23 de octubre de 2011

Locales

Locales. Necrológicas

TARCISIO SEGUNDO GOMAR (INDIO)

Días atrás falleció en nuestra ciudad, Tarcisio Segundo Gomar, dejando un profundo dolor entre quienes lo conocieron.
“Indio”, como le decían sus amigos, nació en nuestra ciudad el 21 de noviembre de 1935 y fue el mayor de 4 hermanos (Indio, Morita, Chelete y Chamaco). Hijo de Segundo, inmigrante español y “pepita” Masmela.
Junto a sus hermanos se crió en el barrio de la calle Belgrano al 700 y realizó sus estudios en el Colegio San José.
Aficionado siempre a los deportes, practicó natación en el Club Independiente y automovilismo llegando a participar de los grandes premios a bordo de un Renault Gordini.
Además fue socio fundador del Club Náutico Tandil, conjuntamente con Mario Pilatti, Martín Iparraguirre, Jean Piere (el Francés) y el “Gordo” Canale.
Ya padre de dos hijos, con la que fue su esposa Ana Ouvrard (Nené), dedicó su trabajo al transporte de carga y luego se desempeñó en la compañía de transporte El Pampa y Rumbo Hermanos. Adquirió el interno Nコ 7 de la ex línea 6 conjuntamente con Jorge Scornahienchi.
Siempre se caracterizó por su sociabilidad y alegría que lo encontraba siempre rodeado de amigos.
Partió en su largo viaje, rodeado de sus amigos, seres queridos y sus nietos Juan, Constanza y felicitas.


MICAELA ARRECHEA DE MACIEL

Cuando contaba con 98 años de edad, el 27 de septiembre se apagó la vida de Micaela Arrechea de Maciel; sus seres queridos escribieron en su recuerdo:
“Mama, Naná, tía Mica o Micaela como simplemente te llamábamos. Fuerte, decidida, siempre dispuesta a dar una mano, de trato amable y ricas conversaciones llenas de anécdotas y comentarios súper actuales, ya que desde muy joven era una incansable lectora.
Micaela había nacido en Magdalena el 14 de marzo de 1903, era la mayor de cuatro hermanos: Josefina, Juan Francisco y Guillermo, hijos de José Arrechea Arroqui y Graciana Heguy.
Tras varios años de actividad por distintos lugares, la familia se radicó en María Ignacia (Vela), donde todos formaron sus familias, “Micaela” se casó en casó en 1936 con Enrique Maciel, su compañero inseparable y tuvieron a sus hijos Tito y Laura.
Fue una mujer que tuvo la dicha de ver crecer a sus hijos, nietos, bisnietos y tres hermosos tataranietos.
Gozaba de una increíble salud para su edad, inquieta caminadora, y aunque no escuchaba bien y su visita no respondía como ella quería pasaba sus horas leyendo, mirando tele compartiendo una charla con amigas o disfrutando de los días de sol.
Sus últimos años pasaron en el Pensionados Chapar, donde supo hacer nuevas amistades y con su trato afable, se ganó el cariño de las personas que la cuidaban, para las que solo tenía palabras de agradecimiento.
Micaela partió feliz, tranquila, luego de haber pasado la tarde en el centro, paseando y tomando su cafecito. 。Gracias Mica por tu compañía!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.


NELIDA OLGA LOPEZ

Días atrás, luego de atravesar una breve enfermedad, falleció en nuestra ciudad Nélida Olga Gentile de López, que contaba con 80 años de edad, dejando dolor y tristeza entre sus familiares y amigos.
“La nonita”, como se la conocía, había nacido en esta ciudad el 10 de septiembre de 1924; en su juventud contrajo enlace con Reynaldo López (f), de cuya unión nacieron sus dos hijos: Reynaldo y Alicia, que más tarde se sumó su nuera Silvia, además de seis nietos, once bisnietos y un tataranieto, por quienes fue muy mimada, querida y respetada.
Su partida de este mundo es lamentada por sus vecinos, con quienes compartió sesenta años de su existencia.
Dedicatoria:
“Viejita querida: te fuiste muy pronto dejándonos con un profundo dolor y un gran vacío en nuestro corazón.
Pero sabemos que desde algún lugar nos vas a estar iluminando y cuidando como siempre lo hiciste. 。Te amamos Vieji!”.Tus hijos Naldi y Alicia.



