25 de abril de 2011
Tal se vino repitiendo en cada rincón de la ciudad, la Semana Santa que se fue dejó una lectura común. No se notó el desborde que otrora evidenciaba este tipo de recesos en la ciudad, pero hubo una importante ocupación que va de la mano del perfil turístico que municipio y prestadores han elegido recibir.
Se habló de una ocupación de cabañas que osciló el 95 por ciento, porcentaje obviamente considerado bueno, pero aclarando que no estuvo colmado como en otras ediciones.
“Preocuparía si esta merma de afluencia se repite en otros fines de semana, pero a priori esta menor cantidad de turistas tiene su lógica respuesta”, indicó uno de los prestadores consultados que, a modo de balance, añadió que los fines de semana puente factiblemente cimentaron esta nueva tendencia.
Desde la comuna, en la misma sintonía, explicaron que, al contrario de otros años, no hubo que derivar gente. La inmensa mayoría ya llegó a la ciudad con reservas y los que no, arribaron a pasar el día. Fundamentalmente visitantes de ciudades vecinas y aquellos que se acercan por el espíritu religioso a protagonizar alguna de las ceremonias de la feligresía católica.
Cabe consignar que mientras desde la Provincia, el secretario de Turismo, Ignacio Crotto, destacó un “movimiento espectacular” de turistas durante el fin de semana largo, en Tandil fueron más moderados, sin desmerecer la actividad gozada.
“Estamos muy conformes por el desempeño de estas minivacaciones”, dijo Crotto y puso énfasis en el éxito del operativo de seguridad vial, encabezado por el gobernador Daniel Scioli, que ayudó a concientizar sobre la importancia de un manejo responsable”, declaró días pasadas el funcionario bonaerense.
Hubo menos gente que el año pasado por las razones anteriormente esgrimidas, pero creen que resultó más beneficioso para la ciudad, habida cuenta que los turistas transitaron con mayor tranquilidad, especialmente acompañado por el buen clima.
LA VEDETTE
Cual paradoja del espíritu religioso, nuevamente la vedette de las minivacaciones resultó la feria mercantil que, cual fiesta pagana, convocó a legiones de visitantes y tandilenses para saciar su sed consumista.
Más allá de la polémica que despertó la adjudicación de la feria, la elección del lugar, al pie del cerro de La Movediza, resultó un hallazgo según la masiva convocatoria y respectivos comentarios recibidos en consecuencia.
Tanto el propio paseo con su réplica en la cima, como la oferta mercantil en la cava, transformó la zona en el lugar de mayor convocatoria de público. También la feria de artesanos en la diagonal Ilia tuvo su habitual concurrencia, aunque aquí hubo más de un comentario sobre las escasas novedades que se ofrecían en los respectivos estand, algo así como una feria con pocos atractivos más allá de los conocidos labores de los artesanos de siempre.
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