29 de mayo de 2011
CATALINA FERNANDEZ (NINA)
Mañana, 30 de mayo, se cumple un año de tu partida. Tus amigos: Ester, Rosa, Ana, Dora, Miriam y Matilde, hoy te siguen recordando con cariño. Siempre vas a estar en nuestros corazones y pedimos una oración para que descanses en paz. Te queremos “Nina”
DORA ALICIA AIROLDI DE IGLESIAS
Días atrás falleció en nuestra ciudad Dora Alicia Airoldi de Iglesias, causando profundo dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Sus seres queridos la recuerdan así: “Kika”, mi tía. Desde el 17 de mayo has dejado un vacío que nadie más podrá llenar, porque las personas que marcan nuestras vidas, como vos marcaste la mía, son irreemplazables.
A partir de ese día tendré que acostumbrarme a no escuchar más tu palabra sabia y serena, ni podré disfrutar más de nuestras charlas en las que siempre demostrabas tu inteligencia, tu sentido de la ubicación y tu claridad de pensamiento.
Naciste aquí, en Tandil, el 12 de septiembre de 1929, hija de María Eulalia Couteigt y Andrés Airoldi, hermana de Elba Josefina Airoldi, más tarde, esposa de Hugo Iglesias y madre de Gastón. Siendo muy joven comenzaste a trabajar en la Escribanía Caracoix junto a tus primos Néstor y Nilda, lugar en el que te destacaste como empleada diligente y eficiente, y como muy buena compañera y amiga. Ni allí, ni cuando te retiraste para dedicarte a tu hogar, pasaste desapercibida, tus finos modales, tu elegancia, tu femineidad y tu educación hicieron que siempre sobresalieras, cualidades que conservaste aún en tu vejez.
Desgraciadamente, ni la presencia de tus vecinos y amigos, ni nuestros parientes, ni yo, pudimos apaciguar la soledad que te produjo el fallecimiento del tío y la partida de Gastón. Quisimos contenerte y abrigarte con nuestro amor pero no lo logramos, te debilitaste y en pocos días tu vida se apagó.
Tía: quiero que sepas que te queremos mucho, que tu ejemplo guiará mi vida y que vivirás por siempre en el recuerdo de todos los que te conocimos”.
(Marisa, Horacio, Mateo, Roxana, Dora, Alberto, Claudio, César)
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
EDUARDO ANGEL MACAYA
El 7 del corriente dejó de existir Eduardo Angel Macaya, quien fue un respetado hombre que contaba con 80 años de edad.
Hoy, sus seres queridos lo recuerdan así: “Nació un día en que se conmemora la independencia de la Patria, en un país agitado por la revolución del エ30, exactamente el 9 de julio de 1930.
Hijo de Eduardo Bernardino Macaya y Angela Iribarren aunó sus nombres que llevó con orgullo. De raíces vascas cual árbol de Guernica anduvo en la vida: afectuoso, sincero, correcto, ético hasta el tuétano y así mansamente se durmió: calmo, íntegro, querido, respetado…
Conformó con Teresa Cattaneo su orgullo familiar y su árbol engendró cuatro hijos que le recompensaron en nietos: Eduardo Luis (como su hermano menor tan esperado y llorado); María Claudia “Cocó”, quien le ensanchó el corazón, por esta cosa de la relación padre-hija; Guillermo María, más parco, espiritualmente a su semejanza y Daniel Santos, en memoria de su abuelo vasco y el hijo de los desvelos.
La vida transcurrió sin mayores sobresaltos con placidez, absolutamente consustanciado con la dignidad y el decoro, de perfil muy bajo, hizo de ellos su sistema de vida.
Nació y creció en De la Canal, donde dio sus primeros pasos, correteando por su casa al almacén de su familia, de allí a la peluquería de Vizcay, a lo de los Laxalt, a la panadería o a la barraca…
Tuvo el privilegio de ser el primer nieto y el primer sobrino, por tanto colmado de amor y cariño anduvo las polvorientas veredas de De la Canal de las manos de todos. Así creció “Carmona” junto a los perros “Tango” y “Milonga”, escuchando el pitar de la locomotora envuelta en nubes de vapor, pleno de juegos naturales.
Conociendo desde el fondo los trabajos del campo, aprendiéndolos junto a su padre, formándose así en hombre de campo.
Pero había otro mundo lleno de signos y palabras, de ecuaciones, caligrafía y mapas que asimiló en el Colegio San José, de quien se sintió pertenecer, luego su paso por la Universidad de Rosario y la nostalgia de la lejanía.
