11 de septiembre de 2011
Por Guillermo Liggerini
La semana comunal transitó al compás de la puja salarial que los empleados de la salud municipal impusieron en la agenda política, con la renovada lucha intestina dentro de las filas sindicales que dificulta unificar una demanda para una respuesta concreta del Ejecutivo.
Por lo demás, especulaciones sobre los alcances de la investigación penal propiciada por los ediles del arco opositor tras los dichos del delegado de Desarrollo Social. Mientras la oposición amaga con ampliar la presentación a partir de contar con presuntos nuevos elementos que hacen a las también presuntas anomalías, desde el Ejecutivo se confía en que los dichos del delegado no conllevan a acciones irregulares y, a partir de allí, mientras encaminan el sumario administrativo preparan lo que será la contraofensiva, seguros que nada se probará y se tendrá que responder por lo que podría configurar una falsa denuncia.
Ambas posturas hasta aquí parecieran exageradas. Sólo las conclusiones que arribe el fiscal interviniente podrá dilucidar el entuerto, lo demás, como se dijo, meras especulaciones y valorización de una presunta prueba.
Sí el lunghismo debiera aceptar que la oposición se haga eco -con la responsabilidad del caso- y busque información y confirmaciones de las actuaciones. Entre sus roles está el de contralor para un Ejecutivo que ostenta ser una gestión transparente pero se fastidia cuando lo quieren controlar.
Ya en tren de lo meramente político, al menos debieran tener memoria y reconocer cuánto se aprovecharon del informe de la Sigen sobre la Unicen para defenestrar, a través de sus mercenarios comunicadores afines, que, claro está, nunca reprodujeron lo que finalmente resultaron las conclusiones de dicha auditoría. El propósito era descuartizar al hasta allí virtual contrincante y hoy candidato Néstor Auza.
Salvando las distancias, lo que se podría detectar en Desarrollo Social podría tener que ver con esas cuestiones que hacen a una gestión que, precisamente por su necesidad de ejecutar obvia determinados protocolos de control.
Independientemente del resultado judicial, igual el lunghismo se las ingeniará para responder. Si al final del camino la causa se archiva por falta de méritos, no se escatimará en acciones y reacciones para con lo que montaron la pesquisa. De tener que soportar un resultado adverso, la responsabilidad recaerá en algún soldado que, en definitiva apenas “se equivocó”.
Así se excusó cuando el ferviente lunghista (actualmente trabaja en la campaña electoral) y ex director del Cementerio, Carlos Balbín aceptara su responsabilidad penal -vía juicio abreviado-.
Para más datos, el propio jefe comunal, Miguel Lunghi, confió a quien escribe que de ganar en octubre es más que probable que Balbín regrese a las filas del gabinete. Cabe consignar que para esa fecha la pena ya sería cumplida (condena en suspenso e inhabilitación para ejercer cargos públicos ya cumplida).
RECLAMO
Para con la demanda de recomposición salarial, por éstas horas el Ejecutivo hará su contrapropuesta a la demanda expuesta por sectores varios. Por un lado el Sindicato, en tanto un grupo de trabajadores de salud autonvocados iban por las suyas (su suerte está en duda) y la Cicop por lo suyo.
Todos reconocen las mejoras salariales que se han ganado, incluso más de lo que ocurre en otros distritos del territorio bonaerense, pero también se alude a la necesidad de fondo de plantear una mejora a largo plazo que se acomode a las verdaderas necesidades que hoy mantiene el trabajador municipal, entre ellos, los que integran la estructura sanitaria.
El Ejecutivo hasta aquí vino cubriendo parches en medida que surgieron los planteos, dejando en evidencia el desfazaje de haberes entre la guardia y el resto, por ejemplo. Allí radicará la primera respuesta, difícilmente se logre avanzar más allá considerando que se está transitando el último tramo del año con el aditamento de ser un año electoral. Difícilmente se pueda pautar un compromiso más allá de diciembre cuando el resultado electoral aún no definió quien seguirá al frente de la comuna, por más que una buena parte lo suponga.
CAMPAÑA
Por lo demás que hizo a la arena política, sólo la incógnita del justicialismo a la hora de cuándo y cómo arrancará la campaña electoral que pretende cambiar el escenario categórico que dejó las primarias. Encima, sigue ganando fastidio al observar cómo Lunghi se regodea con encuentros institucionales con el gobernador Daniel Scioli, que no hace más que reeditar señales de una notable convivencia que flaco favor le hacen al peronismo que pretende instalar la idea que ser del mismo palo tiene sus ventajas.
También el pediatra se ganó cierto protagonismo colateral en los medios capitalinos a la hora de analizar la estrategia de muchos candidatos radicales frente a la débil candidatura presidencial que deben soportar en la lista.
Se habla lisa y llanamente de radicales que no quieren siquiera una foto con Alfonsín de aquí a octubre y que van por sus propios intereses que hacen a sus localidades.
Lo que el lunghismo supo definir como “alambrar Tandil”, ahora son varios más los radicales que van por la misma estrategia de campaña y Tandil, para aquellos medios, también a sido punta de lanza.
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