27 de abril de 2011

Locales

Locales. Recomiendan desarrollar energías que no suponen riesgo ambiental

Desde la Asociación Civil de Licenciados en Diagnóstico y Gestión Ambiental (Acldga), la licenciada Bárbara Pessolano, luego de los últimos hechos que son de conocimiento público referidos a desastres nucleares, se indicó que los gobiernos deben desarrollar nuevas tecnologías energéticas orientadas a aquellas que no suponen un riesgo ambiental.

El informe, fue dado a conocer al cumplirse 25 años del desastre nuclear de Chernobyl que por el momento sigue siendo el peor de nuestra historia. “Con esta devastadora experiencia y pensando aún en los últimos hechos ocurridos en Japón el mes pasado, queda claro que el desarrollo tecnológico global aún no maduró lo suficiente como para asegurar la viabilidad ambiental de la energía nuclear como fuente alternativa para sostener la creciente demanda de energía eléctrica. El impulso de los gobiernos por desarrollar nuevas tecnologías energéticas debería estar orientado a aquellas que son limpias y que no suponen un riesgo ambiental inminente ante fallas del sistema antrópico y eventos naturales”, señala la información.

Asimismo, desde la Asociación Civil se explica que la Agencia Internacional de Energía Atómica, señala que el origen del desastre fue una clara “falla humana” que develó la violación del Reglamento de Seguridad Nuclear de la Unión Soviética.

“Todo comenzó cuando el equipo que se encontraba operando la central aquel sábado de abril, decidió realizar una prueba con la intención de aumentar la seguridad del reactor número 4. Con tal fin se buscaba determinar por cuánto tiempo continuaría generando energía la turbina de vapor después de la pérdida del suministro eléctrico principal. Los operadores insertaron las barras de control para disminuir la potencia del reactor y ésta decayó hasta los 30 megavatios. Con un nivel tan bajo, los sistemas automáticos detendrían el reactor, y por esta razón los operadores cometieron el primero de los errores al desconectar el sistema de regulación de la potencia, el sistema refrigerante de emergencia del núcleo y, en general, los mecanismos de apagado automático del reactor”, señala el comunicado.

“El segundo grave error –continúa – se constituyó al aumentar la potencia del reactor, para evitar el envenenamiento por xenón, subiendo las barras de control hasta de manera manual, de esta forma quedaron sólo 8 barras (cuando el reglamento establece que debe haber un mínimo de 30 barras). Con los sistemas de seguridad desconectados, la suba de potencia en corto tiempo que experimentó el reactor, no fue detectada a tiempo por los operarios”.

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