10 de julio de 2011
Exequiel Bilbao (Cacho)
Don Exequiel Bilbao falleció el 28 de junio a los 77 años y sus restos descansan en el Cementerio Parque Pradera de Paz.
Había nacido el 15 de enero de 1934 en Tandil y siempre fue conocido con el sobrenombre de Cacho. Pasó su infancia junto a sus seis hermanos en la estancia San Simón de Pereyra Iraola, en la zona de Napaleofú.
Al quedar huérfano de padres en su adolescencia, se trasladaron a la provincia de Neuquén a vivir con sus tíos. Allí comenzó su carrera laboral trabajando como empleado de comercio y fue allí también donde conoció a su esposa Irma y nació su hija Gladys.
Siempre fue empleado de tienda. En 1964 retornó a Tandil y entro a formar parte de “Los Vascos”, y luego como titular de la tienda de Villa Italia, “Cacho”. Sus últimos años de trabajador transcurrieron en el vivero Verellén Hnos.
Ya jubilado, dedico sus horas a tres nietitos: Melisa, Benjamín y José Manuel; a sus plantas que cuidaba con empeño, y a toda expresión tradicionalista, formando parte de la Agrupación Gaucha José Hernández, disfrutando de cada desfile y cada encuentro.
“Tu esposa, hija, nietos e hijo político te agradecen el amor entregado y tu devoción a Jesús y la Virgen María”.
EDUARDO TOLOSA
A los 87 años de edad, nos dejaste físicamente, pero queremos decirte que nos has dejado un legado enorme de positivismo, alegría, trabajo y amor a la vida.
Por tu tesón en tus actividades, pusiste de manifiesto que todo era posible si se pone ganas y dedicación, también sumado a esto, un toque de tozudez como buen descendiente de vascos.
Sorteaste obstáculos desde muy pequeño, por haber perdido a tu padre en la infancia, ya más tarde se te escapaba un lagrimón cuando lo recordabas con mucho cariño. Tu madre te cobijó muy bien junto a tus hermanos.
Trabajaste en tareas rurales, amabas la tierra y la hiciste producir. Hasta casi tus últimos años gustabas de volver a tu querencia, recorrer a caballo esos lugares y seguramente revivir épocas pasadas y momentos felices.
Nada te fue fácil, pero nada te amilanó, tu lema fue siempre tirar para adelante, con amor, esperanza, con tanta fe, transmitiéndoselo a tus hijos y nietos.
Seguramente todo eso hizo que tuvieras un gran carisma con quienes te conocían o los que te veían por primera vez.
ソCómo olvidar los asados de los domingos junto a tu familia? 。Que bueno!
。Cómo olvidar que colaboraste con al escuela 14 en el paraje “El Gallo”, junto a tanta gente linda?. Te rodeaste de amigos y ahí también pusiste una semilla.
Todas esas imágenes y recuerdos quedarán en nosotros para siempre, fuiste una “petiso” grande.
Sabemos que te estás reencontrando con tus padres, hermanos, con tu compañera de toda la vida: “tu negrita Dolores” y con amigos con quienes estarás compartiendo momentos de plena dicha.
Te decimos que te llevaremos en nuestro corazón y parafraseando a Violeta Parra te cantamos “Gracias a la vida”.
JORGE OSVALDO UTTILE
El 24 de junio se produjo el fallecimiento de Jorge Osvaldo Uttile, un querido y conocido hombre que contaba con 70 años de edad.
El “Gato”, como le decían sus amigos y conocidos, nació el 28 de abril de 1941 en Necochea, pero desde muy joven vivió en esta ciudad, recorriendo las calles en su colectivo de la línea 500, cosechando muchos amigos.
Más tarde comenzó a incursionar como integrante del conjunto “Los de Sierra Alta”, tocando y cantando junto a sus compañeros y amigos.
El 9 de julio de 1996, en su casa de Villa Italia instaló FM Nativa, donde se comenzaría a escuchar por el aire la mejor selección de música nacional.
En sus comienzos en la radio, Jorge dio lugar a muchos colegas y amigos que gustaban del tango y el folclore, para que tuvieran su espacio y así poder comunicarse.
En su vida personal, compartió buenos momentos con su compañera y esposa: Luisa Carmen “Perla” Echeverría, amante del mate, de la vida y de los viajes.
Fue un buen amigo de sus amigos, de salidas inesperadas con sus chistes y anécdotas; será recordado por su voz y su carisma por todos aquellos que lo quisieron, lo quieren y lo recordarán eternamente 。Hasta siempre compañero!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARヘA TERESA “BETY” IBARBIA (20/12/1938-30/06/2011)
Días atrás falleció en nuestra ciudad María Teresa Ibarbia, Bety como le decían quienes la conocieron, causando un profundo dolor y dejando un gran recuerdo.
