la municipalidad de Benito Juárez.
En diciembre de 1965 se trasladó con su familia a Tandil, ciudad que lo enamoró para siempre y donde se desempeñó junto a su padre y posteriormente con su hijo en la esquina de las calles Paz y las Heras, en la actividad electromecánica.
Nunca se apartó de participar en la comunidad y en su militancia política, fue uno de los impulsores del Movimiento Renovador y Cambio de la UCR local. Su integridad y honestidad de pensamiento y acción quedó demostrada en su aso por la Dirección de Vialidad del municipio (1983/84) y como delegado regional del ministerio de Trabajo de la Nación (84/86) y como delegado de la subsecretaría de Trabajo de la provincia de Buenos Aires (86/87).
Su actitud de servicio con al comunidad quedó bien registrada en la Asociación Tandilense de Ajedrez, en la unión de Bibliotecas Populares (hoy Asociación de Bibliotecas Populares Tandilia), en la Biblioteca Juan Bautista Alberdi y en la federación de Entidades de Bien Público.
Si bien nunca ejerció como maestro de aula, es recordado cono un Maestro en la vida por sus familiares, vecinos y por todos los que compartieron junto a él actividades. Su capacidad de comprensión, su bonhomía, su permanente actitud de servicio y la devoción demostrada a su amada esposa en cada día de su vida.
NOEMI MARIA LAFUENTE de ALONSO
A los 87 años, el 10 de octubre falleció en nuestra ciudad Noemí María Lafuente de Alonso, dejando tristeza y angustia entre sus familiares y amistades.
“Porota” Alonso nació en esta ciudad el 23 de abril de 1924; en plena juventud contrajo matrimonio con Juan Antonio Alonso, conformando su familia junto a sus tres hijos: Mirta, Juan y Oscar, quienes luego sumaron a sus hijos políticos, nietos y bisnietos, que le agradecen por su calidez y por el amor brindado a lo largo de su existencia y expresan: “siempre te recordaremos con el mismo amor que nos diste”.
PAULINA LUISA MENDEZ de GIMENEZ
El fallecimiento de Paulina Luisa Méndez de Giménez, fue recibido con pesar y tristeza y hoy sus seres queridos la recuerdan así:
“Cuando nada lo hacía suponer, decidiste partir dejándonos un enorme vacío que sólo se va a llenar el día que puedas explicarnos los motivos de la decisión que tomaste.
Solo vos sabes que te llevó a tomar tan drástica determinación, sin embargo hoy tu familia no quiere reprocharte nada, solo queremos que sepas, en donde quieras que estés, que el día que nos volvamos a encontrar estará todo bien y nos seguiremos riendo como lo hacíamos cuando estabas con nosotros.
Fuiste una persona que marcó nuestras vidas. De pocas palabras pero siempre la justa, fue una de las características más importantes que te marcó durante tu pasó por esta vida. Tan justa era es palabra que siempre que teníamos un problema o pasaba algo, sabíamos que vos ibas a tener la frase exacta que nos iba a servir para salir adelante.
Realmente no sabemos qué pasó, pero por lo que fuese, estamos seguros que te superó y por eso fue el camino que elegiste seguir. Por eso, ya no hay tiempo para reproches y por eso queremos que sepas "lo mucho que te extrañamos".
"Pauli”, gracias por todo lo que hiciste por nosotros, hoy creemos que el mejor homenaje que te podemos hacer es seguir predicando tus enseñanzas. Gracias por estas siempre con nosotros. Gracias por tus enseñanzas. Gracias por acompañarnos. Pero fundamentalmente, gracias por haber sido nuestra, nuestra gran hermana la que siempre estuvo para guiarnos".
Luisina, Celeste y Tamara.
EULOGIO ALVAREZ
Días atrás falleció en nuestra ciudad Eulogio Alvarez, dejando un profundo dolor entre sus seres queridos y quienes lo conocieron.
Eulogio nació en Castrillo de Valdelomar, Santander, España, el 26 de enero de 1923. Fue hijo de Antonina y Daniel, y fue el segundo de nueve hermanos.
Como no había más lugar en el trabajo familiar, decidió ir a Torrelavega, en donde conoció al amor de su vida, para trabajar en una fábrica hasta que tuvo que buscar nuevos horizontes en una época que todavía quedaban resabios de la guerra civil y las dificultades económicas no permitían el progreso de las familias humildes.
El 26 de agosto de 1951 se embarcó hacia la Argentina, viajó solo sin su prometida, para buscar el trabajo que le diera los cimientos necesarios para formar su familia. El sabía que el amor iba más allá de la distancia y por eso pronto se volvería juntar con quien era su amor.
Fue recibido por la familia Jauregui, que le dio trabajo en el campo que tenía en María Ignacia Vela.
Fue así como se volvió a reencontrar con su prometida, Isabel, con quien se casó el 26 de agosto de 1953 , alianza que duró 58 años.
