3 de octubre de 2011
Con sus diferencias y/o matices a cuestas, pero con un denominador común, unos 300 vecinos se congregaron ayer en la esquina de la Avenida Avellaneda y Diagonal Illia para defender la ley de Paisaje Protegido, contra los embates de los canteristas y transportistas que han copado la Plaza Independencia.
Los militantes preservacionistas y los lunghistas, quienes hablan de defender las sierras, pero con sus matices a cuestas. Unos -los primeros- desde la “trinchera” pidiendo por todo. No sólo a las sierras dentro de la poligonal, sino todas; y no sólo contra las canteras, sino también por la construcción. Otros -los segundos- entendiendo que se ha llegado a un punto de equilibrio y la ley vigente lo es.
Por eso tal vez la distancia que primeramente se emplazó en las esquinas. Con preservacionistas luciendo listones verdes y enfrente lunghistas rodeando al jefe comunal, Miguel Angel Lunghi.
Apenas unos instantes después de las 15.30, llegaría la “invitación” de los asambleístas a sumarse a la misma escena y así compartir un discurso común, a pesar de esas diferencias que seguirán, factiblemente, una vez aplicada la ley Paisaje Protegido, acerca de otro debate que se viene indefectiblemente, hasta dónde dejar construir en las mismas sierras que hasta ayer -hoy- fue presa de la indiscriminada explotación canteril, dejando huellas, heridas imborrables, irreparables.
Devino luego el tiempo de las palabras. Apenas un breve discurso de la conocida lucha ambientalista por sus máximos referentes, mientras que el intendente Lunghi y su equipo escuchó atentamente como unos militantes más de la causa, vecinos como ellos.
Tras el cerrado aplauso, la columna de almas arropadas para tratar de mitigar la gélida tarde dominguera enfiló por el verde césped hacia la plaza de las Banderas, cuyos mástiles en esta oportunidad no levantaban banderas de distintos países o colectividades. No, era una misma bandera, todas las banderas para un mismo color verde, cual insignia ambientalista.
Una vez allí, unos tibios cánticos acompañados por palmas surcarían los minutos de la tarde que cerraría en un gigantesco abrazo de los estoicos vecinos, un abrazo tan extendido que alcanzó abrazar a las sierras, el único propósito por el cual ayer se los vio a todos juntos, menos a aquellos que por el tiempo no se animaron o prefirieron quedarse en casa mirando fútbol, como también aquellos cuyos intereses sectoriales o políticos no les permiten estar en esa misma cadena humana casi de oración, una plegaria que pide proteger la identidad tandilense, sus sierras.
LA LEY ESTA PARA CUMPLIRLA
Sobre el discurso montado para la ocasión, la reconocida militante ambientalista Ana Fernández fue la voz cantante del acto que, vale aclararlo, no sólo versó sobre la defensa de la Ley, sino también que se estaba celebrando el día de la preservación de las sierras, nada más y nada menos.
Fernández indicó que “nuestra postura siempre ha sido muy clara. En este caso estamos apoyando el cumplimiento irrestricto de la ley. La ley no se negocia, no se cambia, la ley está para cumplirla”.
En cuanto a la pérdida de trabajo, sostuvo que “queremos decir algo extremadamente simple: estas personas que plantean el conflicto tienen la solución, porque si los empresarios del transporte no sobrecargaran como lo hacen, harían el doble de fletes y habría trabajo para aquellos que dependían de estas canteras”.
Sobre el discurso del Ejecutivo, no dejó pasar que “se ha dicho por ahí que se podrá duplicar la cantidad de extracción del resto de las canteras que están fuera de la poligonal, pero como se sabe para nosotros todas las sierras de Tandil son importantes y por lo tanto no queremos que se deje de romper en una porque se romperá más en otra. Para nosotros la solución pasa por otra cosa y, en este caso por hacer cumplir con lo que corresponde, como sería que no se transporte con sobrecarga y así habría fletes para todos”.
Fernández señaló que “el valor de las sierras para nosotros es inconmensurable. Existen miles de seres vivos, entre ellos nosotros. En nuestro breve paso por esta tierra casi eterna la huella ha sido feroz. Solo en la última década los agujeros rocosos aumentaron como nunca antes, al mismo tiempo avanzaron vertiginosamente la construcción de hoteles y countrys en la ladera. Como dijo una docente tandilense, cada loteo en las sierras es un funeral. Cada explosión un instante de destrucción irreversible”.
“¿Qué son 20 años, 15, los últimos cinco en los 2.200 millones de años de nuestras sierras y su enorme bioversidad?, instantes, pero instantes decisivos. La lucha por las preservación de las sierras es una lucha por la vida. Vida compartida entre ser humanos y con la naturaleza de la que somos parte. Vida compartida por una sociedad que esta aprendiendo a cuidarse y cuidar la maravilla”, añadió.
“Esta lucha -siguió- es indivisible de su forma, creemos y trabajamos por una paz militante, con la fuerza del amor, las ideas, la participación ciudadana, el debate sincero, la imaginación, la voluntad”.
NUEVO SIGLO
También indicó que “en el comenzar de siglo XXI Tandil está tomando conciencia que las sierras son Tandil. Somos sierras. Y también somos lo que estamos dispuestos a ofrecer. Una ciudad mejor se hace con generosidad”.
Siguió leyendo que “es cierto que nuestro convecinos harán un esfuerzo al cambiar de lugar de trabajo. Es cierto que el conjunto de la ciudadanía también hará un esfuerzo al destinar, a través del estado, los fondos que hacen falta para garantizar el cumplimiento de las indemnizaciones y los nuevos trabajos”.
Como así también “es cierto que todos los habitantes de hoy y del futuro deberemos hacernos cargo del pasivo ambiental invaluable de esos agujeros dejados por el saqueo”.
SECTORES
Por eso, dijo, también es necesario pedir en esta hora “la generosidad” de otros sectores.
“El sector turístico, para funcionar sin degradar el patrimonio de todos y sin avanzar sobre las sierras”.
El inmobiliario, para evitar el avance de las construcciones en las sierras.
Todos los actores económicos para avanzar en actividades capaces de generar trabajo sin destruir la naturaleza.
Del sector educativo, para conocer más y educarnos en el respeto y la convivencia.
Del sector partidario, para representar el sentir de la ciudadanía y cuidar el legado tandilense con grandeza y coherencia”.
Hoy -añadió- “estamos unidos en la defensa de la aplicación de la ley de paisaje protegido. Y es oportuno recordar que este mes debe discutirse la parte del ordenamiento territorial que corresponde a su plan de manejo ambiental. Allí se decidirá concretamente las posibilidad de construcción sobre las sierras”.
“Hoy, aquí, ahora, manifestamos a todo el pueblo de Tandil que debemos tener la generosidad necesaria para apoyar una regulación clara y valiente que detenga la construcción en las sierras”, sostuvo Fernández que, ya cerrando, concluyó en que “la causa de las sierras nos recuerda como sociedad que avanzamos cada vez que nos unimos en la defensa del bien común. La naturaleza es extremadamente generosa con nosotros. ¿Y nosotros?”, preguntó.
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