Hija de María Josefa Castro y de Oscar Alejandro Ibarbia, fue la primera de siete hermanos.
Desde muy joven trabajó para ayudar a su familia realizando distintas tareas: en Casa Epa, Tienda la Exposición y el Ministerio de Trabajo. Se desempeñó como secretaria en el Iser, en al Escuela Granja y en al Escuela de Comercio, acogiéndose a los servicios jubilatorios en esta última institución.
Bety fue la tía, madre y consejera de la familia. Un ser humano increíble, cálido, una gran luchadora que siempre mantuvo su mano tendida.
Fue la sonrisa contagiosa, cómplice y protectora.
Dedicó su vida al cuidado de su familia y a la ayuda desinteresada de quien lo necesitara.
Fue nuestro kiosko, nuestro mimo, la calma, la contención, nuestro oído, la tía juguetona y amorosa.
La falta de calor y el amor de tu abrazo hace muy dolorosa y profunda tu ausencia.
Te llevaremos siempre en nuestro corazón. Te extrañamos y te queremos mucho.
VELIA JULIA LAFRANCHI de VAN MORLEGAN
A los 91 años de edad, el 25 de junio se apagó la vida de Velia Julia Lafranchi de Van Morlegan, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades-
Velia nació en esta ciudad el 7 de enero de 1920 y desde muy joven se dedicó a los quehaceres domésticos; en su juventud se casó con Arnaldo Emilio Van Morlegan, conformando su familia junto a sus hijos Julio César, Juan Carlos y Eva Lucía; que más tarde sumaron a sus hijos políticos Esther Ibáñez y Eduardo Fisbein; sus nietos Julio, Silvia, Valeria, Mauricio, Carlos y sus bisnietos María Eugenia y Leonardo.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
SUSANA ISABEL MARTヘN DE LLUNA.
La ciudad ha perdido una columna que la hacía especial: El pasado miércoles 30 de junio falleció Susana Isabel Martín de Lluna.
Susana había nacido el 31 de Enero de 1960; se recibió de Bachiller Nacional en la Escuela Nacional de Comercio, estudió el Profesorado de Piano en el Conservatorio Fracassi y realizó estudios de Profesor de Físico-Matemática en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
Se recibió de Maestra Normal Superior en el Instituto Superior de Formación docente Nー 10 y realizó estudios de Catequesis en el Seminario Catequístico Diócesano de Azul, obteniendo el título de Maestra Catequista en el Instituto Superior Santo Domingo de Guzmán de nuestra ciudad.
Susana trabajó en el Banco Comercial de Tandil, en el Colegio San José desde 1985 hasta 1988, en el Colegio Sagrada Familia desde 1989 hasta 1992, y en la Asociación Civil Santo Domingo de Guzmán (como Secretaria Académica de Nivel Primario del Colegio Santo Domingo en la Sierra) desde 1992 hasta su fallecimiento.
Pero Susy tuvo el Don de Dios de ser mucho más de lo que hizo. Hay personas que llenan su tiempo en los diarios, con lo que hacen, pero cuando uno las conoce en proximidad se da cuenta que “son poca cosa”. En Susana se daba otro tipo de relación: primero te sorprendía lo que hacía y después te sorprendía más por lo que era.
Susana era una esposa enamorada, con el recuerdo frecuente de su esposo Guillermo, a quién perdió en un accidente de ruta cuando estaba realizando un viaje de trabajo para el Banco Comercial (casi diariamente surgía una anécdota de él).
Susana era una madre preocupada y ocupada por su único hijo, cuya ocupación supo ir evolucionando cuando las necesidades de él eran de mayor autonomía.
Susana era una amiga fiel y generosa, de mucha más gente de lo que parecía (que ya era mucha).
Susana era una “maestra argentina” (como le gustaba identificarse) capaz de liderar a un grupo de pequeños como una “mamá pato” que circulaba por los pasillos del Colegio.
Susana era una ciudadana que cuidaba de su ciudad y de sus ciudadanos, que siempre se las ingeniaba para colaborar ante la necesidad de otro.
Susana, a pesar que solía decir “el día que llueva sopa yo voy a tener un tenedor en la mano”, era una persona contenta y agradecida con la vida, capaz de disfrutar de las pequeñas cosas, el sol y una buena charla. Ella creía en la virtud de la alegría.
Susana pensaba, no solo miraba la realidad sino que la pensaba, y ese pensamiento le servía para sacar conclusiones de filósofa práctica, nunca para abandonar una conducta recta, siempre para entender mejor y servir más.
