2 de septiembre de 2011

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. Rincón Tradicionalista: El Torno

“Torno: aparato de madera, horcón o palo con horqueta fuertemente clavado en el suelo, que se usa para herrar terneros (trabajo de yerra). Cuando se trae enlazado al animal, se hace cimbrar el lazo torcido por sobre la horqueta, de manera que calce dentro de ella, entonces el enlazador, tirando, hace aproximar lo más posible al ternero hacia el torno, y allí ya sea a lazo, a mano o con una soga se lo voltea para maniarlo. (“Refranero Criollo”, Tito Saubidet, 1943).

Recorriendo el campo de un amigo, no muy lejos de Tandil, observe en un rincón de un potrero lo que quedaba de un instrumento, como el que acabo de describir. Pieza elemental y de máxima utilidad en el trabajo con hacienda a campo, utilizado para señalar (diversos cortes en las orejas), marcar o herrar a fuego, capar (castrar), destetillar en los establecimientos de gran producción lechera, descornar animales jóvenes o adultos que presenten anomalías en su conformación córnea (guampas torcidas o de tamaño excesivo) tratar animales agusanados o lastimados, etc., etc.

En esos tiempos del uso del torno, la paisanada se lucia en el manejo del lazo, pialando, enlazando, volteando o trancando, produciendo como es sabido en los participantes el mayor de los regocijos, con las pintorescas y divertidas situaciones que se solían producir.

Trabajar en la horqueta o torno, consiste en enlazar a caballo un vacuno no importando su porte y levantando el lazo tendido, hacerlo pasar entre las dos ramas de un poste, cuyo extremo superior se halla dividido en horqueta (bifurcado), la mencionada horqueta bien enterrada en su sitio, puede hallarse en el centro de un corral o en el medio del lugar, playa, o donde habitualmente se para el rodeo y se hacen las yerras, en ese entorno el jinete pone su montado en movimiento, alejándose de la horqueta con el lazo tenso y bien prendido de la asidera del recado, arrastrando al animal hacia ella, al llegar el animal a la horqueta queda inmovilizado, circunstancia aprovechada por los peones de a pie para voltearlo, labor que también puede ser realizada por otro jinete, que con su lazo a prendido las patas traseras del animal y que tirando en sentido opuesto acompañado a la vez por un tercer jinete que hace pechar a su pingo y con un “caballazo” o un tirón de la cola en sentido transversal hacen caer al animal, todo esto si no lo han hecho los pialadotes, siempre dispuestos a lucirse con el trenzado,

El lazo sufre un tremendo roce y desgaste por el tremendo roce con la horqueta de madera y se desbasta, por lo que se solía colocar un caño de hierro giratorio en posición horizontal, disminuyendo notablemente el efecto del roce.

Establecimientos de gran importancia en el movimiento de vacunos, o de mayor jerarquía y posibilidades económicas, mandaban a construir estor tornos a carpinteros - herreros de los que abundaban en la campaña, donde por décadas impusieron su ingenio personal en la reaparición, construcción o simplemente invención de accesorios de utilidad para nuestros productores, que, agregando rodillos de madera ubicados en la parte superior de dos postes debidamente separados con los cuales forman un conjunto que, entre rodillos verticales y horizontales, permitían al enlazador cumplir su tarea básica, hacer pasar el lazo, el cual se desliza casi sin sufrir fricción como se puede observar en la ilustración que acompaña la nota hecha por Carlos Montefusco y su incomparable capacidad de observación del quehacer campero.

La casa “Manuel Arias, La Talabartería de los Estancieros” celebre fabricante de prendas criollas, como lo fue la casa de “Casimiro Gómez”, “López Berdeal”, “Mattaldi”, “Pasques Hnos.” y otros de la época, ofrecía en sus nutridos catálogos un lazo de marca “Arias” torcido muy grueso, para trabajos de mucho roce, pesados y especialmente para trabajar en la horqueta, con argolla y presilla de 15 metros de largo a un precio de $288 (año 1956).

Hoy con el trabajo en corrales , mangas y cepos cada vez mas sofisticados, se ha perdido el trabajo personal del hombre con la hacienda en pos de mejoras y mayores comodidades en la labor cotidiana y estos artilugios como el que acabo de describir van quedando en algún rincón del campo, como el que yo vi, como mudo testigo de una época que se fue y que solo es recordada por la gente mayor que tuvo la posibilidad de participar de esos verdaderos torneos de habilidad y destreza gaucha, que demostraron durante centurias nuestros hombres del campo.

Bueno amigos, espero les haya gustado la nota, un saludo y hasta la próxima. rincóntradicionalista@hotmail.com

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