12 de agosto de 2011

Locales

Locales. Platería Pampa

Es creencia popular, el considerar que el poblador primitivo de nuestras pampas, el aborigen, indio, poblador de la llanura, originario o como se lo quiera denominar, era un ser absolutamente desprovisto de condiciones capaces de hacerlo integrar a los grupos llamados “civilizados” que invadieron sus territorios allá por el año 1500.
Nada más lejos de la verdad, puesto que estas razas autóctonas, practicaban muchos tipos de artesanías en tejidos, alfarería, curtido de las pieles que utilizaban para sus vestidos y viviendas, arte que se extendería luego a la confección de prendas de soga para sus caballos al llegar estos con los españoles y la platería que les llegaba desde el Cuzco (Alto Perú).
Así como se convirtieron en verdaderos maestros en la doma de un caballo, que sin darle un azote, quedaba luego del primer día de amansamiento “rienda arriba junto al toldo” como dice José Hernández en el “Martin Fierro”, también lo fueron en el arte de la platería.
Si, aunque parezca mentira, ya Lucio V. Mansilla en su libro “Una Excursión a los Indios Ranqueles” describe con lujo de detalles al cacique Ramón y su taller de platería y como este le encarga al mencionado Mansilla materiales y sobre todo herramientas, para poder confeccionar él todo tipo de piezas de ornamento para caciques, capitanejos y las esposas de ellos.
Estribos, cabezadas, espuelas, cuchillos, mates, rastras, collares y vinchas (traripel y trarilonkos en lengua pampa) todas prendas que marcaban una preferencia, notable por lucir estas piezas que daban a su poseedor un prestigio que lo diferenciaba de los demás, hoy la mayoría de estas piezas por el triste destino que sufrieron los originarios a manos de la “civilización” están en manos de coleccionistas particulares, museos o fueron fundidas para convertirlas en moneda corriente en alguna transacción que de seguro no favoreció a su poseedor legitimo.
El arte de la platería introducida por los araucanos (ya existía en nuestro país un tipo de platería local o pampa) comenzó allá por el 1800 cuando bajan desde la cordillera las tribus de origen chileno que influyen notablemente en las culturas locales, tal es así que se adopta el idioma mapuche y sus formas de alfarería y tejidos, esto hace que la demanda de materiales preciosos para la confección de piezas aumente y se utilicen los productos de robos y saqueos de los malones como monedas, piezas de platería civil o religiosa, tomando sin duda el estilo del arte peruano o boliviano.
Cuando el indio aprendió el sistema de separar la plata del mineral por medio del fuego, elaboraban las piezas en crisoles colocados dentro de un brasero, como se hacía en el Perú. Luego las láminas o piezas salidas de moldes de arcilla o arena se pulían a lima o lija y se unía para formar la pieza conformadas a cincel o martillo. Estas obras realizadas sirvieron por mucho tiempo como bien de cambio para obtener tal o cual elemento faltante, como si fueran moneda corriente. Para el araucano constituían las piezas de colección de plata un verdadero capital que definía como dije antes la condición económica de su poseedor (igual que hoy).
Los adornos primitivos de los indios de Chile crean las “llancas”, pequeñas piedras agujereadas de color verdoso azulado, que se ensartaban para formar collares o pulseras, estas “llancas” fueron reemplazadas con el tiempo con adornos de plata, que como dije antes se obtenían de los plateros que los confeccionaban con material que era producto del pillaje realizado en los malones. Los araucanos fueron verdaderos artistas en la confección de piezas y adornos, agregando detalles típicos como ser figuras de aves y animales, aunque no poseían los mapuches (aucas –araucanos) aptitudes para el tallado, por eso, es de observar, en los trabajos originales antiguos, toscas figuras representadas, marcando una notoria diferencia con los trabajos realizados por los indios de nuestras pampas, de mucha mejor factura en variedad y terminación resabio sin duda alguna de la influencia Peruano-Boliviana y el arte Aymará.
La platería de la pampa corresponde al estilo denominado de la “llanura” muy influenciado también por el arte español en sus arabescos y elegancia que copiaban modelos clásicos extraños a la Pampa. Seria por demás extenso explicar aquí la diversidad de motivos y representaciones en las piezas de plata elaboradas por los pampas, las razas oriundas de nuestro país como los Ranqueles, Huiliches, Puelches, Tehuelches, Picunches y tantas otras, dejaron, verdaderas obras de arte, que hoy son admiradas en las vitrinas o reproducidas por nuestros plateros de hoy para jerarquizar algún recado de lujo, ambientándolo para la época que se quiere representar, aunque también se puede observar algún “llankatu” (collar) de plata colgado del cuello de alguna mujer originaria en alguna festividad de las tantas que se realizan hasta el día de hoy en sus respectivos asentamientos, como digno ornamento de su categoría y respeto por las viejas costumbres.
En la ilustración que acompaña la nota vemos una soberbia cabezada de origen Ranquel, con fiador de plata y eslabones calados y enhebrados, freno de candado con copas de plata batida, cincelada y burilada, las riendas son de pasadores largos y bombas.
Bueno amigos espero les haya gustado la nota, les mando un saludo y hasta la próxima. rincóntradicionalista@hotmail.com

Comentarios

0

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Cargando comentarios...

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | La Voz de Tandil | Av. del Valle 1220 - Tandil