Si tuviera que describir a Susana como una música la describiría como el “tuto” del último movimiento de la “Sinfonía del Nuevo Mundo”, uno de esos “leit motive” difíciles de olvidar; si tuviera que describirla como un cuadro la superpondría en la lámpara de la mano de la madre luchadora del “Guernica”, una bailarina de Degas; si tuviera que describirla como un objeto, la describiría como una columna, una sola y una de tantas, que en su trabajo cotidiano sostienen para que Tandil sea un lugar especial. Roberto Estévez
CARLOS ROBERTO PONTAROLI
El 22 de junio dejó de existir en nuestra ciudad Carlos Roberto Pontaroli, quien contaba con 69 años de edad, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Carlitos” nació en esta ciudad el 31 de mayo de 1942; era hijo de Laura Bernaola y Enrique Pontaroli.
El 28 de noviembre de 1962 contrajo matrimonio con Elsa Noemí Corredoira y tuvieron seis hijos: Norberto, Andrea, Marcelo, Gustavo, Mauricio y Yesica, quienes con el transcurso de los años fueron sumando a la familia a sus hijos políticos: María del Carmen Escudero, Fabiana Canale, Carolina Alvarez, Marisol González y Marcos de Lorenzo.
Más tarde fueron llegando 17 nietos y ocho bisnietos, a quienes se unieron sus dos hijos del corazón: Andrea Verón y Raúl Aranaga y sus hijos Joaquín y Lucas, que los consideraba como dos nietos más.
Todos sus seres queridos lo recuerdan así:
“Qué difícil decir adiós cuando nadie lo espera… cuando nadie quiere decirlo. Y aún todavía nos cuesta, es tan raro todo, tan distinto sin vos, sin tu presencia.
Fuiste un hijo ejemplar, un marido y un padre excelente, y más que un abuelo, fuiste un padre para todos tus nietos.
Ante todo nos enseñaste el valor de la familia, la importancia de estar todos cuando alguien lo necesitaba… seguramente estarás orgulloso de ver todo lo que nos enseñabas, lo que nos transmitías está pasando ahora. Todos te extrañamos y todos te necesitamos; estamos todos juntos tratando de llevar todo este dolor y más que nunca estando con la abuela.
Cuántas cosas quedan sin decir, cuantos besos y abrazos quedaron sin dar. Es difícil no preguntarse porqué o no enojarse con la vida porque no estás entre nosotros, pero sí en nuestros corazones y en nuestros más lindos recuerdos, esos que no se borran ni se olvidan.
Estamos seguros que estarás con gente a la que extrañabas mucho y junto a ellos nos mirarás y nos seguirás guiando de la misma forma que lo hacías cuando estabas acá.
Te extrañamos tanto Carlitos… pero algún día nos daremos ese abrazo y ese beso que no tuvimos tiempo a darte.
Gracias por todo lo que nos diste e hiciste por nosotros. Te amamos y lo vamos hacer siempre. Tu familia
JOSEFINA BARIFFI DE LAGO
Días atrás, en un trágico accidente de tránsito sobre el camino a General Lamadrid, se produjo el fallecimiento de Josefina Barifi de Lago, quien tenía 38 años de edad.
Josefina nació en Buenos Aires, vivió escasos años en Santa Rosa (La Pampa) y transcurrió la mayor parte de su infancia y adolescencia en Balcarce; cursó sus estudios de Traductorado de Inglés en la Universidad Nacional de La Plata, ejerciendo su profesión en diversas instituciones y empresas.
Estaba casada con Gonzalo Lago, y era madre de tres hijos: Manuel (11), Felipe (9) y Francisca (6); vivía desde hace diez años en una finca distante a unos diez kilómetros de la localidad de General Lamadrid, donde supo ganarse el cariño, afecto y respeto de todos quienes la conocieron.
Dedicatoria:
“Querida Jose: tu partida y ha significado un inmenso dolor para todos nosotros. Solo supiste sembrar amor y unión con esa identidad tan propiamente tuya: una persona noble, honesta, conciliadora, tolerante, paciente, consecuente, protectora y fiel a tus principios hasta el último latido de tu corazón.
Sé dónde estás… y también sé como los Angeles vinieron a buscarte. Te veía mientras te elevan, escuché los Coros Celestiales resonar mientras se abrían los Cielos para bendecir tu llegada y, también a Dios recibirte con los brazos abiertos con la ternura y amor que solo él te puede dar.
