14 de mayo de 2011

Locales

Locales. ""Sabía que terminaba preso o muerto"", aseguró ""Picu"" López

Hace 22 días que volvió a estar tras las rejas. Fue, es y será noticia porque se ganó una fama poco feliz. Ser un “conocido” delincuente que hasta ayer deambulaba de instituto a instituto hasta recuperar la calle por ser inimputable. Cumplidos los 18 la cosa cambió, al menos en lo que a las consecuencias que iban a cobrar sus actos, sus “macanas” como él prefiere calificar.

El se dice sabedor de una especie de destino que le tenían marcado, porque “terminaba preso o muerto” frente a una vida sórdida, difícil, marcada por heridas que ninguna casa de contención, ningún instituto, el sistema en general supo cicatrizar. La realidad no ha cambiado mucho. Volvió a estar donde más le duele, el encierro. El sistema (confiesan los protagonistas), no sabe qué hacer con él. Frente a esa resignación, lo mejor será dejarlo sin libertad, cuanto más tiempo mejor para la seguridad del resto de la sociedad que lo conoce con su afamado apodo: el Picu. Daniel Alberto López, alias el Picu, para más precisiones. LA VOZ DE TANDIL accedió a mantener una entrevista con él.

El presentado como “demonio” con cara de ángel, esposado y secundado con un robusto uniformado se prestaría a contar su historia. Al menos lo que quiere contar, aquella que habla de aquellas heridas que no cierran. La de su madre muerta en sus brazos, la de la abuela que ya no está y de sus días como pibe de la calle. De sus recorridas de instituto a instituto por disposición judicial, de su adicción, sus “macanas”. Sus deseos de libertad, sus sueños de cambiar.

LAS MARCAS DEL DOLOR

Sus frases son tan cortas como su estatura, pero a pesar de su complicada situación procesal (ver aparte) saluda atentamente al cronista desconocido. Ensaya una enorme sonrisa pícara en su rostro aniñado y se dispone a hablar a pesar de la incomodidad de tener al lado, unidos por esposas al policía, un viejo conocido a esta altura de los acontecimientos. Su apariencia en nada se asemeja al “diablo” que la policía y su prontuario remite. Tal vez el prejuicio ganaría la sospecha de su vida por los tatuajes que decoran su diminuto cuerpo. En su antebrazo derecho tiene tatuado las iniciales MSR, que resumen el nombre de su abuela (Marta Susana Reyes). “Ella siempre me acompañó. Iba a visitarme a todos los institutos donde me internaban”. En el otro antebrazo, una cruz y la palabra madre, en homenaje a su mamá. En otras partes del cuerpo, redundarían en tatuajes todos alusivos a su mamá. “Me los hice cuando estuve adentro, cuando me sentía mal, estaba bajoneado, me hacía un tatuaje”, cuenta sobre los dibujos, para luego confesar que “fue muy difícil para mí, que se te muera tu mamá, se me murió en mis brazos”.

LA FAMA Y SU HISTORIA

-¿Sos consciente de por qué llegaste acá?
- Estoy por robo, por el del de la estación de servicio...también por el del remisero.

-¿Y qué tener por decir sobre esos hechos?
-Nada, ahora estoy esperando a ver qué dicen los jueces...

-Ya declaraste...
-Si.

-¿Y qué dijiste? ¿Querés contar?
-Nada, conté la verdad de lo que pasó. Ya está, no quiero contar más. Ahora hay que esperar qué dice el fiscal. Yo estoy pidiendo que me den salidas transitorias y venir a dormir a acá a la comisaría. Quiero que me dejen salir a trabajar.

-Dijiste que contaste tu verdad sobre los hechos, te acordás qué hiciste con el remisero?
-No me acuerdo...

-¿De la estación de servicio?
-No, tampoco.

-¿Te mostraron las pruebas en tu contra?
-Sí, las cosas que fueron encontrando.

