8 de septiembre de 2011

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Deportes. TENIS: Lluvia maldita

Todo lo que podía salir mal, salió aún peor durante la jornada de ayer en el Abierto de tenis de Estados Unidos: jugadores enojados por haberse visto obligados a jugar cuando aún no había cesado la lluvia, nuevos retrasos acumulados y cierta inquietud acerca de las series de Copa Davis de la semana próxima.
"Los jugadores no nos sentimos protegidos", dijo, con gesto serio, el defensor del título, el español Rafael Nadal, en la culminación de un "día de furia" en el empapado complejo de Flushing Meadows. 
En una operación coordinada con otros jugadores como el estadounidense Andy Roddick y el británico Andy Murray, Nadal aprovechaba la televisión estadounidense para hacer visible su enojo con el torneo. 
"Me gustaría tener el poder de decir que no quiero entrar a la cancha en estas condiciones", añadió el español, que venía de suspender el partido que perdía 3-0 con el luxemburgués Gilles Muller. Inevitable ante la intensificación de una lluvia que, en realidad, nunca había dejado de caer sobre la sede del cuarto y último torneo de Grand Slam de la temporada. 
"No es que Rafael Nadal no quiera jugar. ¡Es que no se puede jugar!", enfatizó el español, que se quejó al juez de silla durante el encuentro por el resbaladizo y peligroso cemento de la central. "No entiendo que estás haciendo, aquí no se puede jugar", dijo el defensor del título al "umpire" en pleno partido. 
Roddick, que ganaba 3-1 sobre el español David Ferrer antes de la suspensión, apoyó a Nadal. "Creo que es una discusión abierta si la cancha estaba jugable o no, y eso probablemente demuestra que no se podía jugar", dijo. 
"Entiendo que deban mostrar tenis en la televisión, entiendo el costado comercial del asunto, pero lo principal es que los jugadores estén seguros", añadió. 
En la húmeda y lluviosa mañana de Nueva York, Nadal, Roddick y Murray se reunieron en forma consecutiva con el árbitro general del torneo, Brian Earley, para expresarle sus quejas. 
"Dijimos que si las condiciones son las mismas, no estaremos cómodos", explicó Roddick. "Brian Earley nos escuchó, escuchó lo que teníamos que decir, fue una conversación muy agradable", agregó. 
Roddick estaba claramente más sereno que Nadal, al que la ceja izquierda se le arquea cuando algo le disgusta. Hoy, esa ceja estaba más que torcida antes de empezar el partido, porque culpó a la ATP de haberle avisado a último momento que debía jugar. 
"Es en parte mi responsabilidad, pero sobre todo de la ATP", dijo el español, que salió del vestuario siete minutos después que Muller, cuando lo habitual es que los rivales de un partido vayan en forma conjunta hacia el escenario de juego. 
"No tienen que mandar a Gilles a la cancha si no estoy listo aún. Con las suspensiones por lluvia no puedo vendarme los pies media hora antes, lo tengo que hacer a último momento. Y me avisaron de que debía entrar a último momento", explicó Nadal, que se disculpó con Muller y jugó luego molesto y algo desconcentrado. 
El estadounidense Jimmy Connors, leyenda del tenis, les envió su apoyo vía twitter: "Yo tampoco querría jugar en estas condiciones". 
La situación también afectó al español David Ferrer, que perdía 3-1 con Murray antes de la suspensión. El serbio Novak Djokovic, que al igual que el suizo Roger Federer ya está en cuartos de final, se entrenó en cambio relajadamente en las canchas techadas del torneo, mientras sus colegas esperaban ansiosos en el vestuario. 
Fue un inicio del día complejo para los organizadores, que el martes perdieron por completo la jornada y podrían sufrir situaciones similares en los próximos días, ya que el pronóstico contempla continuidad de lluvias, incluso hasta la tarde del domingo, en el horario previsto para la final masculina.

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