9 de noviembre de 2011
Tres mujeres con sus hijos debieron abandonar sus viviendas en la zona de Azucena y Salta al inundarse las propiedades a raíz de la intensa lluvia que se produjo desde las primeras horas de la víspera. También el agua provocó la caída de árboles y la suspensión de la recolección en el turno mañana, mientras que un camión afectado al servicio estuvo a punto de volcar en un accidente ocurrido en la zona de Piccirilli y Quintana. Carmen Fernández, Selva Demaio y Claudia Ibarbia junto a sus hijos debieron alojados en la Casa del Deporte, al perder todas sus pertenencias como consecuencia de la inundación de la zona, “teníamos al agua hasta la rodilla”, graficó Carmen Fernández, madre de una criatura que no llega a los dos años. La mujer indicó que “tuve que hacer un hueco en la pared para que bajara el agua”, mientras levantaba en brazos a su bebé, en los dormis del primer piso del complejo deportivo de Juldain 50. “Los chicos estuvieron sin comer hasta las seis de la tarde, porque perdimos todo”. Recién a esa hora llegó la merienda consistente en jugo, leche y galletitas para los niños. A la noche, cerca de las 21, una vez que un contingente de General Madariaga terminaba la con la cena, les llegaba el turno de hacer salchichas y arroz, mercadería proporcionada por la Secretaría de Desarrollo Social. También recibieron algo de ropa merced al trabajo de un vecino, Juan Rizzo, quien se acercó hasta Cáritas y contó la triste historia de estas jóvenes madres, cuyas parejas debieron quedarse en las casas cuidando lo poco que les queda. “Si dejamos la casa sola, en cinco minutos nos roban todo”, se lamentó Selva Demaio, madre de dos criaturas que juegan con almohadas, ajenos al drama que pasan sus padres. Además, esta situación les impide a los hombres, desocupados y que tienen en la “juntada de lombrices” el sustento diario. La abuela de Carmen, Regina Villegas(80), prefirió quedarse en su casa y pese al agua, se negó a abandonar la propiedad, conocida por mucha gente de Tandil, puesto que el esposo de la mujer, fallecido hace tiempo, supo ganarse la confianza de muchos vecinos que reconocían en él habilidades de curandero.
Los bomberos junto a la Dirección de Servicios, fueron los encargados de concretar el desalojo y la evacuación, en medio de un cielo plomizo y una lluvia que no dio resquicio alguno, como para pensar en que el nivel del agua pudiera descender. Juan Rizzo indicó que “se hizo el cordón cuneta y no se tuvo en cuenta que el agua baja a la zona de las casas. Era un verdadero arroyo”. “La Municipalidad debería tener en cuenta esta situación”, detalló el solidario vecino que tuvo mucha actividad para ayudar en la contingencia de estos vecinos que no la están pasando bien. Mencionó que se prometió realizar un zanjeo para que sirva de drenaje para el agua que se acumula en la zona “Se ha gastado mucha plata en La Movediza, pueden hacer algo para terminar con este problema”.
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