Estás en el mejor lugar y desde allí iluminarás la vida de tus hijos, esposo, padres, hermanos, tíos, primos, amigos y todos lo que tanto te amamos”. Tu tía Ceci.
AGUSTIN CAPARROS
El 27 de junio dejó de existir en nuestra ciudad Agustín Caparrós, un querido y conocido hombre del quehacer comercial tandilense, que contaba con 84 años de edad.
Agustín nació en esta ciudad el 3 de agosto de 1926; era hijo de José Gerardo Caparrós y María del Carmen López. Su infancia transcurrió en el campo, donde sus padres fueron colonos en distintos establecimientos rurales de la zona.
En 1934, ingresó a la Escuela Nコ 1, al tiempo que sus padres abrían un almacén en calle San Lorenzo 129; en 1942 entró a la Escuela de Radio donde conoció a uno de sus eternos maestros: Miguel Colombo.
En el エ45 comenzó su actividad laboral como armador y reparador de radios en La Ibérica, estableciendo una relación de fraterna amistad con la familia Robisco, que perduró por toda la vida. En 1950 instaló su primer taller propio.
Más tarde, en 1952 conformó su hogar al contraer matrimonio con su esposa Lidia Noemí Reboredo y en 1959 fue padre de su único hijo: Gerardo y armó su primer televisor.
Era muy habitual verlo concurrir al negocio de José Escalé, con quien mantuvo una entrañable amistad, que ahora perdura entre sus hijos.
Durante cuarenta y dos años fue concesionario de una conocida marca de electrodomésticos, con absoluta lealtad a la misma.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
Angela Angelillo de Moreira “Yiya” (20/01/1923-29/06/2011)
Días atrás falleció en nuestra ciudad “Yiya” Angelillo, causando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y quienes la conocieron.
Hija de Nicolas Angelillo y Ana Massaro, inmigrantes italianos que llegaron a nuestra patria allá por 1900, con la esperanza de un futuro mejor del que podría ofrecer la Europa de entonces.
Fue la menor de siete hermanos, que cristalizaron el sueño de sus padres forjándose un porvenir en una época donde trabajo y “la palabra” eran valores que se cultivaban en el seno familiar.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nコ 1, la misma que más tarde recibió a sus hijas y nietas.
Era apenas una adolescente cuando España se desangraba en la trágica guerra civil.
Entusiasta y solidaria, participó en la ayuda por la defensa de la república Española.
En 1947 se casó con Raúl Alfredo Moreira, farmacéutico y bioquímico, oriundo de la ciudad de 9 de Julio, que se afincó en Tandil, ciudad que lo conquistó y que él hizo suya.
Las hijas sumaron nuevas voces a la familia. La casa de Raúl y Yiya fue una casa de “puertas abiertas”, de mano tendida a amigos, vecinos y familiares, de mesa generosamente compartida con quienes llegasen a disfrutar un momento de su vida cotidiana, rica de sabores que se surgían de sus manos de experta cocinera.
Durante más de 20 años formó parte de la Comisión Cooperadora del Hogar de Varones, desde donde trabajó junto a sus compañeras y a la comunidad de Tandil, ayudando a mitigar las necesidades de los niños carenciados y sin contención familiar.
Laboriosa y sencilla, amiga fiel, madre amorosa, abuela querida de cinco nietos, pudo disfrutar de sus cuatro bisnietos que la llevaron en el corazón como la “Bisa Yiya”.
MARヘA BAIER DE ALEGRO - “MARUCA”
María Baier de Alegro, Maruca como le decían sus seres queridos, falleció días pasados dejando un profundo dolor entre quienes la conocieron. Había nacido el 6 de enero de 1938 en la localidad de Claraz, partido de Necochea. De niña se vino a Tandil con sus padres y cinco hermanos.
Realizó sus estudios primarios y desde temprana edad se incorporó al trabajo. Iniciándose en la fábrica de pastas “Laligue” y en el antiguo Iser donde a los 20 años conoció al hombre de su vida: Armando Antonio Alegre. Dos años más tarde tuvieron a su primer hijo, Daniel, y tres años más adelante a Rubén.
Formó una gran familia a la que María le dedicó su vida para cuidarla y educarla hasta que ellos formaron su familia y tuvieran hijos.
Cuando cumplió 48 años comenzaron a llegar los nietos: Natalia Elisa, María Paula, Flavia Lorena, Joaquín y Lucio. Cinco seres que la acompañaron toda la vida, desde que enviudó hace dos años, cuando la vida para ella ya no fue la misma hasta que cerró sus ojos por última vez.
Te vamos a extrañar siempre abuela Maruca. Que descanses en paz y en nuestros recuerdos siempre vas a estar.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario