25 de octubre de 2011
Tres efectivos policiales de la Seccional Primera fueron sancionados por mal desempeño de sus funciones, al no haber advertido que se registraba un asalto en avenida España 693, en momentos que habían estacionado el patrullero en la vereda de enfrente, para que uno de los policías fuera a averiguar el precio de un bicicleta que quería comprarle a su hijo menor de edad.
En el vehículo policial se desplazaban dos oficiales mujeres y un sargento. Este último descendió del auto para ir al local de Lucaioli y lo acompañó una de las oficiales, mientras que la restante quedó en el auto.
En momentos que los dos uniformados averiguaban el valor del biciclo se produjo el atraco, hecho que no advirtió la oficial que quedó en el patrullero.
Los delincuentes, ingresaron al local, golpearon al dueño y al hijo, para escapar en auto con 80 celulares y un monitor de plasma, para posteriormente huir en auto.
Cuando salieron los dos efectivos del local de Lucaioli, vieron que salía a los saltos el dueño del local, puesto que no podía caminar normalmente al estar atado de pies y manos.
En ese momento, en lugar de ir a perseguir a los ladrones, los policías se quedaron con la intención de auxiliar a la víctima.
Por estas irregularidades en la forma de proceder de los efectivos, el titular de la Seccional Primera, comisario Walter Gil les impusó una sanción que contempla la suspensión por ocho días sin goce de haberes, la máxima sanción que puede dar un comisario a un subordinado de acuerdo al reglamento de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
EL HECHO
Dos delincuentes actuando a cara descubierta asaltaron el miércoles 19 a la tarde el local de ventas de celulares y accesorios, denominado “Mr Chip”, de avenida España 693 y tras golpear al dueño y al hijo se llevaron unos 80 celulares.
Los ladrones sorprendieron al dueño del comercio, identificado como Eduardo Raimundez a quien inmovilizaron y golpearon para despojarlo de un LCD, y los aparatos telefónicos.
En momentos que se producía el atraco, ingresó el hijo de la víctima, quien también sufrió un golpe por parte de uno de los ladrones y fue inmovilizado.
Tras alzarse con el botín, los ladrones que actuaron a cara descubierta se retiraron del lugar en un vehículo.
Raimundez sufrió un fuerte culatazo en la cabeza y fue atendido en el servicio de guardia del Hospital Municipal Ramón Santamarina, donde le cerraron la pequeña herida que tenía en la cabeza, utilizando un conocido pegamento. Si bien eran tres los ladrones, dos ingresaron al local, uno de ellos portando una pistola calibre 45. Los delincuentes utilizaron cinta de embalar para inmovilizar a padre e hijo y se fueron rápidamente de la zona en un rodado.
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