3 de abril de 2011
BLANCA BASCOUGNET DE SAENZ
El 10 de marzo, luego de atravesar una dolosa enfermedad, se apagó la vida de Blanca Bascougnet de Sáenz. Fue una querida y apreciada mujer que contaba nos dejó a la edad de 84 años.
Nació en esta ciudad el 18 de abril de 1926, cursó sus estudios primarios en el Colegio Sagrada Familia, Escuela Nコ 1 y Escuela Normal, hasta que junto a sus padres Eduardo y Elvira se radicó en la localidad de María Ignacia (Vela).
A lo largo de su vida formó una familia que estaba conformada por cuatro hermanos varones y dos del corazón; por su condición de mayor y única mujer, fue el centro a quien todos acudían en busca del consejo oportuno.
Cuando era muy joven conoció a quien sería su compañero de vida a lo largo de 60 años: Adolfo “Fito” Sáenz, de cuya unión nacieron sus hijos; María, Marta y Adolfo, a quienes guió y educó con los mejores valores.
Con el paso del tiempo se fueron sumando a la familia, sus hijos políticos Mario y Susana; más tarde su vida se alegró con la llegada de sus seis nietos: Juan Cruz, Facundo, Nicola, Pablo, Martín y Milagros, con quienes disfrutó y fueron la luz de sus ojos, brindándoles todo lo que estaba a su alcance, al igual que sus bisnietos Juana y Joaquín.
Fue una mujer fuerte, de sólidos principios religiosos que supo transmitir a su familia y a su comunidad desarrollando su actividad de catequista por más de 40 años, colaborando en múltiples tareas parroquiales como laica comprometida.
Laboralmente se desempeñó como empleada administrativa de la Sala de Primeros Auxilios y luego en el Hospital “Enrique Larreta”, donde era querida y estimada por compañeros y superiores.
Blanca siempre estaba dispuesta para todos: hijos, nietos, bisnietos, hermanos, cuñados, sobrinos, primos, destacándose por su espíritu espontáneo, inquieto, de decisiones rápidas y de servicio para quienes la requerían, será el ejemplo a imitar por todos los que sienten su partida hacia la Casa del Padre, donde seguramente encontrará su verdadero descanso.
“Que dichos son aquellos que mueren en el Señor, porque el premio a sus trabajos en el cielo les da Dios”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de María Ignacia (Vela).
BRAIAN HUGO PENDAS
Hijo mío, naciste un primero de enero de 1995 y fuiste nuestro séptimo hijo. Tenías tan sólo 16 años cuando partiste. Acá quedamos todos: mamá Carmen, papá Hugo y tus hermanos: Matías, Daiana, Anabella, Solange, Laurita y Jonathan; tus cuñados Matías, Daniel, María, Jonathan y Marisol; tu abuela Negra; primo y tios.
También te recuerdan con mucho amor todos los amigos y compañeros que tenías, que te llamaban “el Tito Pendas”.
Como vos decías, te habías puesto las pilas para hacer las cosas bien, no sólo en la escuela sino también en tu amado club Boca de la Base y en Velense, en donde también jugabas aunque tu corazoncito estaba en Ferro.
No me olvido de nombrar a tu gran amor Cintia.
Yo sé que nos amaste a todos, como nosotros a vos (mi negro caprichoso). Algún día nos volveremos a encontrar y tu zurda de oro nos llenará de goles.
Tus soles te recordarán por siempre, tus sobrinos Tincho, Pajarote, Pochi y Fiereto como vos le decías.
Mamá Carmen.
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“Hoy estoy sentado en estos momentos solo en la mesa. La vieja se acostó porque estaba cansada, por eso estoy esperando que me haga una señal o me flete para que me vaya a dormir.
Bueno, “loquito”, vos sabes que soy de escribir poco, porque siempre me gustaba hablar las cosas. Cuando vos venías y te sentabas conmigo para hablar de fútbol hasta muy tarde.
Loco cuídate y cuídanos a todos, descansa que el domingo vas a jugar de titular como siempre.
Bueno, te dejo y que sigas paseando por ahí. Te quiero mucho, el viejo panzón y renegado como vos me decías.
Chau mi amor, el domingo nos vemos en la cancha, yo en la tribuna y vos con la 11 en la espalda como siempre.
Mi gran amor cuídate, papá Hugo”
NICANOR IGNACIO RODRIGUEZ
Cuando tenía 82 años, el 17 de marzo dejó de existir Nicanor Ignacio Rodríguez, dejando un profundo dolor y un gran vacío entre su círculo de familiares y amigos.
