23 de enero de 2011
OLGA MARTINEZ DE CEIDE
Tras soportar una larga enfermedad, el 7 de enero falleció en nuestra ciudad, Olga Martínez de Ceide, una querida y apreciada mujer que contaba con 88 años de edad.
Olga nació en Tandil el 17 de febrero de 1922, era hija de inmigrantes españoles que se dedicaron a la agricultura en campos de Fulton.
Después se trasladó a esta ciudad, donde trabajó como comerciante, siendo propietaria de la tradicional “Despensa Moreno”, ubicada en calle Moreno, entre Pinto y San Martín, durante treinta años.
En 1957 contrajo matrimonio con Daniel Antonio Ceide, de cuya unión nació su único hijo: Roberto Daniel, quien con el paso del tiempo la convirtió en abuela, alegrándola con la llegada de su nieta Ayelén, pasando sus últimos días en compañía de sus seres más queridos. Olga, descansa en paz, te llevaremos eternamente en nuestro corazón!
DOCTOR RAUL AUGUSTO CLAIR
Días atrás el doctor Raúl Augusto Clair, dejó de existir dejando un profundo dolor entre sus seres queridos, familiares, sus pacientes y todos sus conocidos.
“El doctor Clair”, o “El Gordo”, nació el 7 de julio de 1941 en Allen, provincia de Río Negro. Toda su infancia y su adolescencia la vivió en Neuquén junto a sus padres Raúl y Rosa y su hermana Isabelita, que impregnaron su vida de momentos felices que nunca olvidó.
El quinto año del secundario lo realizó en el Colegio San José de la ciudad de Buenos Aires, en 1958, en el centenario de esa institución. A los 50 años de su egreso se reunió con quienes fueron sus compañeros nuevamente viviendo un momento inolvidable.
En 1959 cuando nos conocimos en la facultad de Medicina comenzó nuestra amistad, que más tarde evolucionó a una relación que ha perdurado a lo largo de todos estos años y fruto de eso son cuatro hijos varones, luego dos nueras y cuatro nietos que iluminaron tu vida.
Durante sus años de estudios universitarios trabajó como técnico de hemoterapia en La Plata y con su espíritu curioso e inquieto estudió las mejores formas de organizar bancos de sangre, experiencias que concretó en nuestra ciudad desde 1977, en el Hospital Ramón Santamarina en donde llegó a ocupar el caro de director y en la Clínica Chacabuco como jefe del servicio de Hemoterapia y Hemodinamia.
En el banco de sangre se respira una atmósfera de amistad verdadera con personal donde el afecto y la eficiencia compiten con la máxima expresión. Su desaparición tan abrupta ha sido un duro golpe para todos sus integrantes.
Su versatilidad hizo que tuviera su lugar en otro círculos, particularmente relacionado con más amigos en reuniones fijas semanales.
En un principio los sábados en el restaurante Don José los sábados a la hora del almuerzo, momentos que han quedado en la memoria de sus participantes.
Actualmente los viernes a la noche, con otro grupo de amigos.
Fue parte de la peña del “Pato” Napolitano, de los encuentros anuales de los motoqueros, de sus exposiciones de automóviles antiguos y modernos, como así también de muchas cosas más.
En sus primeros años en Tandil, se formó un grupo de médicos muy activos en donde se realizaron olimpíadas médicas, fiestas inolvidables las del Día del Médico, donde interpretó papeles varios que todos compartimos recordando con alegría: el cura, el niño, la cigüeña, la enfermera y el hombre del brazo roto, entre otros.
Con varios colegas y amigos fue el creador de los Consultorios Privados del Sol.
Muchos pacientes se acercaron a manifestar su cariño y agradecimiento: “Adonde vamos ahora?” me decían “el doctor Cair” o “El Gordo” solucionada los casos más difíciles.
Formó parte del equipo que aportó propuestas de gobierno de Salud en la primera postulación del actual intendente.
En la Universidad de Adultos Mayores estaba iniciando el camino hacía la tecnología que a muchos de la década del 40 nos resulta un camino difícil.