PEDRO EDUARDO LAPPANO

A los 73 años, a causa de una enfermedad repentina, el 3 de octubre falleció en nuestra ciudad, Pedro Eduardo Lappano, un querido y respetado vecino de nuestra ciudad.
Pedro nació en esta ciudad el 5 de agosto de 1938; era hijo del matrimonio de María Angélica Irigoin y Alberto Salvador Lappano, conformando una familia con sus hermanos Carlos Salvador, Teresa Haydée, Elsa, María Angélica, Jorge y María Eva. Vivieron en la vivienda ubicada en avenida Alvear 105, donde transcurrió
su infancia y parte de su juventud.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nコ 1 y muy pronto comenzó a desarrollar su actividad laboral, como cadete de Casa Robisco, por lo que tuvo que terminar el sexto grado en horario nocturno.
Más tarde comenzó a aprender, junto a su padre lo que sería el oficio de toda su existencia: la construcción.
También fue un apasionado por las bochas, defendiendo los colores de Defensa Tandil, consiguiendo un campeonato; además jugó al fútbol en San José y Defensa, en los torneos de la Liga Tandilense.
Con 29 años contrajo matrimonio con Hilda Beatriz Barrionuevo y tuvieron tres hijos: Fabio Hernán, Walter Gustavo y María Fernanda, quienes eran su orgullo y le dieron la felicidad de contar con tres hijos del corazón: Federico, Máximo y Fabiana; que con el paso del tiempo le dieron la alegría de disfrutar del cariño de cuatro nietas: Milena, Martina, Carola y Joaquina, quienes eran la luz de sus ojos.
Su partida de este mundo, también es lamentada por sus hermanos políticos Ana, María, Negra, Tere y Nené, quienes extrañarán las reuniones familiares.


ISABEL ESPOSITO DE FERNANDEZ

En la ciudad de Camboriú (Brasil) se produjo el repentino fallecimiento de Isabel Haydée “Quiqui” Espósito de Fernández, quien contaba con 59 años d edad. Su familia la recuerdan así:
“Fue una mujer con muchísimas virtudes, emprendedora, con una actitud de servicio, brindaba amor incondicional a todos sus seres queridos.
Acompañaba a los demás en todos los momentos de la vida.
Madre, esposa, hija, tía y amiga siempre presente.
MUJER, con mayúsculas, afectuosa, sincera, amaba a su padres, esposo, nietos e hijos sin medida. 。Estarás en nuestros corazones por siempre… te amamos!”.


