1 de septiembre de 2011
Tras ganar en Abierto de EEUU, Diego Junqueira se consideró “un tipo suertudo”. Logró sobrevivir a un secuestro en Ecuador, la explosión de una caldera de hotel en Brasil, un ciclón en Nueva York, y una primera ronda complicada en el Us Open, son los argumentos para sostener aquella afirmación.
Junqueira, avanzó de ronda porque el eslovaco Karol Beck, se retiró por una lesión en Flushing Meadows.
Junqueira había ganado con comodidad el primer set y se aprestaba a encarar el segundo cuando Beck anunció su retiro por una lesión en el hombro derecho.
"Desde que hizo el primer saque ví que no tenía mucha fuerza. Al no poder dominar con su saque tuvo que moverse mucho y su físico no le acompañó. Con el calor que hizo en esa cancha, el cemento quemaba, manifestó el tandilense.
Explicó que al ver la limitación de su rival, “traté de quebrarlo rápido para ponerme encima en el score y llevar el mando del partido, y lo pude conseguir”.
La referencia obvia era al próximo compromiso, donde buscará llegar a tercera ronda debiéndose medir con Del Potro. Al respecto aseveró que “está claro que no soy el favorito”, aunque remarcó que “hasta que no acaben los partidos no hay nada dicho” y puso como ejemplo lo que le pasó a Beck al lesionarse.
“No es que yo quiera que él se lesione, porque aparte, Del Potro es muy buena gente, pero no te olvides que yo también tengo una raqueta en las manos, y además ando con suerte”, dijo Junqueira.
Pese a haber pasado buenos sustos, Junqueira rememora los episodios que parecen salidos de una novela de acción.
"En Guayaquil estábamos jugando un torneo y al salir de un restaurante tomamos un taxi y unos tipos nos secuestraron junto con Martín Vasallo y mi entrenador Wally (Grinovero). Por suerte no pasó a más. Le dimos la guita y nos soltaron en un terraplén en las afueras. Caminamos todo el tiempo porque no nos atrevíamos a tomar otro taxi”, explicó.
Apunta que en Blumenao (Brasil), estaba en su habitación durmiendo cuando sintió una “gran explosión, pensé que era una bomba, pero al rato llegaron los bomberos y nos evacuaron porque la caldera se había explotado”, añadió.
Siguiendo con las cuestiones del destino dijo que apenas llegó a Nueva York, “apareció el ciclón, pero las autoridades tomaron las precauciones y no afectó tanto”, recordó.
“Al ver con quien me tocaba debutar en este US Open, un número 75 de la ATP, me dije: lo único que me falta es que me caiga en la cabeza un misil de Gadafi", pero ya ven, una vez más tuve suerte”, subrayó.
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