22 de febrero de 2011

Locales

Locales. Siguen las acusaciones cruzadas tras altercado del viernes en la Sociedad Española

Todavía resuenan los incidentes ocurridos el viernes frente a la Sociedad Española, cuando la asamblea rechazó la venta del inmueble donde funciona el Club del Teatro, en medio de una protesta de 100 vecinos que clamaba por abortar el plan del presidente de la institución, Manuel Martínez Martínez.

Ayer volvieron a la carga Alejandra Casanova y Marcela Juárez, por la entidad artística; el abogado Miguel Ibarlucía, asesor de la colectividad ibérica y el propio Martínez Martínez, quien aclaró los fines que perseguía el intento de comercialización.

El viseconsul argumentó que con el dinero de la venta buscaban comprar otro inmueble, así como invertir en la refacción del cementerio. Más precisamente, en mejorar el ingreso a los 400 nichos pertenecientes a la Sociedad Española, todavía sin uso. Martínez agregó también que los asociados que votaron contra la venta consideraron "insuficiente" el dinero ofertado, y recalcó que "a pesar de las diferencias no quedaron asperezas" internas, pues "la diferencia de opiniones no nos convierte en enemigos". Ahora, sin estos fondos, la entidad no descartaría acudir a empréstitos.

"SOMOS ANTI VIOLENCIA"

Casanova dio su versión de los hechos al relatar que "somos gente de Tandil, que vive en la ciudad, nunca nos llamaron por teléfono ni nos enviaron una carta, nos enteramos por la prensa", fue la queja reiterada de los docentes, quien ante la incomunicación, enviaron una misiva" a la comisión directiva de la Sociedad Española, pero "nunca contestaron".

"El alquiler vence en febrero de 2012. Cuando hay una ética, el propietario avisa al inquilino que vendrá el inmueble", esbozó Casanova en defensa "de una gran familia, integrada por mucha gente, y no es tan fácil conseguir un lugar alternativo", evaluó la titular del Club del Teatro en diálogo con el programa "Cada Mañana", de AM 1560.

La entidad sintió que "merecía" una respuesta más allá de la propiedad legal, y así justificaron la presencia en las puertas de la asamblea, el último viernes, cuando se desataron los insultos.

Casanova calificó de "un disparate" a la acusación de ocupas planteada por los críticos de la marcha, ya que "pagamos un alquiler, y jamás dijimos las directoras del club que nos negábamos a irnos".

Y recordó que al pedirle precisiones a Manuel Martínez Martínez sobre un rumor que hablaba de la posible venta, el presidente de la institución ibérica respondió tajante: "quédense tranquilos que no se vende", y "en enero la noticia apareció en los medios".

Para la entrevistada, el viernes si alguna autoridad de la comisión directiva hubiese salido a dialogar con los manifestantes para comunicar el resultado de la votación, "quizás se hubiesen evitado los contratiempos", al sostener que "la gente sintió que le tomaban el pelo".

"Los ánimos se caldearon de uno y otro lado", relató Casanova, para aclarar que "el voto contra la venta estuvo adentro y no afuera" de la asamblea.

La directora del club desmintió que la violencia haya partido de la concentración "por los cantos y un redoblante", sino que "ocurrió adentro, donde hay personas de la misma comisión que salía de la reunión a los empujones diciendo: ?con esta gente no se puede hablar", denunció sobre la situación interna de la colectividad.

Si embargo, Casanova no avaló los improperios porque "somos anti violencia, de un lado y el otro", pero -añadió- "las cosas no son como las cuentan".


"DEBEN PEDIR DISCULPAS"

Miguel Ibarlucía, asesor legal de la Sociedad Española, castigó con dureza los términos de la protesta del viernes, al calificarla como "un escrache fascista".

El abogado graficó la raíz del conflicto a la actitud de los manifestantes: "es como imaginar que alguien te va a pegar y le pegás primero".

Defendió la publicación por los diarios en términos estrictamente legales, pues los edictos y convocatorias a asamblea, en cualquier institución, se hacen por esos canales.

"Martínez pensó que no tenía sentido comunicar una decisión no tomada", explicó Ibarlucía sobre el traspié que sufrió la comisión directiva en la asamblea al perder en los sufragios.

Para el letrado, "se equivocaron porque pensaban que debían abandonar el edificio en un par de meses".
"En nuestra sociedad hay como una cultura del cruzado, donde el único depositario de la verdad soy yo, me la creo, y tengo derecho a acusar de cualquier cosa al otro", analizó el abogado de la institución ibérica, para aclarar que no adjudica los insultos a Casanova ni Marcela Juárez, a quien criticó sí "porque se les fue de las manos la situación".

Ratificó luego que "se concrete o no la operación de venta, el contrato de alquiler conserva su valor".
"Desencuentros entre seres humanos hay, pero a mí no me autoriza esto a gritar ladrón, chorro, hijo de p..., o 10 tipos corriendo dos cuadras a Martínez Martínez, si esta es la forma en la que vamos a convivir estamos listos", lamentó Ibarlucía.

Según el asesor de la Sociedad Española, el problema sucedió por "un malentendido" y falla en la "comunicación", pero nada justifica un "escrache fascista".

Por último llamó a restablecer el diálogo con la Sociedad Española, y "sería noble que quien se equivocó pida disculpas".

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