19 de noviembre de 2011
Ayer a las 11 comenzó la segunda jornada del juicio por el crimen de Jorge Sanz, hecho por el que está acusado su hijo Zóximo, prestando declaración ante el Tribunal que preside el doctor Guillermo Arecha e integran además los magistrados Gustavo Echevarría y Pablo Galli, las hermanas del imputado, la doctora que lo atendió en el Hospital y lo derivó a la Clínica, el psiquiatra Benavente Pinto y el médico de policía Roberto Leitao.
Las hermanas dieron a conocer su visión de la cuestión familiar y como cada una de ellas llevó adelante su situación personal, aunque no favorecieron la situación del imputado, al no hablar de la mejor manera a quien se acusa de homicidio agravado por el vínculo o alternativamente homicidio preterintencional agravado por el vínculo.
En determinado momento de la audiencia, Zóximo Sanz, quien padece una discapacidad física e intelectual del orden del 85% a raíz de los golpes sufridos cuando estuvo detenido y fue atacado, se ofreció voluntariamente a retirarse de la Sala de Audiencias pudieran prestar declaración libremente y no se sintieran presionadas por su presencia.
El testimonio de las mujeres versó sobre diferentes episodios de violencia por parte del padre, aunque algunas de estas cuestiones fueron minimizadas.
También pasó por el estrado la ex pareja del acusado, quien manifestó no haber sido víctima de episodios de violencia por parte de Zóximo, aunque afirmó que solía presentar desequilibrios emocionales y rompía cosas.
En el caso puntual del tema pericial, el médico de Policía Roberto Leitao, quien practicó la operación de autopsia en el cuerpo de Jorge Sanz destacó que la causa más grave que presentaba era la contusión pulmonar por el trauma toráxico. Mencionó que las fracturas costales pudieron producirse por la reanimación que se le practicó a la víctima y que las mayores roturas de costillas pudieron haber sido provocadas al efectuar las maniobras de resucitación, alguien no bien preparado en referencia al uniformado que llevó adelante esa práctica.
Además referenció que todo ello pudo haberse potenciado porque quien recibió las maniobras presentaba osteoporosis.
Destacó también que las lesiones recibidas en el rostro generalmente no son mortales y si bien hubo fractura de los huesos de la nariz, los golpes fueron sobre las partes blandas, por lo que no pueden considerarse a esas lesiones de gravedad.
A su turno el psiquiatra Benavente Pinto indicó que lo atendió a Zóximo en su momento y constató un trastorno de la personalidad esquizoide, asociados a sintomas sicóticos dos meses antes del hecho.
Despues lo siguió viendo y le parece que tiene un trastorno límite de la personalidad, que puede tener episodios microsicoticos, donde la ingesta de alcohol y sicofármacos, más la situacion de violencia en el entorno familiar pudieron favorecer cuadros estresantes con posibilidad de estos episodios de violencia.
La audiencia de ayer dejó al descubierto una difícil trama de violencia familiar, disfuncional, desde siempre y como interactuava dentro de ese desorden familiar cada uno, aportando su visión sobre la forma en que cada uno de los protagonistas pudo sobrellevar esta particular situación.
Los alegatos tendrán lugar el miércoles a partir de las 12 y se estima que el agente fiscal, doctor Marcos Egusquiza podría pedir la máxima pena para el acusado, inclusive pidiendo la detención, mientras que el defensor oficial, doctor Diego Araujo, apuntaría a bajar la calificación a preterintencional y disminuir al mínimo la pena, que va de los 10 a los 25 años.
Cabe mencionar que Zóximo Sanz, se encuentra con prisión domiciliaria en virtud de su delicado estado de salud, pudiendo salir únicamente del domicilio que habita para concurrir a las sesiones de rehabilitación.
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