El 13 de noviembre, un hermoso día de primavera, cuando el Indio Solari visitaba Tandil, salió a pasear en su moto como muchas veces hacía y en el Parque Independencia cayó de su rodado. Nunca supimos por qué; y él no recordaba ese momento.
Recibió el apoyo en estos dos meses de su familia y amigos que formaron parte de su vida afectiva.
Comenzó un último período del que se destacó la calidez humana con la que fue asistido por el personal de Terapia Intensiva y de la doctora Mariel Louge.
Nos dejo el domingo 16 al mediodía...
Y Raúl diría como poeta: “Vida nada me debes, vida estamos en Paz”
LEONILDA RENE MORSELLA
Días atrás, falleció en nuestra ciudad Leonilda Rene Morsella dejando un profundo dolor entre sus seres queridos.
Leonilda nació el 14 de julio de la ciudad de Dolores en 1920. Hija de inmigrantes, comerciantes e hija menor de 8 hermanos.
Curso estudios primarios y secundarios y a los 22 años se casó con Duilio Algañaraz con quien se fue a vivir a Mar del Plata y formaron una familia compuesta por tres hijos: Carlos, Jorge y Mónica.
Se desenvolvió en el ramo peluquería durante 35 años y al jubilarse y quedar viuda a las 60 años, estableció su residencia en Las Termas de Río Hondo en invierno y Mar del Plata en verano.
Durante 25 años, al ver que estaba algo mayor y al cumplir 85 años, su hija decide traerla para que pase sus últimos años en Tandil.
A los 90 años, rodeada de sus hijos y nietos de Tandil: Matías, Emanuel y Rocía; culminó su vida.
Toda su familia le dice: Abu, gracias por vivir con tanta energía y fortaleza. Ese es el legado que
nos ha dejado.
AGRADECIMIENTO
Leonilda y toda su familia agradece al segundo piso del hospital Ramón Santamarina por la dedicación, tato médicos, mucamas y enfermeros.
FRANCISCO URIA
Francisco Uria nació el 24 de julio de 1925 en Adolfo Gonzáles Chaves, hijo de padres inmigrantes y se crió junto a sus hermanos en el campo.
Contrajo matrimonio con Beatriz Lucía Pineda, con quien formó una gran familia conformada además por 4 hijos: Francisco Miguel (f), María Luján, Mónica Beatriz y Francisco Julio.
Trabajó toda su vida en el campo, en tareas agrícolas a la vez que educaba a sus hijos.
En 1982 se vino con su familia a Tandil aunque siguió trabajando en el campo, como parquero. Si bien por la edad se jubiló, siguió trabajando junto a su patrón Raúl Arana.
Sus hijos le dieron 17 nietos y 4 bisnietos, los cuales siempre compartieron reuniones ya que era muy familiero y le gustaba estar rodeado de sus seres queridos. Además, cuando alguien precisaba algo siempre contaba con él.
Siempre estaba pendiente de todos, especialmente de que no le faltara nada a su compañera se toda su vida “Beatriz”.
Te recordaremos, siempre estarás en nuestro corazones. Tu Familia
Dedicatoria: Abuelito “Paco”, se nos va a hacer muy difícil ir a tu casa y no contar con tu presencia, siempre haciéndonos sentir cómodos brindando tu atención, ofreciendo mate, café, facturas, etc ... Dandole a los más chiquitos plata para caramelos o sus heladitos.
Recordamos tus regalitos de cumpleaños, contando anécdotas de tus viejos tiempos.
Te recordaremos por siempre y te tendremos en nuestros corazones. ?Te queremos mucgho!. Tus nietos y bisnietos
CARLOS ANTONO LABRIOLA
(8 DE ENERO DE 1921-16 DE ENERO DE 2011)
El abuelo fue un ser que marcó vidas. Comenzando su vida en 1921 hijo de un italiano llamado Carmelo Antonio Labriola y una tandilense María Russo.