-¿Antes de caer preso qué estaban haciendo?
-Estaba en el campo, con mi viejo, cuidando caballos. Siempre me dediqué a eso. Pasa que mi papá cayó preso y bueno, por un tiempo no lo hice. Pero ahora que él -su padre- había retomado había empezado de nuevo, trabajando con él. Nosotros los cuidamos, jineteamos, los amansamos.

-Te gustan los caballos...
-Sí es lo que más me gusta. Va, no, primero las mujeres (risas)...

-Sabés que sos famoso por tu historia delictiva...
-Sí, anduve en muchos problemas...

-¿Te acordás cómo empezaste con los problemas?
-Sí, cuando falleció mi mamá. La jueza Berkunsky (ex jueza de Menores) nos separó a todos (cinco hermanos, dos mujeres y tres varones). A mis hermanos los repartió entre mis tíos. Yo me quedé con mi abuela, pero quería ir a ver a mis hermanos y no me dejaban verlos. Ahí empecé a escaparme de la casa de mi abuela y comencé con los problemas, empecé a mandarme macanas. La primera vez me trajeron acá a la Primera (comisaría) y después empecé a recorrer todos los institutos.

-¿Pasaste por muchos?
-Sí, en Buenos Aires los recorrí todos. Cuando tenía 12 años estuve en el Lugones (Azul) y de ahí empecé a recorrer por todos.

-¿Te sirvieron de algo esas internaciones?
-No, salía peor. Ahí adentro es todo muy difícil, muy complicado. Hay mucha maldad entre los internos. Acá con los mayores es distinto. Pasé por todos, por Azul, La Plata, Punta Indio, Necochea, Dolores. Conocí mucha gente...

-¿Algunos buenos? ¿Te hiciste de amigos?
-Sí, tengo amigos. Ahí tenés que buscar algún amigo para cuidarte, siempre.

-Y siempre volvías a Tandil...
-Sí, acá tengo a mi familia, a mis hermanos. Si bien no los veía sabía que estaban acá. Ahora que estoy acá -por el calabozo- me vienen a visitar. Hacía muchísimo que nos los veía.

-Vos decís que cuando pasó lo de tu mamá y la separación de tus hermanos comenzaste con los problemas...
-Sí, ahí empecé a drogarme. Con marihuana y después con cualquier cosa. Quería olvidarme de todo y la droga me ayudaba. Después me empezó a gustar, seguí. También empecé a robar. Primero como una diversión, después me gustaba tener plata para comprarme cosas y droga, y lo hacía cada vez más seguido. Estaba solo, dormía en la calle. Mi familia me quería ayudar pero yo me negaba. Ya me había acostumbrado a estar solo, a vivir en la calle. Anduve por todos lados. La calle era mi casa. En Buenos Aires, en todos lados. Dormía en Constitución.

NO RECORDAR

-Y si te dejan salir como querés ¿qué harías?
-Quiero trabajar. Me gustaría irme al campo, alejarme de todo esto. Ahora soy mayor de edad y es distinto. Si me dejan quiero irme a trabajar con mi viejo.

-Después de todo lo que viviste y ahora otra vez encerrado ¿qué pensás?
-Nada, yo estaba tranquilo, me empezaba a ver con mi viejo, mis hermanos. Es feo...

-¿Tu abogado qué te dice?
- Y que está complicado...que espere...

-Estuviste también en la casa de contención...
-Sí, varias veces.

-Te escapabas. ¿No te gustaba el lugar tampoco?
-Y, no, me gustaba salir a joder. Drogarme, tomar, ya me había acostumbrado a eso. Encerrarme se me hacía difícil. Cuando llegaba a la casa de contención venía de un instituto cerrado y al ver la calle no quería volver más. Me olvidaba de todo.

-Te entrevistaron muchos jueces, psicólogos, y todos dicen que sos un pibe muy complicado...
-Yo a los psicólogos siempre les dije que era difícil entenderme. No me gusta contar mucho lo de mi mamá y ellos insisten, quieren que cuente y yo no quiero recordarlo. Ellos escarban para saber de tu vida y no entienden que uno no quiere recordar, no puede hablar.