El 5 de octubre de 1954 tuvieron su primer hijo, Miguel Angel, y dos años más tarde, el 10 de marzo de 1956, nació su segunda hija, María del Carmen.
Trabajó durante 25 años en el campo de sol a sol y resignó cualquier disfrute propio (nunca tuvo vacaciones) para brindarle lo mejor a sus seres queridos.
En 1972, y luego de mucho esfuerzo, pudo comprar su casa propia en Tandil, pero recién cuatro años más tarde decidió abandonar el campo y mudarse a la ciudad para estar junto a sus hijos que estaban estudiando en Tandil.
Después de un breve tiempo en donde trabajó en el mantenimiento del Estadio San Martín, consiguió empleo fijo como repartidor en la Panadería Argentina. Paralelamente comenzaron a nacer su nietos Lorena, Paola y Juan Miguel.
En 1988, a 40 años de partir, regresaron de visita con su esposa al país que los vio nacer para reencontarse con su familia. A su retorno, ya jubilado, trabajó durante casi doce años en “Su Agronomía”, para luego volver por segunda vez a España y recibir el nacimiento de su nieta más pequeña, María Belén.
En el 2001 la crisis económica hizo que Eulogio e Isabel tomaran la decisión de regresar a la Madre Patría. Allí estuvieron durante tres años hasta que sintió que su lugar en el mundo era junto a sus hijos y nietos. A su regreso pudo ver el crecimiento de su bisnieto Thiago, que le robaría constantemente una sonrisa.
Eulogio Alvarez fue un hombre de pocas palabras, pero de un corazón enorme. Pues no necesitaba hablar demasiado para transmitir sus valores: la sencillez, la humildad, el respeto, la educación, el trabajo y el amor por el prójimo.
El 30 de octubre su corazón dijo basta. Demasiado brindó durante sus 88 años de vida. Que Dios te bendiga y te tenga en la gloria.
“Señor, bendícelo y aparte de él las decechanzas del enemigo, que tus santos ángeles lo custodien en paz”. Amen.
Siempre estarás con nosotros, te queremos mucho: tu esposa y compañera de vida; tus hijos Miguel Angel y María del Carmen; tus hijos políticos Nacy y Rubén; tus nietos Lorena, Paola, Juan Miguel y Belén, Celeste y Mario; y tu bisnieto Thiago
EDGARDO NELSON PECHIA
El 29 de septiembre dejó de estar entre nosotros una persona muy querida: Edgardo Nelson Pechia, un excelente padre y abuelo que no pudo encontrar la paz acá y emprendió un viaje al Cielo. Desde allí nos estará cuidando como siempre.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
“Querido Papi: la verdad que no encontramos palabras en este momento para expresar la gran confusión que tenemos.
Es algo muy raro el seguir esperando tu mensajito, llamada de cada día o simplemente que pases por la puerta de casa en el auto y toques bocina.
Fuiste, sos y serás siempre una persona re querida por todo el mundo ソQuién no te conocía?
Siempre nos enseñaste a ser fuertes, enfrentar la vida, pelear por lo que más queremos y siempre tener los brazos en alto, por más derrotados que estuviéramos.
Este es un momento muy difícil, no hay palabras que consuelen nuestro corazón. Ahora vamos a tener que afrontar la piedra más grande que Dios nos puso en el camino. Y pensar que si no pudiste ser feliz, acá con tus hijas y nietos, lo vas a estar en el Cielo, al reencontrarte con tu Papá después de tantos años y él te va a cuidar.
Gracias por los momentos compartidos, por estar siempre que te necesitamos, por malcriar a tus nietos. Por ser un excelente padre, un padre con todas las letras, que daba su vida por los hijos. La verdad que gracias por darnos tantas alegrías y por darnos la vida.
Siempre te recordaremos. Tus hijas y nietos.
---
“A pesar de que no te podamos ver, para mi y mi hermanito nos vas a estar mirando siempre desde el Cielo.
Gracias por ser como fuiste con nosotros, te vamos a llevar en nuestro corazoncito eternamente. Tu chiquita de papá y tu chiquino de papi 。Te amamos!”.
MARCELO RAUL PINI
Con hondas muestras de pesar y dolor fue recibida la noticia de la desaparición física de Marcelo Raúl Pini, una querida y respetada persona que contaba con 46 años de edad.
Marcelo nació en esta ciudad el 7 de octubre de 1965; era hijo de Raúl Pini y Alcira Trujillo, ambos ya fallecidos, conformando una hermosa familia con su hermana Natalia en el barrio de calle Las Heras al 700, donde transcurrió su vida.
Cursó estudios primarios en la Escuela Nコ 11 y muy joven comenzó a desarrollar su actividad laboral.
A los 26 años contrajo matrimonio y de esa unión tuvo a su hijo Martín.
“Sabe que sigue latiendo en quienes lo amamos y lo recordaremos con su chispa de humor, de sencilla sabiduría para seguir riendo y alegrarnos con su recuerdo… pasó acompañado de Marta los últimos años de su vida.
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