En aquellos comienzos de vida empezaron los desafíos y cuando sólo tenía dos años de vida se quedó sin su mamá, sus hermanas Ofelia y Filomena fueron asiladas y él junto a su hermano. Adolfo fueron llevados a un orfanato de curas donde lo cuidaron y las anécdotas quedaron marcadas en nuestra vida; cómo la visión de la primer Radio... Un aparato desde el cual se escuchaban palabras y hasta música...ese artefacto marcaba el comienzo de la tecnología con un hito que llegaría al recordar por el resto de su vida al ser ya mayor y prender la radio cada mañana en su casa, aferrado a las noticias y las necrológicas...para no faltar al funeral de sus amigos y conocidos que no eran pocos luego transitar en infinidad de situaciones por esta hermosa ciudad.
Tiempo después su padre Carmelo contrae nuevamente matrimonio y los lleva a vivir con él en una quinta cerca del “Manantial de los Amores” dónde grandes sacrificios implicaban la labor en el cultivo y los huertos, allí nacieron otros tres hermanos, Miguel, Daniel e Isabel.
Ya siendo adolescente junto a su hermano Adolfo emprendieron una vida nueva llena de emociones y anécdotas, su independencia que no sería fácil, el servicio militar, sus primeros amores, sus trabajos y la rotación por la zona en diferentes pueblos a fin de conseguir trabajo y... así entre esfuerzo y amores llegaron los hijos, nacidos de variadas circunstancias, amores, de quienes descendieron sus hijos políticos, los nietos, nietos políticos y bisnietos...por ahora.
El abuelo cambió vidas y su tránsito por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días no fue menor y hasta contribuyó trabajando en la construcción de las paredes de la capilla ubicada en la avenida Avellaneda y un sinfin de personas a las cuales quiso y ayudó.
Recordamos al abuelo con un sin fin de historias maravillosas, graciosas, difíciles, apasionantes, dolorosas, con penas y otras llenas de algarabía, y sobre todo de esfuerzo y amor...
El abuelo no sólo marcó momentos en nuestra vida, sus enseñanzas e influencia marcarán generaciones....
Los que estamos hoy, Tu hijo Juan Carlos Labriola, tus hijos políticos, Carmela Soler de Labriola y Alberto Soler, Hugo Díaz; su hermana, Isabel Labriola; sus nietos Fabio, Anabellla, Lucas, Belén, Blas, Gabriela, Celeste, David, Miguel Y María Inés; tus nietos políticos Franco y Soledad, tus bisnietos, Micaela, Gian Franco, Bruno, Tomás y Juliana.
Te amamos, recordamos y extrañamos.
Hasta siempre Abuelo Carlitos!
MARIA TERESA BILBAO
Cuando tenía 60 años, el 4 de enero dejó de existir María Teresa Bilbao, una mujer querida y amada por todos aquellos que la conocieron.
Mary, como le llamaban sus allegados, nació en Rauch el 26 de octubre de 1950 y allí pasó su infancia y juventud, trabajando como empleada doméstica y dedicándose al cuidado de su madre. Tuvo un sólo hijo, Oscar Bilbao que fue el destinatario de todos sus esfuerzos y sueños. Junto a él, mas tarde se mudó a Tandil y en ese tiempo conoció a su actual pareja Raúl Molina.
Su hijo contrajo matrimonio con Carla, de donde nacieron dos nietos maravillosos: Gabriel e Iris, que fueron la razón de su vida y con los cuales disfrutaba compartiendo juegos, travesuras y días de campo. A ellos se unían sus nietos del corazón Matías y Fabrizio.
La enfermedad cercenó sus planes de festejar la Navidad con juegos artificiales y pergeñando diversiones con sus nietos. Su partida es profundamente lamentada por sus familiares, que la recordaran por siempre con mucho amor.
Sus restos fueron inhumados en el Cementerio Municipal de Rauch.
MARCELINA TERESA CARRILLO
Cuando tenía 94 años, el 16 de enero dejó de existir en nuestra ciudad Marcelina Teresa Carrillo. Si bien no tuvo muchos familiares, hoy sus seres queridos y quienes la conocieron la recuerdan con mucho dolor, por lo importante que fue Marcelina para todos ellos.
