23 de octubre de 2011

Locales

Locales. Palpitar comunal: La influencia de la tijera, la vedette de las urnas

Por Guillermo Liggerini


Llegó el día, finalmente. Para los ciudadanos y mucho más para los candidatos que debieron afrontar la atípica campaña electoral que marcará un antes y después a la hora de diseñar los días proselitistas frente a esta nueva experiencia que resultaron las primarias y sus consecuencias.

Mientras que para el vecino tal vez resultó casi inadvertida la campaña, habida cuenta del escaso, sino nulo debate de los candidatos y las prioridades que la coyuntura deparó, factiblemente los protagonistas llegaron al fin de semana con el último esfuerzo, porque para ellos, en verdad, fue una larga muy larga y con la pesada mochila de saber que hay un resultado casi cantado.

Semanas antes de las primarias ya las fuerzas dieron los primeros pasos para protagonizar aquella primera elección como si se tratara de una general y así quedó plasmado tanto en la participación como en el resultado en las urnas. Así, frente a las diferencias marcadas, las estrategias debieron ser revisadas, especialmente de aquellos que ostentaron ser alternativa al poder reinante.

Sin ánimo en perturbar la veda, bien puede describirse el escenario que dejó las primarias y que difícilmente cambie hoy. Dependerá del resultado que la oposición obtenga frente a esas nuevas estrategias departidas durante los últimos meses.

La fotografía está nítida. Mientras el radicalismo nuevamente apostó al perfil vecinalista fundado en el fuerte liderazgo del intendente y el renovado ancla que resulta las candidaturas más allá de las sierras, el justicialismo pone sus fichas precisamente en lo contrario. Fundamentalmente en los votos que sume Cristina y que el efecto “tijera” no redunde en la crueldad que en los últimos ocho años castigó.

En el último tramo proselitista, la estrategia justicialista fue achacar sobre esa necesidad de apelar a la lista completa y peronizar la campaña, con el desafío que aquellos votos de la interna se sumen automáticamente y así aspirar a achicar las diferencias que las primarias evidenció.

Los expertos en las lecturas de electorales redundan en especular que todo, entonces, dependerá de lo que la lista tire para arriba o para abajo. Léase, cuanto arrastrará la presidenta hacia arriba a los candidatos locales, y cuánto empuja el intendente Lunghi hacia abajo, incluso beneficiando al propio Alfonsín en la ciudad.

De allí no sólo estará en juego si el oficialismo radical vernáculo retiene la intendencia, sino también cuántas bancas en el deliberativo y en el Consejo Escolar. Para más datos, la UCR pone en juego siete bancas, un número más que representativo a la hora de mantener la mayoría legislativa.
El resto de las fuerzas, por su lado, con el desafío de romper la polarización. Ser los terceros en discordia, superar la magra perfomance de las primarias, superar al voto en blanco y juntar los sufragios necesarios para ingresar al HCD.

Claramente los candidatos de estas fuerzas políticas, con un trabajo denodado y artesanal frente al aparato de las fuerzas mayoritarias, replicó lo que también se enarboló desde la oposición nacional. Asumiendo un triunfo del oficialismo, plantear la discusión, el debate, como si se tratase de un comicio legislativo.

Bajo esa fotografía se arriba al cuarto oscuro hoy. Los tandilenses tendrán la experiencia de reeditar la sana costumbre de votar sus representantes, que no es poco en una democracia que con este tipo de procesos sigue madurando, con el desafío de mejorar las respuestas a las necesidades básicas de los representados que aún persisten.

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