Siempre su espíritu hacedor estuvo en los sitios donde se lo requirió. Fue Eduardito, es, un referente del hacer comercial y empresarial que transmitió a sus hijos.
La mansedumbre de los años lo encontró jugando y disfrutando, enseñando y guiando a sus nietos, permitiendo travesuras que no a los propios.
Con paso suave o al tranco ágil recorría la ciudad. Memorioso, charlaba con unos y otros con remembranzas de un Tandil ido, pero informado, actualizado, le preocupaba la actual coyuntura económica y social del país.
De carácter afable o renegado, logró un lugar destacado en la comunidad: nada más ni nada menos que el del respecto.
Su mujer, compañera inamovible y pilar fundamental de su familia sentirá un vacío pero reconfortante: tuvo durante más de 50 años a un hombre cabal; sus hijos, hijos políticos, la valoración inestimable de la humildad, del buen carácter y sus nietos el amor de quien calladamente, sin estridencias los amó.
Vaya esta despedida efímera para un hombre que sólo y simplemente fue respetado”.
URSULO TORRES
El 11 de mayo, luego de atravesar una breve dolencia, dejó de existir Ursulo Torres, dejando un dolor muy profundo en su familiares y amigos.
“Mucha tristeza nos causó, vivió una vida plena a pesar de sus años, él siempre estaba haciendo planes para el futuro, era una personita admirable, era mi papá.
Estaba casado hace 68 años con Juana E. Monsalvo, sus hijos Ester, Alicia, Jorge y Marta; sus hijos políticos Juan D. Martínez y Mirta Carballo; sus nietos Gabriela, Valeria y Guadalupe Martínez y Diego Torres; sus nietos políticos Guillermo Maggiori, Gastón Inza y Roberto Vallejos; sus bisnietos: Valentín, Martina y Regina Maggiori,
Ursula Inza, Maitena y Tobías Vallejos (f).
Hoy nos embarga un gran dolor, pero yo se papi que en donde estés nos darás toda la fuerza que necesitamos para seguir sin vos.
Cada rincón de la casa nos recuerda a ti, a mí se me hace muy difícil, pero tenemos que poner lo mejor de nosotros para poder ayudar a mamá, para que ella no decaiga.
Hace cuatro años perdí a mi nietito, es un dolor que me marcó por siempre, y yo se que vos tenías muchos años pero estabas tan bien que yo creí, que unos años más te tendríamos.
Fuiste y seguirás siendo un gran hombre y un gran padre, el mejor papá, solo me queda la satisfacción de haber estado a tu lado, hasta el último momento, en ningún momento te dejamos solo, siempre estuviste acompañado por mis hermanos y por mí.
Te quiero papi,
Siempre estarás en un rincón de mi corazón y en el de toda la familia. Ahora no tenemos un ángel, hay dos ángeles que, estén donde estén, nos cuidarán. Adiós Papá, descansa en paz, ya no sufres más”. (Tu hija Ester).
CATALINA BUSCAGLIA DE MERIGONE
Profundo pesar y tristeza causó la noticia del fallecimiento de Catalina Buscaglia de Merigone, quien fue una querida y estimada mujer que contaba con 84 años de edad.
Catalina nació en esta ciudad el 14 de marzo de 1927, pasó su infancia en el Hotel Manantial, donde llegó junto a su madre y hermana, tras la muerte de su papá. Su mamá trabajó por muchos años en ese lugar, y allí Catalina aprendió muchos secretos de la buena hotelería y conoció al amor de su vida “su Luisito”, con quien contrajo matrimonio y a quien acompañó posteriormente en todas las experiencias comerciales, principalmente de hotelería, donde aplicó todos sus conocimientos adquiridos junto a su madre.
Luego, ambos dirigieron el ya desparecido Hotel Parque, que funcionaba donde hoy está el barrio Falucho Primero, sobre avenida Bolívar; después pasaron a comandar el Hotel Manantial, donde había transcurrido su infancia, organizando actividades que dieron placer a los veraneantes, adelantándose en el turismo moderno: paseos por las sierras, cabalgatas, reuniones musicales, torneos de canasta uruguaya, etcétera.
Cuando concluyó esa etapa, el matrimonio Merigone regenteó el Hotel Plaza, más tarde el Hotel Correntoso de Villa La Angostura, y finalmente el Hotel Colonial de Bariloche.
Después retornaron a la ciudad, donde estuvieron en el Plaza Hotel, hasta que ambos se jubilaron. Lamentablemente don Luis falleció a poco de conseguirla. Pero a ムaty le quedaban dos hijos: Eduardo y Graciela, su nieto Pablo.