Nació en nuestra ciudad y durante gran parte de su infancia, adolescencia y juventud la pasó correteando y ayudando a sus tíos y primos en la reconocida pizzería Carrillo, que estaba ubicada frente al Sanatorio Tandil.
Dedicó su vida a su casa y al pasar momentos agradables con sus seres queridos. Tenía como hobby cuidar las plantar, a su quinta y hacer tareas domésticas.
Hace algunos años tuvo una enfermedad que la obligó trasladarse al hogar modelo Los Girasoles, en donde fue “muy bien atendida” por todas, lo que hizo que sus últimos años los pasara en paz y en cuidado de gente que la quería.
A pesar que no tenía familiares, quienes estuvieron con ella hasta su último minuto hoy la recuerdan con enorme alegría y le agradecen cada una de las enseñanzas dejadas y le desean que descanse en Paz
SERGIO EDUARDO RIVAROLA
Días atrás, dejó de existir Sergio Eduardo Rivarola, una persona amada y querida por todo aquel que lo llegó a conocer.
Sergio, nació en Federal (Entre Rios) el 17 de mayo de 1939 y tiempo después deóo dicha localidad para radicarse en Tandil, en donde conoció a María Alicia Iborra con quien formó una gran familia, conformada además por 7 hijos. La vida los golpeó muy fuerte ya que a los 23 años uno de ellos, Pedro Ernesto, dejó de existir.
Fue un hombre que dedicó su vida al trabajo para poder cumplir todos sus objetivos y dejarnos una conducta intachable.
“Sus seres queridos, familiares y amigos, sufrimos su partida pero también sabemos que en donde estés tendrás la paz eterna. Fuiste padre, abuelo, bisabuelo, hermano y amigo. Supiste ganarte el cariño de todos los que te conocieron”.
Con ese gesto tan cordial y simple que te caracterizaba, como eras vos. Te llevaremos siempre en el corazón. Tus hijos y seres queridos.
DOMINGA TOLLETTI DE FERNANDEZ
Días atrás dejó de existir en nuestra ciudad Dominga Tolletti de Fernández, causando un profundo dolor entre todos sus seres queridos.
Dominga, nació el 16 de noviembre de 1926 en Puerto Borghi, Santa Fe y en dicha localidad pasó los primeros años de su vida.
Se casó con Raúl Fernández (f), quien fue suboficial Mayor del Ejército Argentino. Por esas cosas de la vida, a su esposo el dieron el pase a nuestra ciudad allá por 1958 y desde entonces se radicó de manera definitiva en nuestra ciudad.
Tuvo dos hijos: Susana y Raúl quienes le dieron seis nietos: Estela Fernández, Ignacio Fernández, Matías Fernández, Santiago Fuse, Leandro Fuse y Victoria Fuse.
Fue un ama de casa que se ganó el respeto de todos y su vida la dedicó para cuidar a su marido, hijos y nietos. De todas formas, siempre se hacía un espacio para hacer uno de las cosas que más le gustaba, como la pintura. Precisamente, para perfeccionar dicho hobby tomó clases durante algunos años en la Escuela de Arte Visuales en donde perfeccionó su técnica.
Hoy sus familiares, seres queridos y todas las personas que la conocieron la recuerdan con profundo dolor y amor, pero siempre le estarán agradecidos por cada uno de los momentos que les permitió compartir, con sus enseñanzas, al lado de ella.
NORA ELIZABETH ALEN
El 12 de enero, falleció en nuestra ciudad Nora Elizabeth Alen, causando profundo dolor entre sus seres queridos.
Nora nació el 3 de enero de 1962 y la gran parte de su vida transcurrió en el barrio Atepam, en donde formó una familia y crió a sus hijos. Por esas cosas del destino, hace algunos años se enfermó y debió ser trasladada a un Hogar, en donde siguió cultivando amigos y seres queridos.
Hija de Héctor Alen y Delia Monje, se dedicó a su hogar, de donde nacieron dos hijos: Hernán y Luciano.
Todos sus seres queridos y quienes la conocieron hoy lamentan su partida con una sensación ambigua, la del dolor por no tenerla más al lado, pero la de la tranquilidad de saber que estará en Paz rodeada de mucho afecto.
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