“Titín”, como le decían, nació en Azul el 24 de febrero de 1929 y pasó su niñez en el campo, en la zona de Gardey y La Pastora, de donde siempre recordaba las travesuras y picardías que hacía con sus hermanos.
En su juventud se casó con Dora De Haart, y tuvieron siete hijos: Alfredo, Ernesto, Eva, Daniel, Graciela, María y Estela. Por cuestiones del destino quedó viudo al nacer su última hija.
Fue un hombre de mucho coraje que supo ingeniárselas para criar a sus hijos y darles la mejor educación: la del trabajo, el amor y el sacrificio.
Durante su vida tuvo varioas satisfacciones, pero sin duda la mayores fueron la llegada de sus nietos: Pamela, Ignacio, Pablo, Huguito, Celeste y Martincito –que partió muy temprano a las manos del Señor-, Jorgelina, Belén, Naila, Jesica, Matías, Gisela, Natalia, Anahí, Javier, Marisol, Germán, Mariana, Mateo y Gianlucas.
Más aún, tuvo la dicha de conocer a sus 12 bisnietos: Jazmín, Tomás, Magalí, Gastón, Micaela, Facundo, Gonzalo, Delfina, Luz, Lucio, Morena y Luisana. Pero partió con la consternación de haber esperado hasta último momento la llegada de Jerónimo y de haber partido tan solo un día antes de su nacimiento.
Fue un gran amigo como pocos, disfrutaba mucho las veladas de truco y los bailes, las reuniones familiares y los corderos al asador. Tenía la virtud de contar chistes y cuentos para cada situación. Un ejemplo de fortaleza, supo conformar una gran familia, con defectos como todas, pero unida como pocas en los malos momentos.
“Siempre estaremos agradecidos por tu lucha para tener la familia que hoy somos. Te vamos a extrañar y recordar con una sonrisa, como a vos te hubiera gustado”.
Asimismo, sus seres queridos desean agradecer a médicos, enfermeras y mucamas del segundo y tercer piso de la Clínica Chacabuco, por la excelente atención recibida durante su internación.
EDGARDO PAOLETTA
El pasado 25 de marzo del corriente año falleció Edgardo Paoletta, quien era oriundo de nuestra ciudad y contaba con 92 años.
Edgardo nació el 2 de noviembre de 1918 en el barrio de Villa Laza y era el mayor de 10 hermanos.
En 1926 fue integrante del primer grupo de alumnos que concurrió a la escuela Nコ 22, institución que fue trasladada ese año a Albión.
A los 10 años ya trabajaba con su tío y con eso ayudaba a sus padres, dado que eran años duros y había varios hermanos.
A los 16 años comenzó con su propio reparto de leche en la ciudad hasta su incorporación a las 20 años al Ejército Argentino, en donde se desempeñó como mensajero del Haras General Lavalle.
Posteriormente trabajó en varios comercios de nuestra ciudad, hasta que en 1947 fundó la primera fábrica de lavandina, la que llamó “La Movediza” que actualmente aún existe en el mercado.
Luego, durante los primeros años de la década del 50 vendió la fábrica para ingresar a la ex firma Vizental y Cia, en donde desempeñó tareas hasta que se jubiló.
En 1942, cuando tenía 23 años, contrajo matrimonio con Rosario López (Sara) (f), quien fue su compañera de toda la vida y con quien tuvo un hijo, llamado Orlando Oscar, quien con su nuera Graciela le dio cuatro nietos: Fabián, Walter, Marina y Anabel.
Edgardo siempre fue una persona muy querida por su familia y por todos lo que lo conocieron. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal.
MANUEL PEDRO FARCY
El 25 de marzo, falleció en nuestra ciudad Manuel Pedro Farcy, un conocido y respetado hombre que contaba con 64 años de edad, dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y quienes lo conocieron.
Manuel nació en esta ciudad el 27 de marzo de 1946 e integró una gran familia junto a sus hermanos Julio, Amalia, Susana, Beatriz, Elda, María Teresita y Elena.
Desde los 17 años dedicó su actividad laboral en Casa Alessi y Manna, comenzando desde muy abajo hasta llegar a desarrollar la tarea administrativa de la empresa. Su hobby eran las excusiones de pesca, que desarrollaba asiduamente junto a sus amigos y era hincha de Boca Juniors.
Muy joven se casó con Sara Labaca y fue buen padre de sus hijos Marcos Sebastián, Luciana e Ignacio Manuel; luego se sumó a la familia su hijo político Mario Tapia y supo disfrutar del cariño de sus nietos: Milagros, Alejo, Delfina y Camila, quienes hoy lamentan profundamente su partida de este mundo y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
ALBERTO LUCIANO ROBERTI
Días atrás, dejando un profundo dolor entre sus familiares, seres queridos y amigos falleció en nuestra ciudad Alberto Luciano Roberti.