MARIA ESTHER SANCHEZ

El pasado mes de agosto, dejó de existir en nuestra ciudad María Esther Sánchez, dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.
“Mari”, como le decían sus seres queridos, nació en Juan N. Fernández pero ya desde muy chica se trasladó hacia nuestro partido ya que sus papás realizaba tareas en distintos establecimiento rurales.
Fue la menor de cuatro hermanos: José Luis, María Laura y Mariano Segundo. Todos ellos conformaron junto a sus papis un hogar modelo en donde “el amor, la educación, la honestidad y el espíritu de trabajo” era el común denominador.
Debido a que su familia estaba afincada en la zona rural, le costaba mucho estudiar ya que debía recorrer muchos kilómetros para hacerlo. Por tal motivo, en tercer año del secundario debió abandonar para dedicarse a las tareas domésticas y ayudar a sus padres.
Durante su vida tuvo que atravesar difíciles momentos, como cuando falleció su hermano José Luis, situación que derivó en que su madre posteriormente contraiga una enfermedad que también derivó en su partida al lado de Dios.
A partir de ese momento se estableció bien al lado de su papá, ya que sus dos hermanas se habían casado y tenían sus hogares por su cuenta. Esta situación causó que recién pasado los 30 pudiera conocer a quien fue el “amor de su vida”: Ernesto. Junto a él formó una familia que si bien no llegó a tener el calor que le dan los hijos, si tuvo el acompañamiento de sus sobrinos quienes la quisieron a ella como a una segunda madre.
Su vida transcurrió en establecimiento rurales acompañando primero a su familia y luego a su marido. Lamentablemente, siendo aún muy joven, 66 años, le tocó partir para hacerle compañía a su hermano y madre, que seguramente la recibieron con enorme alegría en el cielo. Hoy, quienes se quedaron acá la recuerdan “como una mujer que siempre dio todo por los demás, a tal punto que sacrificó parte de su vida para que el resto sea feliz. Esto hace que hoy Mari te extrañemos con toda nuestra alma y donde quieras que estés seguramente seguirás guiando nuestro camino”.


PAULINA LUISA MENDEZ DE GIMENEZ

Cuando nada lo hacía suponer, días atrás decidiste partir dejándonos un enorme vacío que sólo se va a llenar el día que puedas explicarnos los motivos de la decisión que tomaste.
Solo vos sabes que te llevó a tomar tan drástica determinación, sin embargo hoy tu familia no quiere reprocharte nada, solo queremos que sepas, en donde quieras que estés, que el día que nos volvamos a encontrar estará todo bien y nos seguiremos riendo como lo hacíamos cuando estabas con nosotros.
Fuiste una persona que marcó nuestras vidas. De pocas palabras pero siempre la justa, fue una de las características más importantes que te marcó durante tu pasó por esta vida. Tan justa era esa palabra que siempre que teníamos un problema o pasaba algo, sabíamos que vos ibas a tener la frase exacta que nos iba a servir para salir adelante.
Realmente no sabemos que pasó, pero lo que fuese estamos seguros que te superó y por eso fue el camino que elegiste seguir. Por eso, ya no hay tiempo para reproches y por eso queremos que sepas “lo mucho que te extrañamos”.
“Pauli, gracias por todo lo que hiciste por nosotros, hoy creemos que el mejor homenaje que te podemos hacer es seguir predicando tus enseñanzas. Gracias por estás siempre con nosotros. Gracias por tus enseñanzas. Gracias por acompañarnos. Pero fundamentalmente, gracias por haber sido nuestra, nuestra gran hermana la que siempre estuvo para guiarnos”. Luisina, Celeste y Tamara.


ABELARDO ELIO FERNANDEZ

Agotado por su enfermedad, a donde opuso todas sus fuerzas, días atrás falleció Abelardo Elio Fernández, quien tenía 72 años de edad.
“Laucha”, como le decían sus amigos, vivía en Villa Aguirre; se casó con María Elena Miranda (f) y tuvieron diez hijos: Lily, Sara, Coca, Susi, Silvia, Ropo, Gustavo, Rubén y Alberto, quienes luego le dieron a sus nietos y bisnietos.
Nació en 28 de octubre de 1938 en Entre Ríos, junto a sus hermanos Coco, Tito y Gere; trabajó en Metalúrgica Tandil por más de treinta años, donde lo conocían como “Laucha” o “Lito”.
Todos ellos acompañan en el dolor, junto a sus nueras Keka, Gloria y Ana, nietos, cuñados y sus vecinos Luis y Maruca, que la visitaban siempre y ayudaban; sus tíos Bety y Rubén.
“Crió nietos, a todos lo que necesitaron de él ayudó en su hogar… Hoy brilla alto junto a Mamá. Será siempre por toda la vida, mi amigo, mi gran amor y sobre todas las cosas: mi Papá… 。Te extraño!”. (Lily)

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