-¿Con tus amigos te abrís un poco más?
-Sí, la mayoría son todos amigos más grandes que yo. Muchos están presos. A los más chicos que yo, los del barrio sí les digo que se porten bien. Como yo siempre estaba en la macana les decía que no hagan como yo, que cuiden a su mamá. Que no sean como yo. Que trabajen.

-¿Tenés ganas de zafar de esta vida?.
-No sé. Me gustaría tener un laburo y poder cambiar. Yo les digo a mi familia que quiero cambiar, quiero otra vida, ya está. Ya soy mayor y si sigo así o termino preso como ahora o muerto. Yo sabía que me estaban esperando a que cumpliera la mayoría de edad. Había dejado la droga, me estaba alejando de todo...

-¿Dejaste así de una?
-Sí, siempre entendí que como empecé podía dejar, así sencillo. Un día dejé y punto. Se puede dejar, con voluntad.

-Tu abogado dijo que había una disposición judicial para que el municipio te diera trabajo con una beca, un curso de soguería. ¿Fuiste?
-Sí, me habían dicho. Yo algo de soguería sabía cuando aprendí en Azul, así que me interesaba. Ahora había aceptado, pero después nunca me llamaron.

-También practicabas boxeo...
-Sí, me gusta mucho. Me ponía a pegarle a la bolsa y me ayudaba a sacarme la bronca. Es en lo que más duré, me hacía bien...

-¿Esto va a salir en el diario, le querés decir algo a los que lean esta nota?
-Le pido disculpas a todo el mundo. A la sociedad, de corazón pido perdón, me equivoqué, nada más. Quiero cambiar, formar una familia.

Los hechos endilgados

Cabe consignar que Picu López está detenido por dos graves hechos delictivos. Como se informó, tras la detención por el asalto en la estación de servicio "Don Rodolfo", ubicada en Monseñor de Andrea y avenida Perón, los investigadores también le endilgaron el robo a mano armada que horas antes a aquel suceso había sufrido un remisero. De hecho, ambas víctimas reconocieron en rueda de personas a Daniel Alberto "Picu" López (18), como el autor de los hechos sufridos, anudado a otros elementos de prueba, como el arma de utilería secuestrada y también reconocida, hicieron que el joven quedara tras las rejas. Como uno de los recientes datos que hacen a su procesamiento, se conoció que su defensor, doctor Claudio Castaño, presentó un pedido de excarcelación por el primero de los hechos ventilados, solicitud rechazada por el juez de Garantías, José Alberto Moragas.

Vale acotar sobre los delitos, que la expectativa de pena aluden de tres a 10 años de prisión, y si bien por un sólo suceso podía recibir el beneficio peticionado por el abogado, al anudarse más hechos su situación se complicó sobremanera. Sobre los atracos, de acuerdo a la denuncia López ingresó al Shop de la Estación de Servicio con fines de robo, portando una pistola marca "Smith & Wesson" simil a un arma de fuego de 9mm, color plateada con cachas negras. Amenazó a la empleada que atendía el local y exigió la recaudación. Una vez que tuvo el dinero en su poder, unos 1170 pesos, escapó a pie con rumbo desconocido. Inmediatamente de realizada la denuncia policial, los uniformados lograron detener a López con el dinero robado, la pistola y dos armas blancas.

Para con el robo sufrido por un chofer de la empresa de Remis "Alas", ocurrió el jueves a la madrugada por dos jóvenes quienes le sustrajeron dinero y un celular. Sin embargo, además del robo, el trabajador del volante debió soportar una traumática situación cuando uno de los delincuentes lo sometió a un verdadero simulacro de fusilamiento, según dejó trascender la Policía. El hecho ocurrió a la 1.30 cuando Ernesto Alberto Pinat (36) fue requerido en Arana 10 para realizar un viaje. Al llegar al lugar, a bordo de su Chevrolet Corsa (JQH-419), dos jóvenes subieron al vehículo y le indicaron como destino Av. Estrada y Payró.

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