Alberto era oriundo de la ciudad de la ciudad de Ayacucho, aunque a muy temprana edad se radicó junto a sus padres en nuestra ciudad.
Fue empleado de la metalúrgica Bariffi, también trabajó en la sección encomiendas del Ferrocarril hasta 1961. Luego, su tío Antonio lo llevó a trabajar a la compañía de seguros del Grupo Juncal.
También realizó varias actividades en el club de sus amores. Ramón Santamarina.
El 26 de marzo había cumplido 54 años de casado con Sara Luján, con quien formó una familia y tuvo dos hijos: Cesar y Patricia. La vida le dio dos nietas: Luciana Roberti y Juliana Moller.
Sus seres queridos hoy lo recuerdan con mucho amor y siempre lo recordarán.
DORA DULCIA HORNE de RINALDI
Dejando un gran recuerdo entre sus seres queridos, el 22 del corriente se apagó la vida de Dora Dulcia Horne de Rinaldi, una querida mujer que contaba con 79 años de edad.
Su familia hoy la recuerda con un profundo amor: “Dori: ser que sabía brindar la palabra que cobijaba el alma de quien la recibía, regalaba el silencio adecuado a quien sabía escuchar, el abrazo silencioso y mullido de amor, con sus brazos adelgazados pero llenos de energía interior.
Plena de sabiduría simple de la vida, dedicada a sus dos seres más amados: Marcela y Fabián, a sus queridos nietos, multiplicaba su amor a todo ser que la necesitaba.
Ella sabía de la necesidad del otro sin que el otro se lo dijera, era el Papá Noel invisible de muchas almas desconocidas y mamá adoptiva de otras que sin permiso tomaba prestado un pedacito de su ser.
Intuitiva, sigilosa y prudente llegaba siempre con el consejo adecuado.
Ella decía: “no me cuesta dar” y en verdad era un manantial sin fin, envuelta de palabras, versos, frases, cuentos, colores, libros, cuadros, recuerdos y amores, se fue y nos dejó llenos de su ser.
Hoy la despedimos, agradecemos a la vida haber aprendido tanto de ella, por eso le damos la bienvenida a su alma que siempre reposará en un rinconcito de cada uno de nosotros”.
Dedicatoria:
“Fuiste un ser de luz, íntegro, compasivo, simple y amoroso. Honraste con tu presencia a todos quienes tuvimos la suerte de cruzarnos en tu camino.
Suave y amorosamente habitaste y habitarás por siempre en nosotros 。Te amamos!”. Los tuyos.
JOSE ANTONIO MONTERO
Días atrás, José Antonio Montero falleció cuando se encontraba visitando a un par amigos en la localidad de Santa Rosa. Todo fue muy repentino y eso hizo que hoy tus seres queridos y quienes te conocieron te extrañen y lloren tu presencia.
Tu esposa Luisa y tus hijos Antonio y María, te recordarán eternamente porque les enseñaste a manejarse en esta vida y que la verdadera felicidad se da cuando uno anda por derecha, “como te manejaste vos todos los días de tu vida”.
Formaste la familia ideal que hoy te recuerda, lamentablemente no pudiste ver a tu querida ciudad por última vez. Hoy tus seres querido y amigos, te siguen extrañando porque faltó el abrazo de despedida. Será por eso que seguramente en donde estés nos estarán diciendo “hasta cualquier momento”. Por eso, con tus seres queridos en el futuro te volverás a juntar y se repetirán todos esos momentos de alegría que pasaron juntos. Tu familia.
JORGE ITALO TRIPODI
El 21 de marzo falleció en nuestra ciudad Jorge Italo Tripodi, quien fue un querido y respetado hombre que contaba con 73 años de edad.
Sus seres querido, indicaron: “El flaco” Tripodi vivió sus últimos años junto a su hija Claudia, a la que cuidó y protegió hasta el último día; y que también tenía a su yerno Juan; a sus cinco nietos y tres bisnietos, que siempre lo llevarán en su corazón.
“También, hasta el último día te acordabas de tu mamá, tan buena como vos y a mi madre que ahora están a tu lado. Todos los días se acordaba de sus hermanos, sobrinos y cosechaste muchas amistades de trabajo, como Fedalto, Rubiales y Pagnacco; junto a las amistades que conservabas de toda la vida y que compartían anécdotas y días de pesca.
Bueno Papá, gracias por compartir tantos momentos, que nunca olvidaré y que siempre llevaré en mi corazón. 。Te quiero y te voy a querer siempre!”. Tu hija Claudia.
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