1 de noviembre de 2026
Los republicanos enfrentan el riesgo de perder la mayoría en ambas cámaras. La caída de la popularidad presidencial y el malestar económico fortalecen a los demócratas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afronta unas elecciones de medio mandato decisivas, en las que se juega el control republicano del Congreso y su capacidad para mantener su influencia durante los dos últimos años en la Casa Blanca, con las encuestas a favor de la oposición demócrata.
Aunque no figura en la boleta, los comicios
del martes se han convertido en la práctica en un referéndum sobre su gestión,
hasta el punto de que Trump ha pedido a sus seguidores que acudan a votar como
si su nombre apareciera en ella, en un intento de movilizar a sus votantes más
fieles.
Sin embargo, la baja popularidad del
presidente, cuya aprobación ha caído durante la campaña hasta un mínimo del 31
%, según una encuesta de Reuters e Ipsos, amenaza con pasar factura a la
mayoría republicana en ambas Cámaras.
El descontento con el costo de la vida, el
encarecimiento del combustible y la impopular guerra de Irán se han convertido
en lastres para el mandatario y su partido.
Según el agregador Decision Desk, los
demócratas tienen un 80 % de probabilidades de recuperar la Cámara de
Representantes (actualmente 219 republicanos a 214 demócratas) y un 57 % de
hacerse también con el control del Senado (actualmente 53 republicanos a 47
demócratas).
Ante este escenario desfavorable, Trump ha
dedicado la recta final de la campaña a una gira frenética por el país, con
mítines casi diarios en los que ha puesto el foco en estados tradicionalmente
republicanos donde la contienda se presenta más reñida de lo previsto, como
Texas, Ohio, Iowa, Kansas, Misisipi, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
El nerviosismo en la Casa Blanca es tal que
el mandatario llegó a prometer en septiembre 5.000 dólares a cada ciudadano si
los republicanos conservan ambas Cámaras, una propuesta que la oposición ha
calificado de "soborno político".
Trump no solo se enfrenta a las encuestas,
sino también a la historia: los presidentes recientes han visto cómo sus
partidos perdían apoyos en las elecciones de medio mandato, una tendencia que
el propio republicano sufrió durante su primera presidencia (2017-2021).
Un
Congreso adverso y la sombra de la sucesión
Si los demócratas recuperan la mayoría en
la Cámara de Representantes, podrán bloquear parte de la agenda presidencial,
controlar comisiones e intensificar las investigaciones sobre el Gobierno.
La oposición tampoco descarta utilizar su
eventual mayoría para someter a Trump a un nuevo juicio político, como ya hizo
en dos ocasiones durante su primer mandato, aunque una destitución sería muy
improbable por las amplias mayorías necesarias para lograrla.
El cambio de mayoría en el Senado se
presenta más complicado, ya que solo se renueva un tercio de sus escaños y los
demócratas necesitarían conservar los que tienen y arrebatar al menos cuatro a
los republicanos en estados decisivos.
La Cámara Alta desempeña un papel clave,
entre otras cuestiones, en la política exterior y en la confirmación de los
nombramientos presidenciales para el gabinete y el Tribunal Supremo.
La pérdida de una o ambas Cámaras
convertiría a Trump en lo que en el argot político de Washington se conoce como
un "pato cojo": un presidente que, al no poder optar a la reelección, afronta
la recta final de su mandato con una capacidad de influencia mermada.
Tras las legislativas, además, podrían
empezar a perfilarse los aspirantes republicanos a sucederlo en las elecciones
presidenciales de 2028, con el vicepresidente, JD Vance, y el secretario de
Estado, Marco Rubio, entre los principales favoritos.
Sin embargo, dado el carácter de Trump,
resulta difícil imaginar que afronte esa etapa con un perfil bajo; por el
contrario, la imposibilidad de buscar un tercer mandato podría hacerlo sentir
más libre para redoblar la confrontación con el Congreso y la oposición.
En cualquier caso, la pérdida de mayorías
legislativas no le arrebataría sus atribuciones presidenciales: Trump
conservará intactos sus poderes constitucionales hasta el final de su mandato,
el 20 de enero de 2029.
(EFE)
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