24 de enero de 2011
Hay algo en el partido de ayer, que va más allá de un resultado futbolístico; es un triunfo personal en lo que lo grupal ha tenido mucho que ver.
Porque, que Juan Manuel Ijurco haya estado en el banco de los suplentes como el número 12 del equipo, es algo que festeja todo el ambiente futbolístico de la ciudad y más aún los simpatizantes de Santamarina.
El año pasado “El Mono” debió correrse de abajo de los tres palos para darle pelea a una enfermedad que lo tuvo marginado de las canchas por un tiempo.
Pero, la misma garra con la que se tira y se levanta para agarrar cada pelota cuando juega; fue la que lo llevo a superar el duro transe que hoy es un recuerdo.
El partido terminó, y al rato Ijurco salió del vestuario, y con lo primero que se encontró fue con el abrazo de sus dos hijos, fue la gran victoria de la noche.
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