7 de noviembre de 2026
El papa León XIV pronunció una homilía en Paysandú en la que tomó tres elementos característicos de la región -el puente internacional General Artigas, los palmares y el mate- para reflexionar sobre la fe, la comunidad y la misión de transmitir los valores cristianos a las futuras generaciones.
Durante su mensaje, el pontífice vinculó esos símbolos con la identidad uruguaya y planteó la importancia de construir vínculos, fortalecer la formación cristiana y mantener viva la fe.
El primero de los símbolos elegidos fue el puente
internacional General Artigas, que une Paysandú con la ciudad argentina de
Colón a través del río Uruguay. León XIV señaló que un puente representa
"apertura, comunicación, intercambio" y sostuvo que todos están
llamados a ser constructores de puentes, estrechar lazos y transmitir la
alegría de la fe, como lo hizo el beato Jacinto Vera.
Sin embargo, advirtió que para cumplir esa función un
puente necesita buenos cimientos que le permitan resistir las corrientes y las
tormentas. A partir de esa imagen, destacó la importancia de una sólida
formación cristiana para que los creyentes puedan "dar razones de nuestra
fe a todo el que nos lo pida" y no dejarse arrastrar por doctrinas
extrañas.
Antes había mencionado al beato uruguayo Jacinto Vera, el
"obispo gaucho" a quien le tocó vivir el asedio de Paysandú, ocasión en la que
fue capaz de "llamar al abrazo" y a la compasión.
El segundo símbolo fueron los palmares, característicos
de nuestro país. El papa recordó un pasaje del libro de los Salmos que señala
que el justo florecerá como una palmera y describió las características de ese
árbol: su resistencia al viento, sus raíces profundas, su crecimiento hacia la
luz y su capacidad de producir frutos.
Para León XIV, esa imagen representa la necesidad de
arraigarse en Cristo para dar buenos frutos. También hizo hincapié en que las
palmeras de la región no crecen aisladas, sino que forman palmares, una
característica que vinculó con la dimensión comunitaria de la Iglesia.
"Así también la Iglesia es una comunidad de hermanos
que hunde sus raíces y bebe de un manantial común: la palabra de Dios, los sacramentos,
la oración y la acción caritativa", expresó.
El tercer elemento elegido fue el mate, al que definió
como un símbolo de familiaridad, amistad y encuentro, presente en los hogares,
los lugares de estudio y trabajo y las reuniones de amigos.
El pontífice señaló que esta bebida tradicional
sudamericana enseña a compartir, estar juntos y estrechar los vínculos. También
destacó su significado como expresión de acogida, integración y valores
comunes.
"Tomar mate es un ritual lleno de simbolismos donde
se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio",
afirmó.
Además, recordó los momentos en que el mate acompaña la
soledad y la oración, y planteó que muchas personas aprovechan esos espacios
para confiarle a Dios sus preocupaciones, necesidades y anhelos. Incluso
comentó que la costumbre llegó hasta Roma: "También hasta Roma ha llegado
el mate".
Al cerrar su reflexión, León XIV sostuvo que esos tres
símbolos representan elementos compartidos que dan identidad y sentido de
pertenencia, conectan a la sociedad con sus orígenes y la proyectan hacia el
futuro.
En ese marco, afirmó que la fe forma parte del pueblo
uruguayo desde sus orígenes y remarcó la necesidad de transmitirla a las nuevas
generaciones "con valentía creativa".
Finalmente, recordó las palabras de Jesús en el Evangelio
del día sobre la fidelidad a los dones recibidos: "El que es fiel en lo
poco, también es fiel en lo mucho". Como ejemplo de quienes hicieron vida
esa enseñanza, mencionó a hombres y mujeres de la Iglesia, entre ellos el
obispo Jacinto Vera.
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