7 de enero de 2011
Comenzando con este viejo refrán, trataré de describir a los pingos de ese pelo tan apreciado por el gaucho, que lo demostraron a través de la historia, por razones de genética o simple selección natural, una guapeza y mansedumbre sin igual.
Si tenemos en cuenta que la mayor hazaña ecuestre de la que se tenga registro, el viaje de Gato y Mancha que montados por el suizo Aimée Tschiffely, unieron Buenos aires con E.E.U.U. en dos años de marcha recorriendo 4.300 leguas, comenzando veinte países y batiendo el record de altura en el cruce de Los Andes a más de 4.800 metros de altura. Caballos cedidos por Don Emilio Solanet de la estancia “El Cardal” de Ayacucho, los cuales contaban ya con 15 años (Mancha) y 16 el Gato.
Viejos para muchos, pero eran criollos puros, traídos por Don Emilio de Chubut de las últimas manadas existentes de los Tehuelches y con sus años encima llegaron a realizar una de las etapas en el desierto “mata caballos” de la república del Perú, de 160 kilómetros sin agua ni comida. Entre esos dos titanes había un gateado.
Los poseyó entre sus caballos de pelea el célebre cacique ranquel “Painé” o el coronel Baigorria que montaba un “soberbio caballo gateado overo”, el cacique Yangulén que disparó en su parejero gateado y así podría escribir 100 páginas más sobre las bondades de los caballos de este pelo que como dije antes mantienen en general por razones de raza y genética, sobresalientes condiciones que lo destacaron.
Es considerado el pelo que caracteriza la raza criolla y al decir de Emilio Solanet, padre indiscutido de la raza, el mejor para proveer a las fuerzas de caballería por la facilidad de este de mimetizarse con el ambiente por su color leonado lo que lo disimula a la distancia confundiéndolo con los pastos.
Es un pelo bayo oscuro y acebrado con los cabos negros; las cerraduras, esas rayas transversales que aparecen en sus manos a la altura del codillo y bajan hasta la rodilla, característica que podemos ver también en los lobunos sus primos hermanos al igual que la raya de mula que lo recorre desde la cruz hasta el nacimiento de la cola, pueden ser gateado pardo o gateado claro (rubio) término usado por los camperos, significando la mezcla de alazán o alazán tostado con el gateado y tiene las crines y la cola un poco más claro que el gateado común.
El nombre de gateado o bayo leonado como le dicen los españoles, se debe a su pelaje color de león o gato salvaje y estos pueden ser: gateado, gateado acebrado, gateado barcino, gateado de cabos negros, gateado claro o gama, gateado overo, gateado rubio, gateado tiznado, gateado tostado, manteniendo las características de manchas en cabeza y patas similares a los demás pelajes a saber: estrella, fiador, gargantilla, lista, lista tuerta, malacara, pampa, lucero, mascarilla, testerilla, pico blanco, cuatro patas blancas, dos patas blancas, cruzado, media res, Argel, etc., etc.
En la foto que acompaña la nota vemos a “Truco Cardal” campeón de Palermo en el año 1976, excelente gateado malacara y cuatro patas blancas con una línea general que hoy se consideraría antigua, por ser para el gusto actual algo corto de lomo. En la actualidad se buscan ejemplares más largos (silleros) pero sin duda de una muy buena condición que no por nada lo puso en el primer lugar de la Muestra de equinos más importante que se realiza en nuestro país y una de las más importantes del mundo.
Buenos amigos deseando desde ya que tengan un excelente año los saludo y hasta el que viene.
Correo de Lectores abierto.
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