JUAN PABLO SILVA
A las 15 horas del pasado viernes 6 del corriente, partió hacia la eternidad Juan Pablo Silva, de tan solo 38 años de edad.
Juan Pablo dejó en el camino a sus padres Ruby y Ulises, a su esposa Rosana, a su pequeño hijo Balduino (al que no alcanzó a conocer), a su hermana Mónica, sus sobrinos y demás familiares, luego de padecer el pasado 8 de febrero un ACV del cual no pudo recuperarse.
Era hijo de un modesto hogar, nació y se crió en las inmediaciones del Club Independiente; concurrió a la Escuela Nコ 1, después fue a la Escuela Técnica “Felipe Senillosa” y por último al CENS 451, donde culminó el secundario.
Luego de realizar distintos trabajos, a principios del 2000 ingresó a las filas de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, donde revistó hasta la fecha; habiéndose granjeado de la estima y el afecto de sus camaradas por sus dotes de buen compañero, respetuoso y honrado, condiciones que le conocieron las personas que lo trataron a través de sus funciones o simplemente como amigos, muchos de los cuales lo acompañaban en sus prácticas deportivas, ya que era entusiasta participante en las maratones, como la Tandilia y la Pequeña San Silvestre, en la que participó en distintas ediciones.
“Se ha ausentado para siempre un hijo ejemplar que enorgulleció a sus progenitores, un esposo que llenó de amor a su esposa, un hermano que será recordado con un inmenso cariño y un tío inolvidable. Su espíritu estará siempre junto a sus seres amados”.
ELENA HAYDEE IBARRA DE LAMAS
Días atrás, falleció en nuestra ciudad Elena Haydee Ibarra de Lamas, dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.
Elena fue en vida una persona que supo ganarse el amor y afecto de quienes la conocieron, a través de su conducta intachable que sirvió siempre de ejemplo.
Sus seres queridos, en su memoria la recuerdan así:
Abuela: siempre estarás presente en nuestras vidas, nuestro querer por vos nunca se irá. Tuviste en vida muchas caídas pero nunca te diste por vencida y siempre saliste airosa. Tampoco dejaste que te venciera el miedo y siempre fuiste una luchadora incansable.
Te vamos a extrañar siempre, tu Familia
TERESA BEGUIRISTAIN DE ABETE
El pasado 21 de mayo dejó de existir en nuestra ciudad Teresa Beguiristain de Abete, causando un profundo dolor entre sus familiares y seres queridos.
Teresa fue hija de un hogar de vascos y vivió desde su infancia en el campo donde desarrolló a pleno su vida con entusiasmo. En dicho lugar conoció a quien fue su compañero de toda su vida, Manuel, con quien se unió fruto de un gran amor.
Le gustaba salir por el campo después de la lluvia y descubrir en la tierra arada puntas de flecha, boleadoras que las intercambiaba con sus hermanos y algún otro aficionado al tema.
También, junto a sus nietos cazaba mariposas, subía todos los inviernos a las sierras y tomaba fotos de hermosos paisajes y de su familia.
Le gustaba pintar escuchando a los Beahtles, ya cuando se retiró a la ciudad para pasar sus últimos años asistió a la escuela municipal de arte para perfeccionar su pintura, aunque lamentablemente una cruel enfermedad limitó su actividad.
Pasó sus últimos años rodeada de su familia y tenía siempre la sonrisa más linda para sus bisnietos.
Siempre estarás en nuestros corazones. Toda tu familia, con amor.
VICTOR OSCAR FERNANDEZ
A pocos días de haber cumplido 70 años, el 10 de mayo, el pasado 15 falleció en nuestra ciudad Víctor Oscar Fernández.
“Mandinga” como lo llamaban sus amigos nació en Huanguelén, provincia de Buenos Aires. Vivió en Tandil hasta los 20 años, cuando falleció su padre y el se va a Capital Federal a trabajar a la empresa de su tío materno como contratista.
Gracias a ese trabajo se dio el gusto de conocer todo el país. Según decía él, le encantaba andar arriba de la camioneta.
En los años 80 regresó con su madre a vivir a Tandil y comenzó a trabajar en el Mercado Municipal con una “pollería” en compañía de su esposa Graciela, con quién se había casado.
Posteriormente, volvió a su viejo amor, el camión y las rutas, ahora acompañado por su esposa.
Los últimos dos últimos años luchó contra una enfermedad junto a la compañía de amigos y familiares, quienes estuvieron al lado de él hasta el momento de su deceso.
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