25 de agosto de 2011
Instalado ya en el puesto 304 del ranking mundial, Nicolás Pastor ha concretado un gran despegue.
Los números son más que elocuentes y no hacen otra cosa reflejar que también ha dado un salto de calidad. En confianza, en carácter, mentalidad y en el nivel de juego. Son cosas, todas, que inexorablemente van de la mano.
En la primera semana de septiembre, se cumplirá un año que el tandilense conseguía su primer arribo a una final internacional, cuando situado en el puesto 901 del ranking ATP, trepaba hasta la definición del Future de Guayaquil, Ecuador.
Desde entonces -más allá de ciertos altibajos lógicos- todo fue cambiando. Terminó 2010 con presencia en otras dos finales (La Rioja y Talca, Chile).
Ya largó el año con mejores expectativas, estando en el escalón 534.
Hubo dos nuevas finales de Future y fundamentalmente la notable producción de la semana pasada en Italia, llegando a protagonizar el partido por el título en el Challenger de Cordenons, lo que le posibilitó crecer como jugador y en el ranking que lo ubica hoy 304, es decir mejorando 230 lugares en relación a cómo largó 2011.
No pudo ser en Manerbio, pero hay algo que no tiene discusión. El techo de Pastor está lejos aún y permite la ilusión de un progreso constante. Ya lo está concretando y seguramente habrá más alegrías que sinsabores en esta que es una carrera de aprendizaje constante.
24 a 14 es la marca en lo que va de la temporada, un saldo más que alentador.
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